MENÚ
Cargando...

Detrás de las palabras: LA GENERACION DEL SILENCIO. 

Yo siento que he pertenecido a aquella generación que miraba al mundo con asombro, y que deseaba intensamente crecer, para conseguir un pasaporte al poder. Ese que por ser chica me estaba vedado. 

Elida Fernandez

Ser chico era ser menor. Menor que otros, o sea menos que otros. Y este menos nos quitaba lugar, y entre otras cosas nos dejaba sin voz, porque cuando los mayores hablaban los menores callaban. Y así fuimos adueñándonos del silencio, guardadores de palabras que querían salir pero no había permiso, porque infancia quería decir ni más ni menos que eso, «que no habla». Entonces aprendimos a abstenernos,  a aceptar esa ausencia de nosotros. Ausentes con aviso… o tal vez sin…pero ausentes de una voz propia, que se elevara al decir, que no se quedara con las ganas, rumiando por pasillos interiores sin encontrar puertas de salida.
Y así fuimos creciendo, y creyendo que esos tiempos llegaban, asistimos al «prohibido prohibir», al  «hagamos el amor y no la guerra», nos convencimos con «la imaginación al poder» y la voz se hizo canción para andar con ella entre pentagramas, y ya estábamos cerca de alcanzarla cuando nos llegó aquello de que «el silencio era salud»… y nos dimos cuenta que hablar y decir la propia palabra podía ser peligroso, … y volvimos a aquella apenas voz, esclavos de ese silencio que latía fuerte por dentro  y golpeaba   las entrañas … y nosotros allí a la espera  de aquel pasaporte que  se perdía en un horizonte de penumbras… pero entre tanto y tanto el tiempo pasaba y nosotros con él y llegaron aquellos ansiados días de la adultez, de esa deseada dignidad del «mayorazgo»… y la capacidad de asombro nos asoló otra vez, tanto tiempo, tantos cambios, nos pusieron una vez más en la banquina de la ruta, para mirar desde afuera. 
 Ahora, que éramos mayores tantas cosas habían cambiado!!  los derechos los tenían los niños,  ellos eran ahora sujetos de derechos,  dueños de las palabras, a ellos había que escuchar, darles lugar, no reprimirlos… y nosotros llegando siempre tarde a las citas, fuera de hora… inmigrantes a la hora de vivir, asimilando y acomodándonos a tantos cambios, generación bisagra de conceptos y preceptos, de paradigmas y valores,  traspolando mundos «hechos en casa»  a esos otros de alta tecnología y lenguajes inteligentes a los  que era difícil acomodarse,  ¡¡y  tantos eufemismos!!!... baby boomers, millennials, generación x, y, z… posmodernidad, posverdad… y entre tantos relatos, «pos-nosotros», siempre fuera, a-fuera… por otra vereda, la de la sombra… generación del silencio, acaso invisible, los que cruzamos por la calle pareciera que no nos ven… tampoco desde los palcos…ya hemos llegado al jubileo, y aquí estamos, a la espera una vez más…
Pero los que tienen voz, esos a los que les cedimos espacio nos deben seguir viendo en aquella melodía de sol menor… es cierto que nuestro cuerpo un poco se ha achicado, lucimos menos  físicamente, y no se ve cuánto crecimos por dentro, porque el saber no ocupa lugar y hay que detenerse para verlo…    ¡ cosa difícil en los últimos tiempos!…por eso deben creer que somos  capaces de vivir con menos … menos cada día, menos que ellos, menos que antes… menos, menos, menos…alquimistas de los tiempos, generación del silencio y para cuidarnos mejor con barbijo puesto… porque en boca cerrada… Nos habremos creído que el silencio era salud????
 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp

Diario EL CHUBUT no se responsabiliza por los comentarios vertidos por sus lectores. Y se reserva el derecho de bloquear y o eliminar aquellos que contengan mensajes con contenido xenófobo, racista, y o discriminatorios.

Comentarios

Detrás de las palabras: LA GENERACION DEL SILENCIO. 

Yo siento que he pertenecido a aquella generación que miraba al mundo con asombro, y que deseaba intensamente crecer, para conseguir un pasaporte al poder. Ese que por ser chica me estaba vedado. 

Ser chico era ser menor. Menor que otros, o sea menos que otros. Y este menos nos quitaba lugar, y entre otras cosas nos dejaba sin voz, porque cuando los mayores hablaban los menores callaban. Y así fuimos adueñándonos del silencio, guardadores de palabras que querían salir pero no había permiso, porque infancia quería decir ni más ni menos que eso, «que no habla». Entonces aprendimos a abstenernos,  a aceptar esa ausencia de nosotros. Ausentes con aviso… o tal vez sin…pero ausentes de una voz propia, que se elevara al decir, que no se quedara con las ganas, rumiando por pasillos interiores sin encontrar puertas de salida.
Y así fuimos creciendo, y creyendo que esos tiempos llegaban, asistimos al «prohibido prohibir», al  «hagamos el amor y no la guerra», nos convencimos con «la imaginación al poder» y la voz se hizo canción para andar con ella entre pentagramas, y ya estábamos cerca de alcanzarla cuando nos llegó aquello de que «el silencio era salud»… y nos dimos cuenta que hablar y decir la propia palabra podía ser peligroso, … y volvimos a aquella apenas voz, esclavos de ese silencio que latía fuerte por dentro  y golpeaba   las entrañas … y nosotros allí a la espera  de aquel pasaporte que  se perdía en un horizonte de penumbras… pero entre tanto y tanto el tiempo pasaba y nosotros con él y llegaron aquellos ansiados días de la adultez, de esa deseada dignidad del «mayorazgo»… y la capacidad de asombro nos asoló otra vez, tanto tiempo, tantos cambios, nos pusieron una vez más en la banquina de la ruta, para mirar desde afuera. 
 Ahora, que éramos mayores tantas cosas habían cambiado!!  los derechos los tenían los niños,  ellos eran ahora sujetos de derechos,  dueños de las palabras, a ellos había que escuchar, darles lugar, no reprimirlos… y nosotros llegando siempre tarde a las citas, fuera de hora… inmigrantes a la hora de vivir, asimilando y acomodándonos a tantos cambios, generación bisagra de conceptos y preceptos, de paradigmas y valores,  traspolando mundos «hechos en casa»  a esos otros de alta tecnología y lenguajes inteligentes a los  que era difícil acomodarse,  ¡¡y  tantos eufemismos!!!... baby boomers, millennials, generación x, y, z… posmodernidad, posverdad… y entre tantos relatos, «pos-nosotros», siempre fuera, a-fuera… por otra vereda, la de la sombra… generación del silencio, acaso invisible, los que cruzamos por la calle pareciera que no nos ven… tampoco desde los palcos…ya hemos llegado al jubileo, y aquí estamos, a la espera una vez más…
Pero los que tienen voz, esos a los que les cedimos espacio nos deben seguir viendo en aquella melodía de sol menor… es cierto que nuestro cuerpo un poco se ha achicado, lucimos menos  físicamente, y no se ve cuánto crecimos por dentro, porque el saber no ocupa lugar y hay que detenerse para verlo…    ¡ cosa difícil en los últimos tiempos!…por eso deben creer que somos  capaces de vivir con menos … menos cada día, menos que ellos, menos que antes… menos, menos, menos…alquimistas de los tiempos, generación del silencio y para cuidarnos mejor con barbijo puesto… porque en boca cerrada… Nos habremos creído que el silencio era salud????
 

Conectar
Crear cuenta