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Puerto Madryn

Las Damas Rosadas cumplieron 40 años y siguen soñando con una sede más grande

Con globos, abrazos y cuatro décadas de historias para contar, el Servicio Voluntario Damas Rosadas festejó ayer un aniversario que pocas instituciones logran sostener con la misma constancia: 40 años ininterrumpidos de acompañar a pacientes y colaborar con el Hospital Zonal Andrés Ísola de Puerto Madryn. Lo que empezó en 1986 como un grupo de mujeres dispuestas a dar una mano se convirtió, con el correr de los años, en una de las presencias más queridas dentro del sistema de salud local.
 

por REDACCIÓN CHUBUT 21/08/2026 - 20.02.hs

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El festejo tuvo su marco formal en una ceremonia que contó con la presencia del intendente Gustavo Sastre, donde se rindió homenaje tanto a las voluntarias que hoy sostienen la actividad como a aquellas que, con el paso del tiempo, forjaron los cimientos de la organización. Pero la verdadera celebración llegó por la noche, con una cena en el Hotel Rayentray pensada no solo para brindar, sino también para seguir sumando recursos a la causa. "Hoy cumplimos 40 años y a la noche es el festejo en el Hotel Rayentray. Lo recaudado de la fiesta va a ser para comprar insumos", contó con entusiasmo la presidenta de la institución, Silvia Leyes, en diálogo con EL CHUBUT.

Detrás de la fiesta y los reconocimientos, hay una historia de trabajo silencioso que atravesó generaciones. Actualmente son trece las Damas Rosadas que caminan a diario los pasillos del Hospital Zonal, a las que se suman dos integrantes de comisiones anteriores que, aunque ya no participan de las tareas cotidianas, siguen colaborando desde sus casas. Una cadena de manos que nunca se cortó desde aquel primer paso de 1986.

Entre los logros más recientes, Leyes se mostró especialmente orgullosa de un objetivo cumplido: la sede propia. "Con las primeras entradas que vendimos ya terminamos nuestra sede, que la acabamos de inaugurar también", relató. Aunque el festejo por ese logro dura poco, porque el desafío que viene es todavía más grande: el espacio, reconoció, se quedó chico casi apenas nació. "La que hicimos acá es chiquita, es un container. Es muy pequeño el lugar y tenemos lo básico, lo que se necesita el día a día para entregar al hospital, pero todas tenemos cosas en nuestras casas de donaciones", explicó.

Por eso, el próximo gran sueño ya tiene nombre: conseguir un terreno donde construir una sede más amplia, capaz de albergar tanto las donaciones que hoy se reparten entre distintos hogares como las reuniones periódicas de las voluntarias. "Esa sede es el sueño de las Damas que estaban antes y ahora de las nuestras, así que vamos a ver si lo podemos realizar", sostuvo Leyes.

 

 

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