65 años de Bomberos Madryn: una historia de vocación y resiliencia que crece junto a la ciudad
Desde su creación en 1961, la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn atravesó dificultades, una refundación decisiva y la pérdida irreparable de 25 de sus integrantes en 1994. A 65 años de aquel nacimiento, continúa creciendo, profesionalizándose y preparándose para proteger a una ciudad en permanente expansión.
por REDACCIÓN CHUBUT 03/11/2026 - 16.47.hs
El próximo 4 de noviembre, la Asociación Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn celebrará 65 años de historia. Una trayectoria que nació de una necesidad de la comunidad, atravesó algunos de los momentos más difíciles de la actividad bomberil argentina y encontró, en la vocación de servicio y la resiliencia de sus integrantes, la fuerza para reconstruirse y seguir creciendo junto a la ciudad.
En 1961, a instancias de la Cámara de Comercio, un grupo de vecinos impulsó la creación de la institución. En aquella pequeña Puerto Madryn, los comerciantes veían cómo los incendios consumían sus negocios sin que existiera un servicio organizado para combatirlos. Se consiguió un terreno y, en poco más de un año, se construyó el primer cuartel. Sin embargo, faltaba lo esencial: bomberos. Tres hermanos veinteañeros, Fernando, Luján y René Barrientos, estuvieron entre los primeros en asumir el desafío de conformar un cuerpo activo. Las dificultades materiales y organizativas terminaron interrumpiendo aquella experiencia.
La necesidad seguía vigente y en 1973 un nuevo gran incendio, esta vez en una fábrica textil de la ciudad, impulsó la refundación. Pedro Martín Capizzi, experimentado bombero retirado del cuartel de Villa Domínico, y el joven Miguel Guerriera, referente de un grupo de vecinos con experiencia en los bomberos de General Sarmiento, San Miguel, fueron protagonistas fundamentales de aquella reconstrucción. Se conformaron una nueva Comisión Directiva y un nuevo Cuerpo Activo, dando comienzo a otra etapa institucional.
Pero la historia tendría su capítulo más doloroso el 21 de enero de 1994. Un incendio rural en la estancia Gallastegui, a unos 12 kilómetros al oeste de Puerto Madryn, se llevó la vida de 25 bomberos y cadetes que habían concurrido a combatirlo. La magnitud de aquella pérdida marcó para siempre a la institución y a la comunidad. También significó un antes y un después para el sistema bomberil argentino: puso en evidencia la necesidad de revisar las técnicas y tácticas de combate de incendios rurales, mejorar las condiciones de financiamiento y fortalecer la preparación integral y sistemática de los bomberos.
Levantarse después de semejante pérdida fue uno de los mayores desafíos de la historia institucional. Continuar, honrar la memoria de quienes dieron su vida en cumplimiento del deber y transformar aquella experiencia en aprendizaje y compromiso fue parte de una resiliencia que sigue presente en cada generación. La profesionalización, la capacitación permanente y la seguridad operacional se convirtieron en objetivos irrenunciables.
En los últimos 15 años, la institución no ha dejado de crecer, acompañando la expansión de Puerto Madryn. Se concretaron importantes inversiones en infraestructura y mejoras en el cuartel central, incluyendo la incorporación del lote lindero para ampliar sus instalaciones, mientras avanza la construcción del Destacamento Oeste, una de las zonas con mayor tasa de incendios de vivienda a instancia de vulnerabilidades sociales.
Se renovó el parque automotor con unidades como los móviles 1 y 2, dos vehículos pesados urbanos —uno equipado integralmente para rescate vehicular, especialmente preparado para intervenciones en accidentes viales sobre rutas— y el Móvil 4, Mercedes-Benz Zetros. A ellos se suma la incorporación de un minibús para el transporte de personal y la próxima llegada de una autobomba cisterna de última generación. También se destaca el esfuerzo del propio personal del Cuerpo Activo para recuperar los móviles 25 y 19. La incorporación de equipamiento de última generación y la inversión constante en capacitación y especialización completan este proceso de modernización.
En un contexto nacional de dificultades para sostener y renovar los cuerpos activos, Bomberos Madryn conserva una buena tasa anual de ingresantes, mayoritariamente jóvenes de la ciudad. Es la misma energía que movilizó a aquellos primeros vecinos, a los protagonistas de la refundación y a quienes, después de 1994, eligieron continuar el camino.
La continuidad institucional, con comisiones directivas que se renuevan y sostienen una política de inversión, modernización y transparencia, ha sido fundamental para esta evolución. Al cumplir 65 años, la Asociación agradece a la comunidad, la Municipalidad, las instituciones y las empresas que acompañan permanentemente su desarrollo. Porque esta historia nunca se construyó en soledad: cada avance fue posible gracias al compromiso colectivo de una ciudad que reconoce en sus bomberos una parte esencial de su propia seguridad.
Sesenta y cinco años después, la vocación permanece. La historia enseña, la memoria compromete y el futuro encuentra a Bomberos Madryn en permanente crecimiento, al servicio de Puerto Madryn.