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El zonal del valle

Raúl Martín Sanz

Raúl es uno de tantos chacareros que habitan nuestro valle, nieto de inmigrante español lleva en sus raíces la cultura del trabajo  desde muy pequeño, honesto y sincero, extraña  asiduamente ese respeto que antes tenía la mayoría de la gente. 

por REDACCIÓN CHUBUT 06/03/2019 - 13.49.hs

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Hijo de una numerosa familia dedicada al trabajo de la chacra y dedicado desde siempre a la venta de carnes, habiendo comenzado en compañía de su padre.  
Raúl comienza contándonos, “soy nacido y criado en la chacra n° 162 zona de Bryn Gywn, el 28 de octubre de 1941, mi padre Alejandro nació en la chacra lindera  a esta”. La misma en la que se asentó su abuelo Macario al llegar de España. 
Sabe con certeza que al nacer, su madre Carmen Cristalina Vidal fue asistida por la partera Susy Roberts. 
Al igual que su abuela, había tenido nueve hijos, entre ellos su padre; su madre Carmen Cristalina, también dio a luz a nueve bebés, recordando a sus hermanos, Segunda, Guillermo Macario, con dos años de diferencia nacida el mismo día Victoria, Eustaquio Juan, Margarita, Luis Enrique,  Marta Leonor y Julio Oscar.   

 

LAS INUNDACIONES EN EL VALLE Y EL TRABAJO EN LA CHACRA JUNTO A SUS HERMANOS
Recuerda de las inundaciones, el espíritu  solidario  que nacía en todos los  vecinos ante estas desgracias y dice “antes había una comunidad, una vecindad;  en las inundaciones nos ayudábamos entre todos; el que no tenía semilla el vecino se la prestaba, se ayudaban a levantar los postes de nuevo”. 
Pasó dos inundaciones, la del año 1948 y 1955, durante la primera nos comenta; “papá tenía la carnicería que había sido de Castro, estaba casi en frente a la fonda de González (actualmente Cornel Wini), venía con él en  coche caballo trayendo  capones para la venta  y en la esquina,  papá alcanzó a ver que venía el río, tuvimos que volver a cortar el canal a la altura Parc y Llyn, ahí se cortaba para que el brazo del río siga de largo.
Sobre los trabajos en la chacra nos cuenta, “nosotros vivíamos con la sada y el cuchillo en la mano” (ríe).
“En el año 50, se instaló la fábrica de salsa de tomate, de Corzo daban a los chacareros las semillas, papá nos había preparado un pedazo de  tierra a cada uno, yo tenía 9 años, con mis hermanos teníamos que hacer almácigos con esas semillas y plantarlas. Ese año, el 14 de febrero cayo una helada, y se perdió gran parte de las plantas, algo se reavivo y el tomate maduro más tarde”.  
Cuando cosecharon los tomates, Raúl cuenta “los llevamos en vagones de 4 ruedas y carro volcador. Después de haber trabajado toda la familia, le pagaron a papá con cheques que no sirvieron de nada, después  la fábrica se incendió y los dueños se fueron”.
“Después un tal Yarás, puso una fábrica de sidra, no alcanzó a estar dos años y también hubo otro incendio”. Por último se instaló Soriano con su fábrica de algas.  
“Mi padre y mis hermanos mayores, repartían tres veces por semana la carne en las chacras, casa por casa con la jardinera (donde venía la carne colgada) y  un caballo.  
“En ese tiempo, no usaban el dinero efectivo, papá anotaba en una libreta y a fin de mes  pasaba a cobrar y cuando algún chacarero no podía porque estaba en época de siembra;  porque cuando es así toda plata se hace poca, se hacía trueque”.
“Mamá también ayudaba, todo el mundo trabajaba, hasta las cinco de la tarde, y a las seis a escuchar en la radio Tarzán, después Poncho Negro. Por supuesto previo  asegurarse que la batería este bien colocada en el molino y este bien cargada.
 A pesar que antes de las doce de la noche todos se iban a dormir, no lo hacían si antes escuchar a los Pérez García a las 20.00 horas  y a las 22.00  Glostora Tango Club. 
Raúl continua, “en el verano comenzábamos a trabajar a las cinco y media de la mañana y en primavera,  a veces a las cuatro, emparvando, engavillando, rastrillando  porque a las ocho siempre se levantaba viento”.
“Cuando nos tocaba emparvar, como todavía no aclaraba el día, usábamos petromax, uno en el potrero y otro cerca de la parva”.
Sus hermanas, realizaban todas las tareas domésticas y  además ayudaban en la chacra.  Raúl cuenta que durante el año 50, ellas ordeñaban para mandar la leche al Dique, cuando recién comenzaban las obras de construcción.

