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Homenaje a los abuelos que sembraron la tierra

En los años 2016 y 2017 se realizó la Fiesta Cultural de la Trilla, en el predio del Molino Harinero, sitio turístico ubicado en el kilómetro 56 de la Ruta 259, a 19 kilómetros del centro de Trevelin.

Fue un homenaje a quienes han sembrado la tierra y logrado el pan para sus familias en tiempos remotos. Homenaje que incluyó la realización de la trilla con una máquina del año 1917, vestimenta de época, la labor de los bueyes y exposición de antigüedades, además la presentación de dos espacios ligados a nuestra historia: la réplica de la Compañía Mercantil de Chubut y un galpón habilitado para mostrar el trabajo de los herreros, principalmente del pueblo de La Herrería, hoy Paso de Indios.

 

La segunda y última fiesta de la trilla se realizó el 25 de febrero de 2017. Lamentablemente no tuvo acompañamiento de las autoridades provinciales ni municipales en los años siguientes, y por muchas buenas ideas y sueños que tiene el propietario del Molino Harinero, Mervyn Evans, sin acompañamiento es imposible poner en marcha una infraestructura cultural o, simplemente, organizar un evento diferente.

 

La Fiesta de la Trilla fue una reivindicación al alimento que por siglos ha sido el más importante, el pan, y al valor que tuvo su elaboración en los albores de la colonización, es un homenaje que el emprendedor turístico Mervyn realizó a su bisabuelo, Thomas Evans.

 

El emprendimiento consta del Molino Harinero y luego transformó un galpón en una herrería para homenajear a los herreros, y la importancia que tuvo para Chubut el paraje conocido como «La Herrería» (hoy Paso de Indios). Allí se podía ver el trabajo del herrero y su  importancia en las comunicaciones de otros tiempos.

También erigió un galpón para homenajear a la vieja Compañía Mercantil de Chubut, lleno de reliquias que van desde instrumentos musicales, diarios, lavarropas, utensilios de cocina y todo lo que se vendía a principios de siglo.

 

En la última Fiesta de la Trilla que se realizó, diario EL CHUBUT estuvo presente. Participaron asistentes de distintos puntos del país que se enteraron de este evento, que estaban de pasada, y se dieron cita para disfrutar y conocer más la historia de la provincia de Chubut, contada por un descendientes de colonos galeses.

En 2016, cuando se realizó la primera fiesta, asistieron unas 500 personas.

 

LA TRILLA

Antes de la Fiesta hubo que sembrar trigo. El trigo, para ese 25 de febrero, ya estaba brillante en un espacio de 50 metros de largo por unos 30 de ancho. La espiga que dio origen a la siembra había sido encontrada ocho años atrás en un florero, en Palena (Chile).

La espiga tenía un poco más de 80 años, y generó un trigo linaza, alto y sin barba.

La cosecha se realizó con una engavilladora tirada por bueyes y a mano, también se mostró el trabajo con la hoz. La maquinaria usada fueron originales, los primeros tractores de ruedas de fierro a oruga,  una máquina a vapor del año 1905, la máquina trilladora del año 1917 y hubo un Ford A, chatita, del año 1929, carros y panes caseros que se amasaron con el mismo trigo.

 

El sueño de Mervyn sigue en pie: él quería construir una ciudad en miniatura de antaño, y que quienes visiten el Molino Harinero se transporten al pasado y lleguen a un mundo de artes, oficios, moda y gastronomía de las décadas del ‘20 y del ‘30.

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Homenaje a los abuelos que sembraron la tierra

En los años 2016 y 2017 se realizó la Fiesta Cultural de la Trilla, en el predio del Molino Harinero, sitio turístico ubicado en el kilómetro 56 de la Ruta 259, a 19 kilómetros del centro de Trevelin.

Fue un homenaje a quienes han sembrado la tierra y logrado el pan para sus familias en tiempos remotos. Homenaje que incluyó la realización de la trilla con una máquina del año 1917, vestimenta de época, la labor de los bueyes y exposición de antigüedades, además la presentación de dos espacios ligados a nuestra historia: la réplica de la Compañía Mercantil de Chubut y un galpón habilitado para mostrar el trabajo de los herreros, principalmente del pueblo de La Herrería, hoy Paso de Indios.

 

La segunda y última fiesta de la trilla se realizó el 25 de febrero de 2017. Lamentablemente no tuvo acompañamiento de las autoridades provinciales ni municipales en los años siguientes, y por muchas buenas ideas y sueños que tiene el propietario del Molino Harinero, Mervyn Evans, sin acompañamiento es imposible poner en marcha una infraestructura cultural o, simplemente, organizar un evento diferente.

 

La Fiesta de la Trilla fue una reivindicación al alimento que por siglos ha sido el más importante, el pan, y al valor que tuvo su elaboración en los albores de la colonización, es un homenaje que el emprendedor turístico Mervyn realizó a su bisabuelo, Thomas Evans.

 

El emprendimiento consta del Molino Harinero y luego transformó un galpón en una herrería para homenajear a los herreros, y la importancia que tuvo para Chubut el paraje conocido como «La Herrería» (hoy Paso de Indios). Allí se podía ver el trabajo del herrero y su  importancia en las comunicaciones de otros tiempos.

También erigió un galpón para homenajear a la vieja Compañía Mercantil de Chubut, lleno de reliquias que van desde instrumentos musicales, diarios, lavarropas, utensilios de cocina y todo lo que se vendía a principios de siglo.

 

En la última Fiesta de la Trilla que se realizó, diario EL CHUBUT estuvo presente. Participaron asistentes de distintos puntos del país que se enteraron de este evento, que estaban de pasada, y se dieron cita para disfrutar y conocer más la historia de la provincia de Chubut, contada por un descendientes de colonos galeses.

En 2016, cuando se realizó la primera fiesta, asistieron unas 500 personas.

 

LA TRILLA

Antes de la Fiesta hubo que sembrar trigo. El trigo, para ese 25 de febrero, ya estaba brillante en un espacio de 50 metros de largo por unos 30 de ancho. La espiga que dio origen a la siembra había sido encontrada ocho años atrás en un florero, en Palena (Chile).

La espiga tenía un poco más de 80 años, y generó un trigo linaza, alto y sin barba.

La cosecha se realizó con una engavilladora tirada por bueyes y a mano, también se mostró el trabajo con la hoz. La maquinaria usada fueron originales, los primeros tractores de ruedas de fierro a oruga,  una máquina a vapor del año 1905, la máquina trilladora del año 1917 y hubo un Ford A, chatita, del año 1929, carros y panes caseros que se amasaron con el mismo trigo.

 

El sueño de Mervyn sigue en pie: él quería construir una ciudad en miniatura de antaño, y que quienes visiten el Molino Harinero se transporten al pasado y lleguen a un mundo de artes, oficios, moda y gastronomía de las décadas del ‘20 y del ‘30.

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