¿Máscaras de gato o pantallas de vidrio? ¿Dónde estamos poniendo el foco? - Últimas Noticias: El Chubut

Puerto Madryn

¿Máscaras de gato o pantallas de vidrio? ¿Dónde estamos poniendo el foco?

Por Christian Devia (Coach Ontológico. Locutor-periodista)

por REDACCIÓN CHUBUT 20/02/2026 - 20.38.hs

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Por estos días se abrió un debate en redes sociales y medios tradicionales sobre la irrupción de una nueva especie urbana: los therian.
Adolescentes y en algunos casos jóvenes adultos que dicen sentirse identificados con animales, principalmente gatos, perros o zorros. Por ello usan máscaras e incluso colas peludas, incluso “caminan” en cuatro patas.
Se juntan en espacios abiertos para practicar las técnicas, que consisten en saltar, correr o caminar con los brazos apoyados en el suelo, imitar la secuencia de pasos, o trepar a algún árbol.
Esta especie disruptiva de la jungla urbana sacó a relucir algunos prejuicios y manifestaciones que rayan con lo absurdo, aunque a la vez chistoso.
Memes que preguntan si hay que llevarlos al hospital o a zoonosis ante un accidente, si hay que darles trocitos o comidas “humana”, y lo que puedas imaginar.
He leído reflexiones de profesionales de la salud que se preguntan si están rehuyendo de su condición humana, si esa manifestación animal es una moda o puede transformarse en una patología, y muchas más.
Todas las opiniones son sumamente válidas a la vez que disparadoras de otras reflexiones, y a la vez preguntas.
¿Lo hacen sólo cuando están con sus pares?, ¿En casa comen en el piso parados sobre sus cuatro patas?, ¿Conversan con sus padres o adultos responsables con maullidos y ladridos?
Mi experiencia por tener una adolescente cercana que se suma a la tendencia, es que el apuntarle a los therian, nos saca del foco verdadero de los problemas adolescentes.
¿Qué pasaría si la nueva tendencia fuera consumir a toda hora, sin control, una pastilla o sustancia que les provoca ansiedad, insomnio, cansancio extremo, dolores corporales impensados para su edad, aislamiento, tristeza, depresión, y en casos extremos por consumo adictivo, la autoflagelación e incluso pensamientos suicidas?
Supongo que cualquier madre o padre preocupado por sus hijos pondría el grito en el cielo y pediría a las autoridades poner freno a ese consumo. Que las escuelas impidan el acceso a esa sustancia ante el mal desempeño escolar. Descuento que solicitarían asistencia profesional por su cuadro mental, y aplicarían todas las medidas posibles para salvar sus vidas.
Estimada compañía que lees este escrito de domingo, ese flagelo está entre nosotros desde hace años y es cada vez más evidente. Y los adultos somos cómplices… pero no lo queremos ver porque implica involucrarse, tomar decisiones y responsabilizarnos por las consecuencias.
Es mejor, más catártico y liviano apuntarle a los therian. Y alejar a los nuestros de esa comunidad, encerrarlos en sus habitaciones “seguras”, con la Play5, el celu más poderoso, y el acceso a aplicaciones de todo estilo y consecuencias.
Los que se sienten animales cuadrúpedos y se hacen llamar therian, se juntan en comunidad y hablan entre ellos, ejercitan la palabra humana hablando de como armar una máscara, que ponerle para que parezca real, comparten un momento en donde entrenan los movimientos de caminar como un gato, hacen ejercicio físico. Se mueven. Comparte. Se sienten acompañados.
Ya es hora de empezar a preguntarnos donde realmente ponemos el foco sobre nuestros adolescentes.
Sentarnos a hablar, y principalmente escucharlos. Desde lo que sienten, que les pasa, como ven el mundo. Sin imponer nuestra visión, sólo escucharlos y acompañarlos.
Están en una etapa de transición entre dejar de ser niños y necesitar de sus padres a ser adultos, tomar sus decisiones y ser responsables de ello. 
En la adolescencia comienza a pesar el futuro de manera lenta y paulatina. Por naturaleza les aparece la incertidumbre. Por sus cabezas pasan que quieren ser, que podrán ser, como lo haré, si seré capaz. 
El caminar con las manos, con los dedos recogidos y apoyándose en los nudillos es antinatural para los humanos; las caderas no están preparadas para caminar en cuatro patas, y el cuello es recto y con la unión entre la columna y el cráneo de manera vertical. Ser therian en la adolescencia puede ser pasajero o no. Lo cierto es que sus cuerpos no se modificarán por seguir esa disciplina.
Si es cierto que sus mentes se están modificando por el uso excesivo de pantallas.
Y los adultos poco hacemos para modificar eso. Somos nosotros quienes compramos sus celus. Quienes no controlamos las aplicaciones que usan y los diálogos en las redes. Creemos que con el control parental es suficiente y le dejamos esa responsabilidad a Google.
Y la activamos desde nuestro celu…
¿Son realmente los therian el foco de preocupación para con nuestros adolescentes?
¿Y si empezamos a dejar primero los adultos el celular, levantamos la cabeza y miramos más a nuestros menores?
Involucrarnos en sus vidas es asumir la responsabilidad propia de ser padres.
¿Quién tira la primera piedra?
 

 

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