Lo que dejó Sierra Pintada a Mendoza III
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El complejo uranífero Sierra Pintada, que funcionó entre 1979 y 1995, está próximo a San Rafael en la cuenca hídrica del rio Diamante que abastece a la ciudad mendocina. Cuando se paralizó la explotación quedó gran cantidad de residuos nucleares sin tratamiento.
Tras la modificación del Código de Minería, Ley 24.585 en 1995, que incorporó jurídicamente la obligación de prever el cierre y la remediación de las minas explotadas, la CNEA se vio en la obligación de crear un programa para remediar los yacimientos que tenía en operación, así tuvo que prometer la remediación de Los Gigantes y Sierra Pintada, pero en la práctica quedó en promesa, porque la remediación de ambas apenas si se inició.
Desde el punto de vista del riesgo radiológico futuro, los 5.223 tambores suelen llamar la atención pública, pero en realidad contienen una fracción pequeña del problema total.
Los verdaderos pasivos de largo plazo son las colas de proceso, las rocas mineralizadas de baja ley, las aguas de cantera, el torio-230 contenido en esos materiales, y el radio-226 que seguirá formándose.
La Auditoría General de la Nación (AGN) señaló expresamente la presencia de concentraciones de uranio y radio-226 en las aguas de cantera y consideró prioritario su tratamiento.
Quedaron, solo en la fracción principal de colas y residuos del proceso, del orden de 20 a 25 terabecquereles de torio-230; 20 a 25 terabecquereles de radio-226 más 14 toneladas de uranio remanente en residuos sólidos/tambores más casi 1 millón de m³ de agua contaminada con uranio, radio y arsénico.
Esto último no es un inventario oficial; es una reconstrucción. La CNEA no publica sobre pasivo que deja, pero como orden de magnitud, es técnicamente así.
En el 2019 se divulgó que tras 25 años de espera, remediarían Sierra Pintada. Se decía que era inmediato el inicio de las tareas de remediación.
En el 2025, tras el colapso en la mina de uranio Los Gigantes, abandonada en Córdoba, como la remediación apenas si se había iniciado, se alertaba por el mismo riesgo en Sierra Pintada.
Desde la Asamblea del Agua de San Rafael alertaron que “la mina de Sierra Pintada permanece en idéntica situación de abandono y sin remediación desde hace más de tres décadas, con pasivos ambientales que representan un serio riesgo para la región”.
En 2019, tras un proceso de evaluación y audiencia pública, la Secretaría de Ambiente de Mendoza otorgó la Declaración de Impacto Ambiental a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para iniciar un plan de remediación.
Este preveía en su primera fase el tratamiento de un millón de metros cúbicos de agua con altas concentraciones de uranio, radio y arsénico, además del manejo de los tambores radioactivos.
En octubre de 2019 el gobernador Alfredo Cornejo anunció públicamente el inicio de los trabajos y estimó que el saneamiento completo demandaría entre 5 y 8 años.
“Pese a los anuncios oficiales, el proceso nunca comenzó. Si bien se realizaron obras preliminares como construcción de diques, planta, pruebas, las acciones concretas de remediación, tratamiento de agua y tambores aún no comenzó.
Esto fue confirmado por personal de Irrigación y la ministra de Energía, Jimena Latorre, declaró hace unas semanas que la remediación aún no se ha iniciado debido a la falta de presupuesto”.
Formalmente la remediación comenzó con la Fase I entre 2019 y 2020, cuando la Provincia de Mendoza otorgó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y se iniciaron las primeras obras e instalaciones necesarias para el saneamiento. En 2026 continúa la fase I en ejecución, en una etapa que puede calificarse como inicial a intermedia.
Pero en realidad lo que se inició fue la fase I de la remediación y hasta ahora, cuando ya transcurrieron más de seis años, según la información más reciente de la CNEA, se construyó el dique de disposición final, se instalaron aproximadamente 2,6 km de cañerías, se impermeabilizaron cisternas y estructuras de tratamiento, se construyeron diques de decantación para radio y arsénico, se desarrollaron pozos de monitoreo y sistemas auxiliares y se avanzó en la infraestructura para tratar el agua de cantera y los residuos sólidos. Esos trabajos son preparativos, la Fase I de la remediación en sí, no se inició.
Hay que tratar aproximadamente 1 a 1,3 millones de m³ de agua de cantera; procesar los 5.223 tambores de 200 litros con residuos sólidos provenientes de antiguas operaciones de tratamiento de uranio y recuperar y estabilizar el uranio contenido en esos residuos.
Y aún faltan los restantes pasivos ambientales del complejo (incluidas las colas de mineral y otros materiales remanentes) deberán abordarse en fases posteriores, que siguen sujetas a nuevos estudios y autorizaciones ambientales. (Ver nota siguiente)
Conclusión: La fase I de la remediación se anunció formalmente en 2019-2020, está actualmente en marcha y aún no ha concluido. Las obras de infraestructura están avanzadas, pero el tratamiento integral de todos los pasivos ambientales del complejo sigue siendo una promesa.
Continúa...
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