Las Jornadas de Economía Azul desaprovecharon la oportunidad de hablar de la Dársena que sigue esperando Puerto Madryn - Últimas Noticias: El Chubut

Puerto Madryn

Las Jornadas de Economía Azul desaprovecharon la oportunidad de hablar de la Dársena que sigue esperando Puerto Madryn

Durante tres días, Puerto Madryn fue sede de las Jornadas de Economía Azul, un encuentro que reunió a especialistas, expositores y paneles temáticos para debatir sobre el aprovechamiento sustentable de los recursos marinos, el desarrollo costero y las oportunidades económicas vinculadas al mar.

por REDACCIÓN CHUBUT 12/09/2026 - 22.00.hs

Sin embargo, en ninguno de los paneles programados a lo largo de las tres jornadas se mencionó, ni siquiera de manera tangencial, la obra que hace treinta y siete años espera su concreción y que constituye, para buena parte de la comunidad náutica local, la asignatura pendiente más urgente de la ciudad: la Dársena de Servicios.

 

No hubo referencias al proyecto en los paneles sobre desarrollo costero, tampoco en las mesas dedicadas al turismo marítimo, ni en las exposiciones vinculadas a infraestructura portuaria. Nadie se preguntó públicamente por qué Puerto Madryn, autodenominada Capital Nacional del Buceo y con una salida directa al Golfo Nuevo, continúa siendo una de las pocas ciudades costeras de esta escala en la Patagonia sin un puerto deportivo o una dársena de resguardo para embarcaciones menores.

 

Sucedió lo que suele ocurrir en estos encuentros, donde los especialistas van a hablar de lo que hicieron, a vender sus servicios en stands y a conocerse en persona. Pero en un evento pensado exactamente para discutir el vínculo entre economía y mar, la obra más emblemática y postergada de la relación de Madryn con su propio litoral no encontró lugar en la agenda.

 

La única voz que rompió ese silencio no estaba en el temario oficial. Héctor Noguera, activista náutico con 90 años e impulsor histórico del proyecto, asistió como oyente a uno de los paneles y, al finalizar la exposición, pidió el micrófono entre el público para hacer una intervención que interpeló directamente a los especialistas presentes. Repasó ante los presentes los hitos de un expediente que pasó por generaciones. Recordó que en 2001 un intendente, junto con el impulso del histórico Antonio Torrejón, cedió las tierras para la construcción de un club náutico y una futura dársena provincial.

 

Contó que la Provincia desarrolló entonces un proyecto técnico riguroso, que incluyó incluso la elaboración de modelos hidráulicos en Barcelona para estudiar la particular amplitud de marea de la zona. «Ese proyecto se presentó a Nación y en el 2004, el presidente Kirchner y nuestro gobernador señor Das Neves, en un gran abrazo que aplaudimos todos, anunciaron la construcción del abrigo, una dársena. La dársena del Káiser. Esa es la historia. Pero todo eso se perdió. No sé qué pasó, hubo tres aperturas de sobre a la oferta económica, y la licitación se paró».

 

El diagnóstico de Nogueira coincide con la reconstrucción documentada del expediente: la idea original data de 1989, cuando el ingeniero Ernesto Raúl Peraud presentó el primer proyecto de una dársena náutica en la zona sur de la ciudad. Recién en 2007 se llamó a licitación pública, con tres empresas interesadas en ejecutar la obra, pero el proceso quedó archivado sin adjudicación. En 2019, mediante la ordenanza municipal N° 11.211, el Municipio cedió tierras en Playa Káiser al Club Náutico Atlántico Sud, la institución que impulsó el proyecto desde sus orígenes, pero ni siquiera esa cesión logró destrabar la construcción. El expediente sigue, hasta hoy, sin primera piedra.

 

«Hoy turismo necesita, pero muchísimo ese abrigo. Turismo está parado porque no tiene un espacio para embarcaciones menores. Ni hablar lo que es Prefectura, lo que es bomberos, lo que son todos los servicios te marque no podemos tener», advirtió Noguera, apuntando directamente a una de las carencias que el propio proyecto de la dársena busca resolver: no se trata solamente de un resguardo físico para las embarcaciones, sino de un espacio pensado para alojar servicios esenciales para el turismo y la economía marítima.

 

Semanas atrás, en el marco del aniversario de Puerto Madryn, EL CHUBUT ya había advertido sobre la misma paradoja: cada vez que llegan autoridades nacionales o provinciales a la ciudad, la dársena desaparece de la agenda pública, pese a representar una de las obras con mayor potencial de impacto económico para la ciudad. Las cifras respaldan esa lectura: más de 500 embarcaciones oceánicas pasan cada año frente al Golfo Nuevo sin recalar en Puerto Madryn por falta de infraestructura portuaria deportiva, a las que se suman más de 5 mil embarcaciones radicadas en toda la Patagonia que hoy no cuentan con un puerto deportivo al sur de Mar del Plata en los 4.725 kilómetros de costa marítima continental del país.

 

Que un encuentro dedicado específicamente a pensar la economía vinculada al mar haya transcurrido durante tres jornadas completas sin que ningún expositor, panelista o especialista invitado mencionara la obra que la propia comunidad náutica identifica como la principal barrera para el desarrollo marítimo de la ciudad, deja una pregunta flotando sobre el cierre del evento: si no fue en las Jornadas de Economía Azul, ¿en qué otro espacio se va a discutir, de una vez, el futuro de la Dársena de Servicios? 

 

 

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