Tendencia astrológica 2026: el año de soltar lo viejo y construir lo auténtico
El 2026 se presenta como un año bisagra en términos astrológicos. Luego de un período prolongado de tensión, revisiones profundas y cambios forzados, el nuevo ciclo propone un giro claro: soltar estructuras que ya no tienen sentido para empezar a construir, desde cero, algo más auténtico y alineado al deseo personal.
por REDACCIÓN CHUBUT 27/01/2026 - 10.30.hs
El gran acontecimiento del año ocurre en febrero, con la conjunción de Saturno y Neptuno en Aries, un evento poco frecuente que marca el inicio de una nueva etapa colectiva e individual. Aries, signo de los comienzos, impulsa a pasar del idealismo a la acción concreta. La pregunta clave que propone este tránsito es directa: ¿qué deseo me mueve de verdad y qué estructura necesito para sostenerlo en el tiempo? Se cierra así una etapa de sueños sin dirección para dar lugar a una espiritualidad encarnada, con coraje, coherencia y propósito.
En julio, el cielo vuelve a ofrecer un fuerte respaldo: cinco planetas exteriores —Plutón, Neptuno, Saturno, Urano y Júpiter— se alinean formando trígonos y sextiles, configuraciones armónicas poco habituales que favorecen decisiones valientes y avances significativos. Estas energías traen oportunidades en ámbitos como la educación, la tecnología, los vínculos y los proyectos colectivos.
Además, el 1° de julio Júpiter cambia de signo, pasando de Cáncer a Leo. Este movimiento traslada la expansión del mundo interno al escenario externo: es tiempo de animarse a brillar, mostrarse y compartir lo que cada uno tiene para dar. La consigna del año es clara: no alcanza con soñar, hay que bajar las ideas a tierra, tomar impulso y avanzar.
Elemento Fuego: materializar el deseo
Para los signos de Fuego, el 2026 abre un nuevo capítulo vital. Proyectos, vínculos y deseos que comenzaron a gestarse desde 2020 ahora buscan forma concreta. Las relaciones que continúan se transforman; las que no, cierran ciclos con madurez.
Con la entrada de Júpiter en Leo, recuperan brillo, confianza y entusiasmo. Marte desde Aries, en abril y mayo, potencia esta energía y trae una chispa inspiradora que necesita foco y compromiso para volverse real. El desafío será no dispersarse y sostener el deseo sin agotarse.
Elemento Tierra: reconstrucción profunda
El 26 de abril, Urano se despide de Tauro, cerrando siete años de cambios intensos. Lo aprendido se transforma en una nueva forma de habitar el mundo y de valorar los propios recursos.
Venus se une a Urano el 24 de abril, impulsando decisiones postergadas en el amor, el trabajo o los proyectos personales. La intuición se vuelve una aliada clave y emerge un llamado creativo que puede convertirse en una fuente real de bienestar.
La Luna Nueva en Capricornio del 18 de enero marca un punto de partida esencial para ordenar prioridades y sembrar con claridad lo que se quiere construir.
Elemento Aire: reinventarse sin permiso
El 2026 invita a los signos de Aire a reinventarse, aunque no sin movimiento interno. Será un año de agitación, por lo que cuidar el descanso y dosificar estímulos será fundamental.
Se activan procesos de revisión de la imagen, la seguridad personal y la necesidad de agradar. En la segunda mitad del año, crecen las redes, los vínculos sociales y los proyectos comunitarios. Nuevas personas llegan para inspirar y abrir caminos. Urano intensifica la creatividad y el deseo de vivir con más disfrute y menos obligación.
Elemento Agua: dar forma a lo que se siente
Para el elemento Agua, el año activa intuiciones profundas y cierres necesarios. Se termina una larga etapa de desgaste emocional y búsqueda interna, y comienza el tiempo de materializar lo aprendido.
La clave estará en ir más despacio, revisar acuerdos importantes y cuidar la energía. Es un período para trabajar la autoestima, ordenar recursos y confiar en el valor propio. Lo que se construya en 2026 será base sólida para las próximas etapas.
La clave del año
El mensaje del cielo para 2026 es contundente: hacerse cargo de la propia visión. Soltar lo que ya no sirve, dejar atrás lo que genera tensión y animarse a comenzar un nuevo capítulo con todo lo aprendido. Esta vez, el crecimiento no es forzado: es consciente, valiente y auténtico.
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