Aeropuerto de Esquel: La ordenanza de cesión municipal caducó, la obra se paralizó y las tierras siguen en el concesionario
Lic. Jorge Junyent
por REDACCIÓN CHUBUT 09/10/2026 - 21.08.hs
El Gobierno Nacional extendió la concesión de Aeropuertos Argentina 2000 hasta 2049, con posibilidad de llegar a 2056. La empresa seguirá administrando el Aeropuerto Brigadier General Antonio Parodi.
Pero hay un dato que Esquel no debería pasar por alto: la nueva readecuación contractual contempla US$600 millones de inversión adicional cuyo destino está contenido en anexos al acuerdo, que no están disponibles, pero que hacen imaginar que se destinarán a Ezeiza y Córdoba. Esquel no aparece como destinatario.
La pregunta adquiere otra dimensión porque la ciudad donó las tierras para la obra iniciada y suspendida a los pocos meses. La Ordenanza 63/18 cedió 1,5 hectáreas con un cargo específico, vinculadas al proyecto de modernización iniciado en 2018. Ese proyecto fue discontinuado y, según la ordenanza, operó la cláusula de caducidad.
Sin embargo, las tierras fueron aceptadas por AABE en 2019 y en 2023 el ORSNA las incorporó al área concesionada de Aeropuertos Argentina 2000, destinadas a ampliar el estacionamiento de la «Nueva Terminal Aérea».
Ahora hay cartel de obra y comenzó el estacionamiento: 7.000 mý y 183 cocheras.
Bienvenido sea. Pero corresponde preguntar:
¿Quién decidió mantener el destino de esas tierras después de operada la caducidad? ¿Mediante qué acto y con qué fundamento?
Y, además: ¿qué inversión concreta queda comprometida para el Esquel en la nueva concesión?
El Municipio cedió las tierras. Esperó años. La obra se discontinuó. Ahora comienza parcialmente.
Ezeiza embarcó US$600 millones. El Brigadier Parodi no pudo embarcar.
Ya no alcanzan los anuncios: Esquel reclama saber quién decidió sobre sus tierras, qué inversión se comprometió y cuándo estarán terminadas la terminal y la torre de control.
Los usuarios del Aeropuerto de Esquel, transitan desde hace 8 años la obra abandonada, son en los hechos quienes terminan pagando el precio de una decisión ajena, caminar por un aeropuerto convertido en territorio de obra, mientras concesionario y organismos de control contemplan a la distancia. Entre ambos queda un vacío que ninguna señalización puede cubrir: el de la Responsabilidad.