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Detrás de las palabras

CON GUSTO A PAN. En estos días estar en el jardín y poner mis manos entre la tierra y las hojas es un acto de libertad, y si un jazmín se atreve a asomar por la ventana mostrándome su presencia  abierta en flor, uno  se queda ahí, prendado al aroma de esos pétalos y embelesado en esas pequeñas inmensas cosas que nos acompañan … y en este tiempo de múltiples informaciones,  incomprensibles algunas , contradictorias  otras, parecieran confirmar aquello de «que lo único constante es la variación» … y cada uno busca lo que mejor le viene para cubrir y cubrirse mejor de tanta intemperie.

Elida Fernandez

Y como mi sendero lleva a las palabras por allí empecé a bucear y como cada día siempre me colman de asombro…
Allí estaba Pan, hablándome de un todo y como tal calmando nuestro hambre, y el otro Pan colmando nuestro miedo. Pan-demia: todos- pueblo, comunidad. Se expande, impacta, se padece…Y de allí me fui a epi-demia y quedé perpleja por tan lejanas y claras palabras, lo que está sobre, encima y reside circulando en un país en calidad de extranjero, de huésped, y se estaciona durante cierto tiempo. 
La otra parte de la palabra se refiere a demos, democracia, por eso se dice que el virus no discrimina, lo cual nos remite a pensar cuál habrá sido el punto de partida donde cada uno estaba instalado, para poder decir que el virus nos iguala a la hora de recibir a este viajero que busca hospedaje. 
Aunque en realidad discriminar es una palabra con mala prensa, el término en su esencia se refiere a separar para diferenciar y distinguir. Proceso indispensable en el acto de aprender para el cual nos hemos ejercitado toda la vida. Por eso alguna vez aprendimos a escribir y  a leer,  diferenciando y reconociendo la forma y el tamaño de cada letra, el sonido, y su distinto significado si iban juntas o separadas … y otro día distinguimos y  diferenciamos los números,  sumamos, restamos, dividimos… y así todo aquello que haya llevado el acto de discernir… pero algo pasó en el camino, en algún momento se la igualó a marginar y fue allí donde cierta maleza nos confundió el paisaje… porque esta palabra convoca a dejar afuera, al margen … y se nos impone como forma del maltrato tan alejada de aquel «pan» que dijimos invocaba un «todos»…
Y ante estas formas de amenazas, lo que si es cierto es que todos de una forma u otra buscamos amparo, un refugio donde guarecer la incertidumbre, y resguardarnos de tanta desprotección. Y un refugio es ese lugar   al que uno se retira cuando huye de algo, un lugar cuasi secreto, una salida a lo que nos aqueja. La propia guarida donde uno se alberga y esconde del riesgo. 
Y así hemos pasado a ser una sociedad escondida, oculta, pautada, donde se recortan espacios de la propia vida en una encrucijada de territorios y fronteras. Cuerpos atravesados por tantos sentimientos contradictorios y cargando consigo calladas procesiones que intentan tapar miedo con coraje, en procura de alcanzar aires de libertad, porque la vida le ha dicho que solo es libre aquel que puede bastarse a sí mismo, porque da lugar a la autoridad, ser autor uno mismo de su propia vida… y sabe que todavía falta una valla, la pandemia laboral…la que está un poco más allá, esperando andar…
Y la memoria me dice que «las naciones no se recuerdan por la verdad o falsedad con la que se narran, sino por el estilo en que son imaginadas», por las palabras, los silencios y los gestos que se eligen para narrarse… ¿cuáles serán las que encontraremos entonces para relatar esta larga e intensa travesía???
 

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Detrás de las palabras

CON GUSTO A PAN. En estos días estar en el jardín y poner mis manos entre la tierra y las hojas es un acto de libertad, y si un jazmín se atreve a asomar por la ventana mostrándome su presencia  abierta en flor, uno  se queda ahí, prendado al aroma de esos pétalos y embelesado en esas pequeñas inmensas cosas que nos acompañan … y en este tiempo de múltiples informaciones,  incomprensibles algunas , contradictorias  otras, parecieran confirmar aquello de «que lo único constante es la variación» … y cada uno busca lo que mejor le viene para cubrir y cubrirse mejor de tanta intemperie.

Y como mi sendero lleva a las palabras por allí empecé a bucear y como cada día siempre me colman de asombro…
Allí estaba Pan, hablándome de un todo y como tal calmando nuestro hambre, y el otro Pan colmando nuestro miedo. Pan-demia: todos- pueblo, comunidad. Se expande, impacta, se padece…Y de allí me fui a epi-demia y quedé perpleja por tan lejanas y claras palabras, lo que está sobre, encima y reside circulando en un país en calidad de extranjero, de huésped, y se estaciona durante cierto tiempo. 
La otra parte de la palabra se refiere a demos, democracia, por eso se dice que el virus no discrimina, lo cual nos remite a pensar cuál habrá sido el punto de partida donde cada uno estaba instalado, para poder decir que el virus nos iguala a la hora de recibir a este viajero que busca hospedaje. 
Aunque en realidad discriminar es una palabra con mala prensa, el término en su esencia se refiere a separar para diferenciar y distinguir. Proceso indispensable en el acto de aprender para el cual nos hemos ejercitado toda la vida. Por eso alguna vez aprendimos a escribir y  a leer,  diferenciando y reconociendo la forma y el tamaño de cada letra, el sonido, y su distinto significado si iban juntas o separadas … y otro día distinguimos y  diferenciamos los números,  sumamos, restamos, dividimos… y así todo aquello que haya llevado el acto de discernir… pero algo pasó en el camino, en algún momento se la igualó a marginar y fue allí donde cierta maleza nos confundió el paisaje… porque esta palabra convoca a dejar afuera, al margen … y se nos impone como forma del maltrato tan alejada de aquel «pan» que dijimos invocaba un «todos»…
Y ante estas formas de amenazas, lo que si es cierto es que todos de una forma u otra buscamos amparo, un refugio donde guarecer la incertidumbre, y resguardarnos de tanta desprotección. Y un refugio es ese lugar   al que uno se retira cuando huye de algo, un lugar cuasi secreto, una salida a lo que nos aqueja. La propia guarida donde uno se alberga y esconde del riesgo. 
Y así hemos pasado a ser una sociedad escondida, oculta, pautada, donde se recortan espacios de la propia vida en una encrucijada de territorios y fronteras. Cuerpos atravesados por tantos sentimientos contradictorios y cargando consigo calladas procesiones que intentan tapar miedo con coraje, en procura de alcanzar aires de libertad, porque la vida le ha dicho que solo es libre aquel que puede bastarse a sí mismo, porque da lugar a la autoridad, ser autor uno mismo de su propia vida… y sabe que todavía falta una valla, la pandemia laboral…la que está un poco más allá, esperando andar…
Y la memoria me dice que «las naciones no se recuerdan por la verdad o falsedad con la que se narran, sino por el estilo en que son imaginadas», por las palabras, los silencios y los gestos que se eligen para narrarse… ¿cuáles serán las que encontraremos entonces para relatar esta larga e intensa travesía???
 

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