La UCR Trelew recuerda a Viglione a cuatro años de su fallecimiento
por REDACCIÓN CHUBUT 20/03/2014 - 00.14.hs
«Llegó como médico a Dolavon y atendió, conoció y compartió infinidades de momentos y anécdotas con todas las familias de la zona del Valle Inferior del Río Chubut. En las chacras abundan los comentarios de su abnegada y comprometida labor. Luego se mudó a Trelew y desde allí llevó adelante toda su extensa obra.
Como no podía ser de otra forma, las vidas de las personalidades destinadas a permanecer en la historia se cruzan, pero cuando las causas son más grandes es inevitable que el destino los haga confluir en un gran camino de luchas compartidas, en definitiva en un destino construido en común.
Así pasó con Atilio Oscar Viglione, quien fue protagonista de la vida pública chubutense junto a Roque González, Mario Abel Amaya, Hipólito Solari Yrigoyen, José María Sáez, Alfredo García y tantos otros destacados comprovincianos. Gobernador en 1983 junto al inmenso Raúl Alfonsín y la vuelta a la Democracia, pero también Vicegobernador, Senador, Diputado Nacional, Intendente de Dolavon, Presidente de la Cooperativa Eléctrica y del Club Huracán del Trelew son los cargos que ostentó, como el mismo decía cuando lo visitábamos en su casa «fui todo en mi vida, ahora quiero dar consejos».
Ese fue el lugar que quiso y al que acudieron muchos dirigentes políticos en sus últimos años. Verlo tomar un café o una cerveza por la tarde junto a José Sáez en un céntrico hotel de Trelew era un clásico y una invitación a entrar y conversar sobre política, primero del partido radical, luego de actualidad y si quedaba tiempo, de las anécdotas que tenían cada uno de ellos, con la posibilidad de llenar bibliotecas enteras si la idea era escribir lo que brotaba de sus recuerdos. Así era, sencillo, comprometido, convencido de la posibilidad de cambiar las cosas a través de la política, con un carácter fuerte pero muy emotivo.
Tuve la posibilidad de realizar dos inauguraciones junto a él: La Semana del Radicalismo en el Comité Trelew allá por 2001 y una Placa recordatoria en 2006 por los 30 años del fallecimiento de Mario Abel Amaya en la Sede Vecinal de ese Barrio en Trelew. En ambas ocasiones demostró los bríos y la convicción de un hombre que sabía que la historia iba a encontrarlo como protagonista hasta el último momento de sus días, pero sobre todo, un pueblo que sabía que estaba ante uno de los forjadores de nuestra propia historia.
Su vida fue un ejemplo, su vida sigue siendo uno de los grandes ejemplos para los tiempos, pero en especial para todas las generaciones chubutenses venideras».
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