El arte como refugio y conexión. La historia de Vanesa y su emprendimiento «Hecho con Amor»
Para Vanesa Pugh, el arte no es solo un trabajo, sino una forma de vida que heredó de su madre y que cultiva desde la infancia, cuando ya encontraba formas e historias en cada objeto cotidiano. Nacida en Trelew, es la mente y el corazón detrás de «Hecho con Amor», un proyecto que nació hace diez años con el apoyo incondicional de su familia y que hoy se consolidó como una marca registrada en el circuito emprendedor de la zona.
por REDACCIÓN CHUBUT 21/05/2026 - 19.56.hs
En «Hecho con Amor», cada objeto es una pieza irrepetible. Vanesa pinta a mano desde mates, porta sahumerios y cajas de té hasta utensilios y diversos elementos para el hogar. «Eso es lo artesanal. Cada diseño es único», resalta la creadora, quien dedica horas de esfuerzo para garantizar la máxima calidad en lo que hace.
El despegue para este emprendimiento y para su enfoque en lo artístico fue en 2017, cuando buscando un espacio propio, asistió al taller de Ana. Ese reencuentro con los pinceles la impulsó a retomar el profesorado de arte que había postergado años atrás. El verdadero impulso y crecimiento de su emprendimiento llegó en un momento inesperado: la pandemia de 2020. Con la necesidad sanitaria de que cada persona tuviera su propio mate, la demanda de sus productos personalizados explotó, marcando un antes y un después para el proyecto.
Este lado productivo convive en perfecta sintonía con su faceta pedagógica. Vane tiene un taller en el cual dicta clases de dibujo y pintura para todas las edades —a partir de los 6 años— bajo una metodología lúdica y distendida que prioriza la diversión por encima de la teoría rígida. En sus clases se reciclan materiales, se experimenta y se busca salir de lo cotidiano. «Enseñar, transmitir y conectar es algo fantástico para mí. Se nos pasa el tiempo volando», confiesa entusiasmada al ver la fidelidad de alumnos que la acompañan desde hace años.
«Es como que vuelvo el tiempo atrás y me pierdo, me dan ganas de pintar, de salir de la rutina, de hacer algo divertido. Me gusta que sea una actividad que eligen y disfrutan».
Hoy en día, el panorama es de pura gratitud. Vanesa ya es una figura reconocida a la que convocan activamente desde distintas ferias locales. Lejos de ser un trabajo solitario, estas jornadas se convirtieron en un programa familiar donde comparte mates, conoce clientes y colegas y afianza lazos.
En tiempos complejos, Vanesa ve en el arte y los emprendimientos una verdadera salida y un espacio de sanación. «Hay que animarse, compartir lo que uno pueda. Capaz que al otro le cambias la vida. Y más en estos momentos, que todo está tan complicado. A veces esta puede ser la salida. Trato de amoldarme e ir mejorando. Disfruto mucho esto». Y de esta manera, aprovecha para hacer una invitación a la comunidad: «quien quiera sumarse a mis cursos, solo necesitan ganas de conectar con su lado artístico y pasar un buen momento».
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