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Noruega: A 10 años del atentado y la masacre

Por Ricardo «Dicky» Clarke: El 22 de julio del 2011 era como de costumbre una tarde de verano apacible en Bodø, mi ciudad desde el 1991 en este norte noruego y mientras estaba trabajando normalmente en mi tienda de ropas, un cliente recibe un llamado en su celular pudiéndose ver en su expresión la gravedad de la llamada... «Ricardo, un atentado terrorista sacude a Oslo, estamos ante un «11 de Septiembre», perdoname pero me voy a casa a ver las noticias, vengo otro dia a comprar...»

por REDACCIÓN CHUBUT 22/07/2021 - 11.34.hs

No pasaron muchas horas cuando la pacifica, riquisima y tolerante gran nación Noruega, estupefacta, atónita y desconcertada, tomaba conocimiento por los medios que «uno de ellos», un joven noruego, criado y educado en el mejor barrio de Oslo, con años de vivencias en Londres y Paris, ya que su padre era diplomático noruego, se hacia cargo como único responsable del atentado a la Casa de Gobierno y de la masacre en la Isla Utøya.

 

«Este es un golpe de estado, son marxistas y engendros extremistas, son los jóvenes del Partido Laborista los que tienen el poder en Noruega, son los que han aceptado y tolerado el Islam en Noruega», fueron las primeras palabras del terrorista y asesino Anders Breivik al policia que estaba sentado encima de él cuando, por fin, lo capturaban en la isla. La matanza de 77 inocentes, la mayoria jóvenes desde apenas 15 años habia durado una hora.

 

«Más democracia, más tolerancia, más humanidad y más apertura, pero jamás ingenuidad. Responderemos al odio con amor y unidad de nuestro pueblo», fueron las palabras de Jens Stoltenberg, Primer Ministro de Noruega por el Partido Laborista que estaba en el poder cuando Breivik cometió los crimenes. Jens Stoltenberg es hoy y desde el 2014 el Jefe y Secretario General de la Organización del Tratado del Atlantico Norte (OTAN).

 

A las palabras del Primer Ministro se sumaron las lágrimas del Rey Harald: «Como padre, abuelo y esposo, solo puedo sentir un profundo dolor. Como rey del pais, lo mismo siento por todos y cada uno de ustedes».

 

Han pasado justamente en estos dias 10 años y de a poco, la tremenda herida que causó este atentado terrorista se va cicatrizando, pero nunca desaparecerá. Noruega ha seguido funcionando normalmente, al pais en dónde las instituciones están sólidas y fortificadas el terror no las cambió, comparando con el atentado del 11 de Septiembre del 2001 en Nueva York que generó más conflictos, guerras, crecimiento de ISIS, con cientos de miles de muertes y billones de dólares invertidos en material bélico.

 

La historia nos ha demostrado que las guerras, los conflictos, las catástrofes naturales, las epidemias y las pandemias han generado unidad, confianza, consenso entre sus habitantes, para mencionar algunos, la pujante Alemania y Japón de hoy. Noruega también ha salido fortificada de este 22 de Julio, en dónde la tolerancia y aceptación se arraigaron mucho más fuerte en la sociedad, hoy más multicultural.

 

Lo que me cuesta entender, es como en mi querida y siempre presente Argentina, la irreparable pérdida por la pandemia de ya más de 100.000 argentinos no haya servido para la definitiva unión y consenso de los gobernantes, de la oposición y del pueblo entero.
Yo me pregunto: cómo es posible que en Argentina suceda todo lo contrario, que la Copa América y las listas para las próximas elecciones, estén por delante de encontrar juntos el camino para salir de una sociedad intoxicada con mentiras, que incita a la división, al odio y a la violencia.

 

Ricardo «Dicky» Clarke

 

Bodø, Noruega

 

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