Bibliotecas populares de la ciudad exhiben los libros censurados de la dictadura
La iniciativa se realiza en el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976. Tres bibliotecas de la ciudad presentan obras censuradas durante el régimen militar y proponen actividades abiertas a la comunidad.
por REDACCIÓN CHUBUT 21/03/2026 - 19.54.hs
En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, bibliotecas populares de Puerto Madryn iniciaron una propuesta conjunta para exhibir y difundir libros que fueron prohibidos durante la última dictadura. La actividad busca recuperar esas obras y acercarlas nuevamente al público a través de muestras y espacios de lectura.
La iniciativa busca promover la reflexión histórica y la memoria colectiva a través del acceso libre y gratuito a material bibliográfico fundamental para entender nuestro pasado reciente. Como espacios de participación y pensamiento crítico, las bibliotecas populares Belgrano, Güemes y San Martín, desarrollarán una serie de actividades que invitan a la comunidad a reencontrarse con libros que marcaron la historia institucional del país.
LOS LIBROS
Gracias al Programa Libro % de la CONABIP, las instituciones han recuperado ediciones de obras que fueron censuradas y prohibidas durante la dictadura. La puesta en valor de estos títulos permite reflexionar sobre la censura, la libertad de expresión y el rol de la lectura en la construcción de ciudadanía.
Entre los títulos exhibidos se encuentra “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bornemann, prohibido por el Decreto 3155 de 1977. La obra fue cuestionada por un cuento en el que animales de circo se organizan y realizan una huelga para recuperar su libertad. También forma parte de la muestra “La torre de cubos”, de Laura Devetach, cuya utilización en el ámbito escolar fue prohibida en 1979. Los censores argumentaron que su contenido promovía ideas contrarias al orden y la autoridad.
De la misma autora se incluye “La planta de Bartolo”, alcanzada por el Decreto 232 de 1976. El relato narra la historia de un personaje que genera cuadernos para repartirlos gratuitamente, lo que fue interpretado como una crítica a la propiedad privada.
Otra de las obras expuestas es “Monigote en la arena”, también de Laura Devetach, considerada por la dictadura como un texto con “exceso de imaginación” y señalada como inapropiada para el público infantil. La lista suma “El pueblo que no quería ser gris”, de Beatriz Doumerc y Ayax Barnes, prohibido por el Decreto 632 de 1976. El argumento presenta a un grupo de personas que se rebelan ante la imposición de uniformidad, lo que fue considerado subversivo.
De los mismos autores se exhibe “La línea”, censurado mediante el Decreto 2038 de 1976. El texto fue objetado por promover la idea de cuestionar normas establecidas y fomentar la organización colectiva. También integra la muestra “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, cuya circulación fue restringida bajo disposiciones que permitían prohibir obras consideradas contrarias a la moral o al orden social.
Otro título presente es “Don Juan el Zorro”, de Javier Villafañe y Gustavo Roldán, un libro que ya había sido prohibido en 1967 y que durante la última dictadura tuvo circulación limitada y controlada por su contenido vinculado a la tradición popular y la astucia frente a la autoridad. En el plano de la literatura política y testimonial, se exhibe “Operación Masacre”, de Rodolfo Walsh, obra que reconstruye fusilamientos clandestinos ocurridos en 1956. El libro fue censurado durante la dictadura y su autor fue asesinado en 1977.
Finalmente, se incluye “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, publicado en 1971. El ensayo analiza la historia económica de la región y fue prohibido en varios países del Cono Sur por ser considerado material subversivo.
«El libro de los chicos enamorados», de Elsa Bornemann fue prohibido por considerarse que sus temas de amor y emociones infantiles contradecían los valores de la «moral y familia» impuestos por el régimen, argumentando que contenía «adoctrinamiento» y subversión, buscando controlar el pensamiento libre
También, «El beso de la mujer araña», de Manuel Puig fue prohibido por considerarse «obsceno» y subversivo. La obra desafiaba la moral conservadora al retratar una relación amorosa y humana entre un homosexual y un militante de izquierda, cuestionando el orden establecido y abordando tabúes sexuales y políticos».
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