Científicos buscan medir el impacto que tuvo el brote de gripe aviar de 2023 en los elefantes marinos de la Península de Valdés - Últimas Noticias: El Chubut

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Científicos buscan medir el impacto que tuvo el brote de gripe aviar de 2023 en los elefantes marinos de la Península de Valdés

El censo de esta especie que se realiza todos los años en la zona patagónica permitirá identificar cómo evoluciona la colonia que sufrió la pérdida de casi todas sus crías por el virus y fue recategorizada en peligro de extinción. Un estudio reciente del Conicet sobre el fenómeno reveló un dato inédito a nivel mundial sobre mamíferos silvestres

por REDACCIÓN CHUBUT 08/10/2026 - 15.53.hs

El censo de elefantes marinos que, año tras año, realizan investigadores en la Península Valdés no será un conteo más. El de este año puede cerrar un episodio que empezó en 2023, con un brote de gripe aviar que afectó a más de la mitad de la población y que derivó en la muerte de casi todas las crías de la especie. En la edición actual, los investigadores pueden arribar a conclusiones que determinen en qué magnitud afectó la enfermedad a ejemplares que son emblemáticos en el sur argentino. A la par, una científica del Conicet realizó estudios sobre individuos que murieron a causa del virus y descubrió que existió transmisión vertical de hembras preñadas a sus fetos a través de la placenta, algo que se registró por primera vez en mamíferos silvestres.

 

El b r ote de 2023 afectó a la colonia de Península Valdés y redujo su población en un 60%, según una investigación de la organización WCS Argentina en conjunto con científicos del Conicet en la que también se identificó la muerte del 97% de las crías ese año.

 

Esta disminución de ejemplares derivó en que se recategorizara la población que entre primavera y verano llega a la Península Valdés para reproducirse y mudar su piel, pasando del nivel “De preocupación menor” a “En peligro de extinción”, teniendo en cuenta los criterios de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

Conocimiento de la especie y de la zona

La primera etapa del censo, que se desarrolla por estos días, abarca la península y tres sectores más fuera del área protegida.

 

Se hace con equipos de censistas y con drones. El grupo humano que salió a recorrer las playas, cañadones, puntas y acantilados se conformó por alrededor de 20 personas que se fueron distribuyendo a lo largo de varios kilómetros.

 

Hacer un censo de elefantes marinos requiere habilidades científicas, pero también físicas: hay jornadas en las que se camina sobre playas de canto rodado, se suben cañadones y se bajan puntas a lo largo de entre 10 y 12 kilómetros. Además, es imprescindible conocer la zona y sus riesgos, como posibles derrumbes en acantilados.

 

En general, cada grupo de caminantes está conformado por dos personas: un censista principal y un censista secundario, que registran cada ejemplar que ven en formato digital y en papel, para tener un resguardo.

 

Ya en el territorio a censar, es momento de observar. Los elefantes marinos se agrupan en harenes, con un macho adulto, o alfa, que puede liderar sin inconvenientes grupos de hasta cientos de hembras. La diferenciación visual entre machos y hembras se puede lograr de dos maneras: observando la trompa del animal o esperando que se eche de costado.

 

“La especie tiene un dimorfismo sexual muy marcado: los machos son mucho más grandes que las hembras y tienen, además, una trompa en su cara. Otra manera es mirar la panza, en donde el macho tiene la abertura para el pene. A veces, eso nos ha ayudado a diferenciar machos subadultos de hembras, que pueden parecerse”, contó a la prensa la directora de conservación costero-marina de WCS Argentina, Valeria Falabella.

 

Una vez que los censistas se encuentran con un grupo de elefantes marinos, deben elegir un sector distante pero desde el que se pueda ver el harén y marcar datos de contexto (horario, estado meteorológico y coordenadas geográficas, entre otros). Después, empieza el análisis en detalle: “Primero se cuentan las hembras, si hay un macho alfa (en torno al que se conforma el harén) y si hay otros machos periféricos. Después los (ejemplares) destetados, que son importantes porque marcan que una hembra estuvo en la playa y se fue, y las crías que no están destetadas”.

