NAGASAKI
Tiempo de lectura 8 minutos
El 9 de agosto de 1945, la ciudad de Nagasaki, Japón, pasó de ser un objetivo secundario a convertirse en el blanco efectivo, el objetivo primario, Kokura, no pudo ser bombardeada.
Nagasaki, importante centro industrial, con puerto y con grandes instalaciones de Mitsubishi, fábricas de armamento, acero y torpedos, era entonces un blanco probable, pero el 9 de agosto el objetivo era Kokura
El avión bombardero con la bomba de plutonio, despegó de Tinian a las 3:47 de la madrugada. Su objetivo primario era el Arsenal de Kokura, un enorme complejo de industrias bélicas.
Cuando llegó, encontró la ciudad cubierta por humo, bruma y nubes. Realizó tres intentos para identificar visualmente el punto de lanzamiento, pero no pudo hacerlo. Además, comenzaba a escasear el combustible y el avión estaba expuesto a fuego antiaéreo. Entonces el comandante, Charles Sweeney, decidió dirigirse al objetivo secundario: Nagasaki.
Tampoco Nagasaki estaba despejada, las nubes cubrían la ciudad. Las órdenes exigían realizar el lanzamiento mediante bombardeo visual, pero la situación del avión era cada vez más crítica.
Finalmente se abrió brevemente una ventana entre las nubes y la tripulación pudo identificar el objetivo. El bombardero lanzó la bomba a las 11:02 del 9 de agosto.
Cayó entre dos importantes complejos industriales de Mitsubishi: producción de acero y fábrica de torpedos.
El terreno montañoso de Nagasaki redujo parcialmente la destrucción respecto de Hiroshima.
¿Por qué se lanzó una segunda bomba apenas tres días después de Hiroshima?
A fines de julio Truman había autorizado bombas adicionales tan pronto como estuvieran disponibles. No exigía esperar a conocer el resultado político de la primera bomba. La segunda estuvo lista antes de lo previsto.
La misión se adelantó del 11 al 9 de agosto porque se esperaba que empeorarían las condiciones meteorológicas, posible tifón. Nagasaki no fue consecuencia de una decisión política de Truman, tomada después de evaluar Hiroshima.
El 8 de agosto la Unión Soviética declara la guerra y comienza la invasión de Manchuria en poder de Japón. Cuando se lanzó la segunda bomba, Japón ya estaba siendo atacado por la Unión Soviética. Esto vuelve controvertida la necesidad de Nagasaki.
Estados Unidos todavía no sabía con certeza cuál sería el efecto político de Hiroshima, mientras que la entrada soviética estaba transformando radicalmente la situación estratégica japonesa.
Había una tercera bomba en preparación. Pero Truman ordenó detener los ataques atómicos mientras se negociaba la rendición. Truman ordenó una pausa solo después de Nagasaki.
Esa conducta es una de las cuestiones históricas más importantes de todo el episodio. ¿Por qué se lanzó la segunda bomba sin esperar el resultado político de la primera?
La explosión sobre Hiroshima había destruido una enorme parte de la ciudad y mató 70.000–80.000 personas inmediatamente.
El mensaje de Truman del 5 de agosto fue inequívoco, Estados Unidos disponía de un arma de una potencia extraordinaria y exigía la rendición japonesa. El gobierno japonés no comprendió inmediatamente qué había ocurrido. Hiroshima había quedado incomunicada.
A Tokio llegaron informes fragmentarios sobre una explosión gigantesca, El ejército envió especialistas a Hiroshima para determinar qué arma había sido utilizada.
Truman volvía advertía que poseía más bombas. No hubo una capitulación inmediata después de Hiroshima.
El 8 de agosto Stalin cumple su promesa de Yalta. La Unión Soviética declara la guerra a Japón.
Más de un millón de soldados soviéticos cruzan las fronteras de Manchuria, Corea y otros territorios ocupados por Japón. Esto era una catástrofe estratégica.
Hasta ese momento, algunos dirigentes japoneses todavía esperaban que Stalin pudiera actuar como intermediario para conseguir condiciones de paz más favorables. Ahora esa posibilidad desaparecía.
Japón tenía que enfrentarse simultáneamente con Estados Unidos, Gran Bretaña, China y Unión Soviética.
A las 11:02, del 9 de agosto, la bomba de plutonio, mucho más potente que la de uranio arrojada en Hiroshima, explota sobre Nagasaki. Japón recibió dos golpes estratégicos gigantescos prácticamente simultáneos Nagasaki más Unión Soviética.
El gobierno reúne el Consejo Supremo para la Dirección de la Guerra. Hay seis miembros. Tres quieren aceptar la rendición y tres quieren continuar la guerra.
El punto de conflicto fundamental era «¿Bajo qué condiciones nos rendimos?»
Japón insiste especialmente en conservar al emperador.
El 10 de agosto el emperador Hirohito rompe el empate. Manifiesta que Japón debe aceptar la Declaración de Potsdam, siempre que se preserve la posición del emperador. Japón transmite a los Aliados una propuesta de rendición con una condición.
Estados Unidos acepta que Hirohito pueda continuar, pero indica que la autoridad del emperador quedaría subordinada al comandante supremo aliado y que la forma definitiva de gobierno japonés sería determinada por el pueblo japonés.
La cuestión del emperador, uno de los principales obstáculos a la rendición, empieza a resolverse.
Truman ordena que no se utilice las tercera bomba sin una nueva autorización presidencial. Esto demuestra que no existía una necesidad militar automática de seguir bombardeando ciudades japonesas con armas nucleares. Había comenzado una pausa.
El gobierno japonés sigue dividido. Los militares más radicales consideran que todavía es posible conseguir mejores condiciones, pero la situación militar se está deteriorando rápidamente.
La Unión Soviética avanza en Manchuria. El ejército japonés pierde su última esperanza de utilizar a Moscú como mediador. Y Estados Unidos continúa preparando operaciones militares.
El 14 de agosto la situación llega al punto decisivo. Hirohito vuelve a intervenir y decide aceptar la rendición.
Algunos oficiales intentan impedir que la decisión imperial llegue al público. Se prepara incluso un intento de golpe de Estado para impedir la transmisión del discurso del emperador. Fracasa.
Mientras tanto, Hirohito graba su discurso de rendición. El 15 de agosto a mediodía, se transmite por radio el discurso.
La mayoría de los japoneses escucha por primera vez la voz del emperador. No utiliza directamente la palabra «rendición». Habla de aceptar las condiciones de los Aliados y de soportar lo insoportable para salvar a la nación.
La guerra terminó, pero… ¿Qué pasó con la tercera bomba en preparación?
Más Noticias