Alerta por riesgo de seguridad y fallas de origen en el CAREM25
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Una revisión independiente realizada por especialistas en física de reactores, termo-hidráulica, seguridad nuclear, diseño de reactores, fabricación de componentes y gestión de centrales nucleares, que analizaron durante varios meses el estado del proyecto CAREM25, concluyó que el estado actual del desarrollo de ingeniería "no presenta un grado de avance con el cual se pueda inferir que su funcionamiento será seguro".
El reactor nuclear CAREM25, que era el proyecto tecnológico más emblemático impulsado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), quedó ahora en el medio de una gran controversia.
El documento, contiene observaciones de extrema dureza sobre aspectos centrales del reactor y cuestiona desde el diseño termo-hidráulico hasta los mecanismos de control de reactividad, pasando por los sistemas de seguridad y la propia planificación del proyecto.
La revisión fue coordinada por el doctor Víctor Herrero, doctor en Ingeniería Nuclear y director de Investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, y contó con la participación de Eduardo Nies, ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina, y especialistas como Alejandro Clausse, Carlos Lecot, Osvaldo Azpitarte, Fabián Bonetto, José González, Eduardo Nies, Miguel Schivo y Marcelo Bercellini, todos referentes históricos de la ingeniería nuclear argentina.
Antes de avanzar hacia la puesta en marcha será necesario demostrar experimentalmente aspectos críticos del diseño y resolver varias incertidumbres.
Lástima que nos venimos a enterar que el funcionamiento del CAREM no puede garantizar su seguridad, después de haber invertido más de seiscientos millones de dólares durante más de cuatro décadas.
Esos millones hubieran venido muy bien para resolver el enorme pasivo dejado por las explotaciones uraníferas en el país.
En 1984 en Lima, durante una conferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre reactores de pequeño y mediano tamaño, Argentina presentó su plan de construir el pequeño reactor CAREM, siendo cronológicamente, uno de los primeros del mundo.
En 2006, veintidós años después, se encontraba en una etapa avanzada de diseño, paso previo a la construcción de un prototipo a escala real, siendo parte del Programa de Reactivación de la Actividad Nuclear, anunciado en agosto de 2006.
Se inició la construcción del prototipo, a paso muy lento en el 2011 y el 8 de febrero de 2014 se efectuó la primera colada de hormigón. En ese momento, la CNEA anunció que el reactor estaba “programado para comenzar las pruebas en frío en 2016 y recibir su primera carga de combustible en el segundo semestre de 2017”. En 2019 se reprogramó para comenzar a operar en 2022.
Estamos en 2026, llenos de incertidumbres que impiden afirmar que el reactor operará con los niveles de seguridad requeridos por la industria nuclear internacional.
El reactor no está ni cerca de ninguno de los cronogramas elaborados.
Los expertos advierten particularmente que "No se ha comprobado experimentalmente el sistema de control de reactividad, que es absolutamente innovador".
Los revisores especialistas también señalan que: "Se han adoptado decisiones de construcción de la obra civil cuyo diseño depende del diseño del reactor, el que no está terminado". Y concluyen: "Existen observaciones a los sistemas de seguridad que deben ser tenidos en cuenta".
El informe reconoce que CAREM presenta márgenes teóricos aparentemente amplios, pero cuestiona la falta de validación experimental. En palabras de los revisores: "En el rango de operación del CAREM no existen correlaciones que permitan calcular el Flujo Crítico de Calor (CHF) con cierta precisión".
Para los expertos, "resulta de vital importancia" validar experimentalmente los modelos utilizados. "Siempre será necesario el respaldo de experimentos".
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