 

La importancia del monitoreo continuo

Cada año, los censistas hacen el recuento de ejemplares de la especie bajo la condición meteorológica que se presente. Falabella comentó que los días de esta edición fueron “inmejorables”, pero que hubo ocasiones en los que tuvieron que hacer el conteo con viento o lluvia, en medio de la península.

 

Sostener el censo permite magnificar la importancia de contar con datos actualizados sobre la población de elefantes marinos. Justamente, mantener esta herramienta vigente les permite, ahora, poder dimensionar el impacto de situaciones como el brote de influenza aviar en ese sector de la Patagonia.

 

En este punto, remarcó que el censo debe ser lo más completo posible y anticipó que los resultados, sean los que sean, serán “muy importantes” para seguir construyendo el historial de una especie emblemática del sur argentino.

 

“La única manera de comprender el impacto de estos eventos es si vos tenés datos históricos de cómo está la población, cómo venía creciendo, si estaba estable. Es un montón de información clave para dimensionar el impacto de estos eventos, que van a ser cada vez más frecuentes”, aseguró.

 

Más datos sobre el brote

La veterinaria Carla Fiorito, investigadora del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet), hizo estudios sobre cadáveres de lobos y elefantes marinos que quedaron varados en las costas de Chubut durante el brote de gripe aviar. La científica descubrió que el virus no sólo afectó las vías respiratorias de los ejemplares sino también el sistema nervioso y hasta el corazón.

 

Además, pudo confirmar que existió transmisión vertical de hembras preñadas a los fetos a través de la placenta, un hecho que se registró por primera vez en mamíferos silvestres y que podría ser el motivo de la gran cantidad de abortos que se registraron en las madres mientras duró el brote.

 

El estudio también permitió conocer cómo afecta a elefantes y lobos marinos este patógeno nuevo para ellos, además de identificar de qué manera el virus actúa sobre distintos órganos. Ambos avances clarifican la manera en la que actúa la influenza aviar sobre la especie y brindan un elemento clave para la conservación de fauna marina ya que se puede medir el impacto del virus sobre las colonias.

 

El descubrimiento de Fiorito y su experiencia de campo derivaron en una convocatoria de la Organización Mundial de Sanidad Animal (Omsa) para que la investigadora pueda contribuir a una guía internacional de respuesta a brotes en mamíferos marinos.

 

Gracias al censo anual, tras el brote, se pudo ir dilucidando cómo afectó certeramente el virus a la colonia. En 2023 se dio una pérdida poblacional importante: 97% de las crías y un número indeterminado, en ese momento, de reproductores.

 

Falabella resaltó que además de perder individuos, la población de elefantes marinos sufrió un impacto en su estructura social: “Hubo reducción de hembras adultas y también de machos alfa. Había machos jóvenes, que son reproductivamente activos pero en condiciones normales no acceden a las hembras”.

 

Este dato es clave ya que no da lo mismo quién sea el alfa. Prueba de ello son las competencias feroces entre machos adultos para establecer una jerarquía de dominancia dentro de la colonia, que incluye luchas con ataques de distinta intensidad y rugidos que pueden escucharse a cientos de metros de distancia.

 

Un año después, se identificó la mortalidad real de la población de hembras, en torno al 50%. En esta ocasión, la investigadora destacó una buena noticia: no hubo un segundo brote y las hembras que quedaron ya estaban pariendo y saludables. “El miedo era que no haya hembras preñadas”, recordó.

 

En 2025, el recuento trajo una sorpresa: la cantidad de hembras aumentó respecto del año anterior, aunque no se pudo corroborar exactamente por qué se dio este incremento. Sobre ello, la investigadora explicó: “Censamos siempre en la misma época, que es el pico de la etapa reproductiva. Quizás la mortalidad no fue tan alta, las hembras no quedaron preñadas y volvieron en 2025”.

 

“Este nuevo censo es muy importante para cerrar la cantidad total de hembras. La sensación es de ver una población fuerte, que se está recuperando”, concluyó. fuente tn

 

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