Registran por primera vez una ballena franca austral de Península Valdés cruzando del Atlántico al Pacífico
Por primera vez, científicos del CENPAT y del Proyecto Siguiendo Ballenas documentaron el desplazamiento de un ejemplar desde el Atlántico Sur hasta el Pacífico chileno. Análisis genéticos y seguimiento satelital revelan pistas clave sobre su comportamiento migratorio y la conectividad entre poblaciones.
por REDACCIÓN CHUBUT 09/08/2026 - 19.44.hs
En el año 2023, un ejemplar de ballena franca austral bautizado Atenea, fue instrumentado por científicos del proyecto Siguiendo Ballenas, para conocer su comportamiento migratorio una vez que abandona el Golfo Nuevo a través de transmisores satelitales de última generación. Una vez colocado el rastreador, este ejemplar de ballena franca salió del golfo y emprendió viaje en línea recta hacia el sur hasta llegar al Cabo de Hornos, donde viró y comenzó a transitar por el océano Pacífico a través del talud de la costa chilena. Se trata de la primera vez que los especialistas logran documentar un viaje de océano a océano de una ballena franca austral.
“El dispositivo que portaba Atenea es una tecnología nueva que nosotros llamamos de corta duración, porque en promedio dura entre 25 y 30 días, por lo que estaba justo en los límites de tiempo para poder tener registros. El viaje de Atenea hacia esa zona es algo que nunca se había registrado hasta ese momento”, cuenta Santiago Fernández, becario del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) e integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT.
Atenea, una hembra adulta, y su ballenato permanecieron en la costa noreste del Golfo Nuevo, lugar en donde fue instrumentada, durante tres días, para luego comenzar su migración. Durante el trayecto total registrado recorrió 2767 kilómetros a una tasa promedio de 112.95 km por día, finalizando la transmisión frente a las costas de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, en la provincia de Última Esperanza.
A partir del desplazamiento de Atenea desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico, los científicos evaluaron su perfil genético mitocondrial analizando una biopsia de piel para determinar si mostraba una afinidad más cercana con la población del Atlántico Sur o si se agrupaba por separado con las ballenas francas australes muestreadas previamente en el Pacífico Sur oriental: “Durante años se hipotetizó que las ballenas francas de Perú y Chile formaban una población distinta a la del Atlántico. El perfil genético de Atenea lo vincula más estrechamente con el Atlántico, y las muestras provenientes de Chile que se pudieron analizar, indican que tenemos que revisar nuestra hipótesis. Es posible que haya una mayor conexión que la que pensábamos entre las ballenas francas del sur del Atlántico y el Pacífico”, agrega Fernández.
En las ballenas francas australes, la fidelidad a las áreas reproductivas y de alimentación se transmite culturalmente, en gran medida, de las madres a sus crías durante su primer viaje migratorio y puede persistir a lo largo de varias generaciones. Es por ello que una de las hipótesis que surge a partir de este registro es que Atenea pudo haber ido a esa zona a alimentarse junto a su madre cuando era joven. O bien, siendo un animal curioso y aún sin cría, recorrió el área, encontró buen alimento y por eso decidió regresar años después con su propia cría.
El viaje del Atlántico al Pacífico de esta hembra de ballena franca austral no deja de sorprender al equipo de trabajo, debido a que demostró que las ballenas de la población del Atlántico Sur pueden migrar hacia regiones atribuidas actualmente a la población del Pacífico que se encuentra en peligro crítico.
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