 

SUS PRIMEROS AÑOS EN LA ESCUELA DE BRYN GWYN
Raúl iba a la Escuela N° 12 de Bryn Gwyn, recuerda que algunos de sus compañeros fueron Ansel Roberts, Deolinda Do Santos,  Nora Jones, Diego e Irene Navarro. 
“La primer maestra que tuve fue Elvira Coartara; en primero superior Victoria Carazo, la maestra más maestra que vi; ella iba a pie, en bicicleta, caminando con nosotros, y a veces llevaba el hacha para cortar la leña, porque los más grandes teníamos que cortar la leña cuando llegábamos a la escuela”. “En segundo grado  a doña Constancia Peñaloza De Pablo y cuando se jubiló llegó Clotilde Fernández;  ahí me dio una patada un caballo y estuve desde mayo hasta septiembre sin ir a la escuela”.
“Valeira Jones nos daba música. Dos veces por semana, las mujeres tenían economía doméstica  y huerta  los varones”.
Recuerda al  maestro Luis Miguel, y dice  “él caminaba con el metro, a veces nos tiraba de la oreja, pero que no se enteraran en casa, porque sino nos ponían una  fábrica de alpargatas…. (Sonríe), había un respeto”, comenta nostálgicamente. “Yo no sé si era mejor o peor, pero nosotros éramos nueve hermanos  y todos trabajamos y nunca tuvimos problemas,  existía el respeto.
Muestra de ello queda en claro cuando dice “fumé delante de mi padre recién a los 26 años, cando ya estaba casado. Él sabía que fumaba, y lo supe cuando un día,  íbamos a Sierra Grande y me preguntó  ¿porque no fumas tú, si yo sé que fumas?”. 

 

SU TRASLADO A TRELEW DURANTE LA ADOLESCENCIA
“Hasta quinto grado fui a la escuela de Bryn Gwyn y en año 1953, y como en la chacra se producía más de lo que se vendía papá puso una carnicería  en Trelew “. 
“Yo termine, en la Escuela Industrial de Trelew  (actualmente ENET), después del  sexto grado, curse  hasta  tercer año,  haciendo el taller de radio operador. Cursaba a  la noche y de día trabajaba  como cadete y carnicero con Raúl Velasco en la fábrica de embutidos; primero  “La Piamontesa” en la que eran socios,  La Porte, Vergalito y Velasco. Después ellos le compran la parte a La Porte y  le ponen Frigorífico Austral,  sobre la calle Rivadavia y Chile. Después,  trabajé con el hermano de Velasco, Pepe en a la carnicería Modelo. 

 

ANECDOTAS DEL CLUB INDEPENDIENTE DE TRELEW
“Tenía 18 años, todavía era menor de edad,  pero integré la Comisión de Independiente, allá por el 59; el presidente era Mariano Merayo, vice Raúl Velasco, también lo integraban, Tartaglione Adelino Jones, Julio Harris”. 
Raúl colaboraba en todos los eventos organizados por el Club, además de hacer la locución, era el encargado de la venta de los abonos que se vendían para reservar las mesas, cuenta que habían hecho un calendario de bailes y todos los fines de semana se hacia uno.
Como anécdota cuenta, “un 21 de septiembre, para el día de la primavera, tocó la orquesta Carliños, como todavía no estaba la cooperativa, la luz la manejaba una empresa privada que cortaba el suministro  las doce de la noche”. “Ese día la cortaron a la hora del baile, pero como Merayo era socio con Amici  y él  tenía la casa rural  (negocio similar a una ferretería) tenía los petromax, fueron a buscar algunos,  junto con el kerosene,  otros se encargaron de la batería para el equipo de música y así el baile empezó a la una de la mañana”.  
Tambien integré el equipo de futbol, comenzó  jugando con las inferiores y dice, “jugaba de wing izquierdo o de cinco”.
“En uno de los partidos teníamos que ganarle si o si a Huracán que tenían un gran equipo, le ganamos 1 a 0 por penal. El gol lo hizo Hernán José, me acuerdo que Velasco lo fue a buscar a Gan Gan en avión”. “En ese tiempo el Club Independiente, se proveía de jugadores del Distrito 26 y  la Base Aeronaval”.

 

LA VUELTA AL VALLE Y EL MOMENTO DE FORMAR SU FAMILIA
“En el año 1965, volví al Valle, de nuevo a la quinta y a carnear, a la chacra que esta atrás del bar “La Criolla”.
“Un año después, un 22 de enero, se casó con  Mirta Rubio y tuvieron un hijo Raúl Alejandro, después la familia se mudó  a la casita de lo De Pablo.
Raúl cuenta que conoció a Mirta en uno de esos tantos bailes que organizaba el Club Argentino del Sur, “por civil nos casó el Juez Ivan Lloyd y por iglesia, el padre Martin Dumrauf, pero hubo un contratiempo, ese día”. “Nos casábamos a las 20.00 horas  y el apareció a las 23,  porque nos esperaba en Trelew, así que tuvieron que ir a avisarle”. Sonriendo dice, yo estaba adentro de la iglesia con Velasco y el fotógrafo Gimenez y  mi esposa  con el vestido  de novia durante más de dos horas”. 

 

UN LUGAR CON HISTORIA
Después alquilaron en lo de Lea Rodríguez y con el tiempo compraron la chacra en la que actualmente vive junto a su esposa, la chacra n° 195. 
En esta chacra, aún se mantienen en pie los vestigios de la historia que nuestro maravilloso valle nos ofrece. A escasos  metros de la casa de Raúl, se ven los adobes de la primera aula, construida alrededor del año 1881, por iniciativa de los vecinos del lugar.
Denominada “Cefn Hir” , los domingos por la mañana, proporcionaba además, de un lugar de reunión para  los cultos,   antes de construirse la primera Capilla en esa zona. 

 

Por: Andrea Carina Pugh
  
 

 

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