La verdad del caso de la Playa Bahía Cracker
por REDACCIÓN CHUBUT 20/10/2024 - 18.55.hs
Hace semanas se viene expresando en diferentes medios de comunicación que la Estancia Bahía Cracker, en connivencia con la Secretaria de Pesca Provincial, ha cerrado y prohibido el acceso a Playa Cracker. Eso no es verdad. El acceso no fue cerrado, ni prohibido, simplemente se acordó una nueva metodología de ingreso con el fin de ordenar y armonizar el uso de la Playa. De hecho, la llave para el ingreso estuvo siempre en poder de la autoridad en materia de pesca deportiva (Secretaria de Pesca) y el reglamento fue publicado en el Boletín Oficial.
El ingreso a Bahía Cracker sin ningún tipo de control durante años ha transformado la playa en un gran basural donde reinan los delitos y la falta de respeto por el medio ambiente.
Los constantes hechos delictivos de todo tipo en la zona son conocidos y van en franco aumento. Cabe recordar hechos como el homicidio de Daniel Pescara; incendios provocados de manera intencional por pescadores; el robo al vecino Enrique Muzio, poblador de Punta Ninfas (atado a una silla, salvajemente golpeado, rociado con nafta y amenazado); reiterados robos de ganado; hurtos entre los mismos pescadores, constantes roturas de alambrados; disparos a animales por diversión o para robar; intimidación a empleados de la Estancia reclamando carne, leña, agua, combustible; excesos de alcohol, droga, música fuerte; ingresos con lanchas; acampes y acercamiento a la fauna (todas actividades prohibidas por ley), agresiones a la fauna por parte de mascotas; circulación con camionetas y cuatriciclos por la playa, pisando y destruyendo huevos y nidos de aves migratorias. Esto es tan solo una muestra de lo que se vive cotidianamente en el lugar.
Por supuesto que todavía queda muchísima gente bien intencionada, que con respeto intenta disfrutar de la playa, pero lamentablemente dejan de venir por miedo a exponerse a tal descontrol e inseguridad.
Siempre tuvimos que lidiar solos con situaciones que nos exceden y sufriendo múltiples daños, no solo a nuestra propiedad, sino también al ambiente -que nos pertenece a todos-. Durante años las autoridades hicieron oídos sordos a nuestros pedidos, hasta la llegada de este nuevo gobierno, que parecía haber entendido la problemática, se involucró y tomo cartas en el asunto.
Fue entonces que, para ordenar el ingreso, cuidar y resguardar el ambiente y cuidar a los visitantes y habitantes del lugar, se celebró el acuerdo entre Estancia Bahía Cracker SRL y la Secretaría de Pesca, reglamentando el ingreso, fijando días y horarios que permitieran a las autoridades ejercer un debido control. El ingreso nunca estuvo prohibido, solo se lo ordenaba, conciliando los intereses de todas las partes.
Se buscaba una convivencia pacífica entre todos, sin embargo recibimos el ataque de unos pocos que quieren vivir sin control y sin respetar las leyes, ni rendir cuentas. Ven a los dueños de los campos, que han permitido siempre su ingreso, como enemigos y emprenden cruzadas que solo atienden a intereses propios. Ponen en peligro a la playa, a los animales, al campo y a sus habitantes. Incluso ponen en riesgo su propia actividad, al degradar el ambiente que les permite la pesca y caza submarinas que tanto defienden. Se ha llegado hasta el extremo de exigir que las tranqueras queden abiertas de “par en par”, sin poder evitar que se nos escape el ganado. Ante ello todos los productores de PUNTA NINFAS necesitamos respuestas, ya que la inseguridad y el descontrol son generalizados.
Un engaño grave de este conflicto está en la pretensión de que, quienes ingresan a las playas, son defensores del ambiente. La protección del ecosistema costero se logra con planificación y control de la presencia humana. Abrir tranqueras, ingresar a todas las playas indiscriminadamente, implica acercamiento humano sobre la fauna, ingreso de especies exóticas invasoras (como los perros) que agreden a los animales, y más tránsito con afectación de nidos de aves migratorias. Esto se resuelve primero reconociendo que los pretendidos ambientalistas son, en realidad, el principal factor de impacto al ambiente. Esto no quiere decir que no se puede ingresar a las playas, sino que se lo debe hacer ordenando los lugares, las épocas y los horarios, para armonizar ambas cosas: ambiente y disfrute de la playa para realizar pesca deportiva.
Si los pescadores tienen propuestas para lograr estos objetivos, estamos como siempre abiertos al dialogo. Pero no podemos admitir que se nos avasalle y se desconozca nuestro arduo trabajo en la zona y nuestra preocupación por el cuidado del ecosistema. Nadie tiene derechos absolutos, todos, incluso los pescadores, deben cumplir con las normas que los reglamentan. Esto es lo que permite la convivencia en el mundo civilizado. Eso era lo que se había logrado mediante el acuerdo para el ingreso a la Playa Bahía Cracker, que nunca estuvo prohibido.
La sentencia de la Jueza Florencia Cordón Ferrando el 13 de septiembre de 2024, que aún no se encuentra firme, es un ataque a todos los valores que hemos enumerado. Desconoce no solo la facultad del Estado para regular y planificar el ingreso a la playa, sino que otorga a los pescadores un derecho absoluto, que en los hechos les permite llevarse todo por delante. Confiamos en que será revertida en instancias superiores, en las que debe reinar la sensatez.
En el fondo, este pensamiento muestra una gran falta de concientización con la protección del entorno y sobre todas las cosas, de desprotección para las generaciones futuras. Pretendemos que todos los nietos de los Chubutenses (incluidos los de los pescadores y de la jueza), puedan hacer en un futuro lo mismo que hoy ellos pretenden. Disfrutar de un increíble lugar.
Con esta carta queremos dejar en claro, que somos nosotros los que intentamos preservar el lugar, proteger el ambiente, los animales que moran en la playa y en el campo y a las personas que habitan en la estancia. Hace años que certificamos la explotación sustentable del campo y de los animales. Tenemos un profundo compromiso con la protección de la biodiversidad en todo lo que hacemos, y pretendemos que todo el lugar pueda seguir dicho objetivo. En esta línea es que Estancia Bahía Cracker decidió hace tiempo someterse voluntariamente al Programa de Refugios de Vida Silvestre (Disp. 32/02-DFyFS, Ley XI 10 y Dec Reg. 868/90), que lleva adelante la Dirección de Flora y Fauna Silvestre (Min. Producción), pidiendo la declaración del campo como Refugio (Exp. N° 2270/2024MP), con una planificación realizada por especialistas en biodiversidad reconocidos a nivel internacional. Esta declaración permitirá ordenar las actividades en el campo y la zona de la playa para conservar el ambiente.
Si Playa Cracker no se ordena, el lugar terminará siendo un basural mayor, devaluado, contaminado y feo. Se perderá todo lo lindo que lo caracteriza, incluso para los que hoy reclaman el ingreso. Un Estudio realizado en forma reciente por un Equipo multidisciplinario de reconocidos Biólogos, certifica el daño Ambiental y alerta sobre su evolución. Esto es, en definitiva, un problema de educación. Los que reclaman, exigen derechos pero no aceptan control, ni asumen responsabilidades. Si la intención de preservar Playa Cracker y su Medio Ambiente es real, ayúdennos. No esperemos a que el daño Ambiental que provoca el avance humano sea irreversible.
Estancia Cracker y Productores de Punta Ninfas.
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