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HISTORIAS

Cuando el fútbol textil movilizaba pasiones y multitudes en la zona

Fútbol en Trelew, en épocas donde el Parque Industrial daba trabajo a miles de obreros.

por REDACCION CHUBUT 07/05/2021 - 22.45.hs

La segunda mitad de la década de los ‘70, Trelew vivió un fenómeno económico y social que no volverá a repetirse porque los tiempos han cambiado. En cierta manera, se podría decir que "todo tiempo pasado fue mejor" porque era la época donde el parque industrial de Trelew producía a pleno y como lo hemos dicho en otras oportunidades, había trabajo para todos. Era más difícil conseguir una vivienda o departamento en alquilar, mientras los laburantes que arribaban a Trelew desde otras latitudes, conseguían trabajo en forma inmediata.

 

 

Fue en la primavera del ‘78 cuando se activó la Liga de Fútbol Textil con la participación de equipos constituidos por trabajadores que representaban a sus propias fábricas, entre ellas, Tendlarz, Matepa, Textil Windsor, Supersil, Roma, Sedamil, Nylotex, Huamac, Foderami, Textil Punilla, Fibrasur de Dolavon, Modecraft, Alters, Soltex, Tejeduría del Chubut, Mulco Sur de Rawson, Sitma y Roseda de Puerto Madryn.

 

 

En principio fueron pocos los representativos fabriles que participaban en los torneos que duraban poco tiempo. Sin embargo, poco a poco comenzaron a sumarse más equipos hasta constituir una organización capaz de llevar adelante otro tipo de certámenes y así nació la competencia más importante del fútbol de las fábricas: el Campeonato de Fútbol Textil con su temporada de Preparación y Oficial para equipos de Primera y Cuarta División, movilizando a más de 500 jugadores, todos personal textil debidamente acreditados en las planillas con recibo de sueldo.

 

 

Es necesario recordar que esta forma explosiva del fútbol textil, nació de un trasandino procedente de zona minera de Lota, llamado Alfonso Vergara Ulloa, quien se desempeñaba en la fábrica Supersil como mecánico de los telares Nissan, además fue el DT equipo de la mencionada fábrica, y posteriormente llevó adelante la organización de la Liga Textil que llegó a reunir a más de 20 equipos con sus dos divisiones. Como el fútbol no solamente mueve multitudes, también mueve pasiones y otras cosas, prácticamente "obligó" a los empresarios textiles a que las fábricas presenten a sus equipos en la mejor forma, bien uniformados, permisos especiales para entrenamiento, presentación de balones profesionales y redes en los arcos.

 

Para ganar el campeonato, contrataban como personal productivo a los mejores jugadores de la zona y hasta colocaban colectivos para que la hinchada concurriera a las canchas.

 

 

Todos los domingos, una multitud de trabajadores con sus familias se movilizaban para acompañar a sus jugadores y equipo que ganaba tenía premios especiales. Más de cinco mil personas se movilizaban a presenciar el más popular de los deportes.

 

Eran trabajadores los que concurrían a las canchas, llevando a sus respectivas familias, y estos encuentros comenzó a llamar la atención a las autoridades de facto de la época. Recordemos, se vivía los años del último gobierno militar.

 

 

Las reuniones y actividades gremiales estaban prohibidas y estas multitudes pusieron nervioso en aquel tiempo al secretario general de la AOT, Miguel del Río, quien mandó llamar a los organizadores de este megaevento deportivo para decirle que actúen con cuidado porque las autoridades seguían con atención la movilización de tanta gente. Al parecer al dirigente, le habían tirado las orejas desde algún lugar del gobierno.

 

 

Hoy solo queda el recuerdo de este memorable hecho deportivo que sirvió para superar una etapa donde no se podía pedir aumento de sueldo, pero que, a través del fútbol, todo era posible.

 

 

Los jugadores textiles de antaño, transitan hoy las calles de Trelew, ya jubilados y otros se fueron al descanso eterno. Las canchas donde se jugaron verdaderos clásicos del fútbol textil, han desaparecido y sobre esos terrenos hoy se han construido barrios y ya no queda huella donde los textiles de nuestro parque industrial pasaron los mejores días de su vida.

 

 

En el recuerdo quedan solo los nombres de las fábricas que alguna vez fue fuente de trabajo para casi 10 mil trabajadores, solo quedan dos o tres en productividad. Varios edificios están abandonados, otros se han transformado para albergar otras actividades. El parque industrial textil dejó de ser el corazón de la ciudad más progresista del sur argentino...