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Juan Marino, el recuerdo de un precursor del radioteatro y del comics

El 12 de junio se cumplen 14 años del fallecimiento de Juan Marino Cabello, un hombre que dedicó su vida a la radiofonía como escritor, guionista, compositor y director de orquesta. Nació el 7 de septiembre de 1920 en la ciudad de Punta Arenas, Chile y falleció a los 86 años en la ciudad de Trelew, donde vivió casi sus últimos 30 años.

por Por Adolfo Pérez Mesas 11/06/2021 - 22.57.hs

Por Adolfo Pérez Mesas

 

Su prolífica vida artística y su compromiso con el proceso político del presidente Salvador Allende, lo trajo a estas tierras de la Patagonia argentina, donde en distintas radios locales, difundió sus conocimientos a través de distintos programas, entre ellos, “El Disc Jockey del Recuerdo” y su obra estelar que lo destacó como uno de los grandes creadores de la radiofonía: "El Siniestro Dr. Mortis".

 

Fueron varias las generaciones que disfrutaron de estas genialidades en la época de oro de la radio de Amplitud Modulada (AM) que tuvo su mayor desarrollo desde los años ´40 hasta mediados de los ´70, luego vino la masificación de la televisión y desde entonces todo cambió. Quienes alcanzamos a disfrutar de estas narraciones no solamente los chilenos, sino también a este lado de la cordillera, vibramos con los radioteatros de todos los géneros, sin embargo, en el género del suspenso y terror, ese fue el “Siniestro Dr. Mortis” con guiones y relatos de este Juan Marino que todas la noches llegaba con un capitulo a los  receptores de madera de la época.

 

 

Otro capítulo de su vida, fue su intervención en el programa humorístico radial que en los años ‘60 se llamó “Residencial La Pichanga” donde su papel era representar a “Don Cayetano Gambeta” del Club Palestino, “residencial” donde participaban todos los equipos de fútbol que participaban en la división profesional, entre ellos Juan Fonola de Colo Colo, el Indio Pije y más.

 

 

Allá por 1985, tuve oportunidad de hacerle una nota, tiempo en que trabajaba en LU 20 Radio Chubut, emisora que puso al aire varios capítulos de las narraciones de terror que nos preocupa. Me había enterado que el autor de estas radionovelas estaba radicado en Trelew y me interesó conocerlo personalmente. Luego del contacto con el protagonista del Siniestro Dr. Mortis, realicé una llamada telefónica para coordinar día y hora de la nota. Me atendió su esposa, Eva Martinic, también actriz de radionovelas y con dulce voz me dijo que espere en línea mientras lo ubicaba en su casa.

 

 En ese minuto pasaron muchas imágenes en mi cabeza, me parecía que el guionista y relator de tan aberrantes narraciones, vivía en un castillo a media luz. Estaba sumido en esos pensamientos cuando una voz calmada, casi gutural de ultratumba me pregunta “aló, con quien tengo el gusto de hablar”… sentí como un calambre en mi espalda y hasta por un segundo no pude contestar. El recuerdo de sus relatos por Radio Cooperativa de Santiago de Chile, me llenó de miedo.

 

Días después, fui hasta su casa en el barrio Santa Mónica de Trelew para el reportaje de rigor. Hasta ahí no lo conocía personalmente. Un portón de madera se abrió para ingresar a un ante patio y al fondo su vivienda, se abrió lentamente y aparece un hombre de baja estatura, pelo blanco de carácter amable que me invitó a pasar y presentándose como Juan Marino. Ahí estaba el hombre de voz gutural,  representado como una persona incapaz de matar una mosca.

 

Años más tarde, me atrevería a decir que en 1997/1998,  don Juan Marino me confió una viejas “cintas abiertas” para reeditarla y pasarla archivo en casete. Son 52 capítulos del “Siniestro Dr. Mortis” que con la paciencia y experiencia del periodista Sergio Maturana fue posible rescatar esos audios. Posteriormente, el operador Marcelo “El Jefe” Otero digitalizó los capítulos, mejorando la calidad de los mismos.
 

 

Durante mucho tiempo y hasta el final de sus días, periódicamente pasaba por EL CHUBUT conversar y llevarme alguna novedad sobre quienes se interesaban más sobre su trabajo que realizó en la tierra de Pablo Neruda. Las invitaciones para ser homenajeado, hasta la presencia de un equipo de la TV Nacional de Chile que un día apareció en Trelew para filmar su vida cotidiana.

 

 

 

Así como miles de chilenos cruzamos la cordillera después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, llegaron para vivir bajo este cielo patagónico, don Juan Marino junto a su esposa Eva Martinic, y luego sus hijos: Mauricio y Elena, esta última fue concejal de la ciudad de Trelew, fallecida hace una par de años.  Don Juan, trajo en sus maletas, los recuerdos de su aporte a la cultura y radiofonía trasandina. Tuve la oportunidad de compartir, gratos momentos con él y conocerlo como una buena persona de bien. En el tintero queda mucho para escribir de su vida, y el dolor de un hombre que un día tuvo que salir de su patria, empujado por una sangrienta dictadura.

 

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