Cómo alargar la vida del lavarropas con un mantenimiento simple
Con servicios técnicos y repuestos cada vez más costosos y significativos dentro del presupuesto familiar, prevenir una falla puede evitar un gasto inesperado. La propuesta es sencilla: revisar 4 puntos críticos del lavarropas y sumar algunas rutinas básicas, sin desarmar los componentes ni recurrir a herramientas especiales.
por REDACCIÓN CHUBUT 26/08/2026 - 09.59.hs
Antes de empezar, prepara un paño, recipiente bajo, cepillo pequeño, agua tibia y un producto de limpieza compatible con el equipo. También necesitas tiempo para trabajar con buena iluminación. Si seguís este orden, vas a reducir los residuos, humedad, vibraciones y obstrucciones que aceleran el desgaste.
Paso 1: limpia y purga el filtro de agua
Primero, desenchufa el equipo y cierra la llave de entrada. Ubica la tapa de acceso al filtro, generalmente en la zona inferior frontal. Coloca el recipiente debajo, abrí lentamente y deja salir el agua acumulada. Después, retíralo siguiendo las indicaciones del fabricante.
Con el filtro afuera, elimina pelusas, monedas, botones u otros objetos atrapados y enjuágalo bajo el agua. Limpia también su alojamiento con un paño. Volve a colocarlo firmemente, sin forzar la rosca. Si buscas comprar un lavarropas Aurora, revisa siempre qué mantenimiento recomienda en su manual.
Paso 2: evita hongos y malos olores en el burlete
El burlete concentra humedad, restos de jabón y pequeñas fibras, por eso necesita una revisión periódica. Abrí la puerta, separa suavemente los pliegues y retira la suciedad visible con un paño húmedo. Evita dejar agua estancada después de cada lavado, porque favorece hongos y olores.
No uses lavandina pura, mezclas caseras agresivas ni objetos metálicos para raspar la goma. Una limpieza suave y un secado completo son suficientes en la mayoría de los casos. Además, consulta las instrucciones de los modelos de lava ropa antes de aplicarles cualquier desinfectante.
Paso 3: limpia el tambor y controla los restos de sarro
Para limpiar el tambor, realiza un ciclo de mantenimiento de manera periódica según las indicaciones del fabricante. Si el manual lo admite, puede utilizarse un limpiador específico para lavarropas. El objetivo es remover residuos de detergente, grasa y suciedad adheridos después de muchos ciclos de lavado.
El sarro merece de atención si el agua contiene muchos minerales, porque puede dejar depósitos en distintas superficies. No conviene improvisar con ácidos fuertes. Elegí productos formulados para electrodomésticos y respeta las dosis, temperatura y programa indicados. Después, completa un enjuague para retirar cualquier residuo.
Paso 4: verifica las patas para evitar vibraciones y desgaste
Una máquina desnivelada puede vibrar, desplazarse y transmitir esfuerzos innecesarios durante el centrifugado. Para comprobarla, apoya un nivel sobre la superficie superior y observa la burbuja. Si está inclinada, ajusta las patas regulables hasta conseguir una posición estable, firme y pareja.
Después del ajuste, presiona suavemente las esquinas para comprobar que ninguna pata quede flotando. Si el equipo se mueve, repetí la regulación. Una base firme ayuda a reducir golpes y vibraciones que, sostenidos durante meses, pueden aumentar el desgaste de los rodamientos, amortiguadores y otros componentes.
Paso 5: mantene limpia la jabonera y el dispensador
La jabonera también acumula detergente endurecido, suavizante y humedad. Retírala si el diseño lo permite y lávala con agua tibia. Usa un cepillo pequeño para limpiar los conductos y rincones. No fuerces las piezas móviles ni utilices elementos punzantes que puedan dañar el plástico o las salidas.
Después de limpiarla, seca el dispensador antes de volver a instalarlo y revisa que los canales queden libres. Medí el detergente según la carga y el producto a usar: excederse no mejora el lavado y aumenta los residuos. En el suavizante, respeta siempre la marca de nivel indicada.
Paso 6: inspecciona las mangueras de entrada y desagüe
Revisa las mangueras de entrada y desagüe buscando grietas, abultamientos, zonas resecas o conexiones flojas. Hacelo con el equipo desenchufado y la llave de agua cerrada. Si detectas una pérdida, no la tapes: reemplaza la pieza dañada o solicita asistencia técnica especializada.
También verifica que la manguera de desagüe no esté doblada, aplastada ni mal puesta. Una evacuación deficiente puede dejar agua dentro del equipo y generar problemas durante el ciclo. Mantene las conexiones accesibles para detectar humedad con rapidez y evitar daños en pisos, muebles o paredes.
Paso 7: carga bien la ropa para proteger el mecanismo
Una carga excesiva obliga al motor y al sistema de suspensión a trabajar bajo mayor esfuerzo. Antes de iniciar el ciclo, distribuí las prendas sin compactarlas y respeta la capacidad indicada. Las piezas pesadas, como acolchados, requieren de especial atención porque pueden desequilibrar el tambor durante el centrifugado.
También evita lavar una sola prenda pesada cuando pueda generar desbalance. Mezclar prendas de tamaños compatibles favorece una distribución más uniforme. Revisa los bolsillos y cerra los cierres antes de cargar. Así, reducís los golpes, vibraciones y movimientos que afecten la suspensión y el conjunto mecánico.
Paso 8: establece una frecuencia para cada rutina preventiva
Revisa el filtro una vez por mes aproximadamente, o antes si lavas prendas con mucha pelusa. El burlete puede limpiarse semanalmente y el dispensador cada pocas semanas. La frecuencia debe adaptarse al uso, al tipo de ropa y a las recomendaciones del fabricante.
La nivelación merece una comprobación cuando instalas el equipo, después de moverlo o si aparecen vibraciones nuevas. Las mangueras conviene inspeccionarlas periódicamente. La limpieza profunda del tambor puede hacerse según el manual. No hace falta intervenir todo junto: establecer un calendario simple facilita el mantenimiento.
Convertí el mantenimiento en una rutina preventiva
El mantenimiento preventivo funciona mejor si se convierte en parte de la rutina. Filtro, burlete, tambor y nivelación son 4 controles prioritarios para empezar, mientras que la jabonera, mangueras y carga completan el cuidado. Si aparece una falla eléctrica, fuga importante o ruido inusual, suspende el uso.
Para prolongar la vida útil, no esperes a que el lava ropa falle para revisarlo. Reserva unos minutos por mes, anota cuándo hiciste cada tarea y seguí el manual específico del equipo. Una limpieza ordenada, una instalación estable y una carga correcta pueden evitar desgastes prematuros.
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