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Puerto Madryn

Una madre poco común: la estrella de mar que incuba a las crías en su estómago

Un estudio realizado por científicas/os del IBIOMAR en la localidad de Camarones reveló la primera evidencia de incubación gástrica en la familia Asterinidae

por REDACCIÓN CHUBUT 06/03/2026 - 11.07.hs

Asterina fimbriata es una estrella de mar muy pequeña que se distribuye por toda la Patagonia meridional (Argentina y Chile) y habita desde zonas intermareales hasta profundidades de casi 300 metros. En 2018, mientras cursaba su Licenciatura en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Ariana Alarcón Saavedra se encontró con esta especie de la que prácticamente solo se conocía su nombre, por lo que decidió enfocarse en su estudio y se encontró con algo muy particular.

 

“Año a año veíamos que, del total de la población de hembras, el porcentaje que se reproducía era muy bajo, entonces supuse que algo inusual pasaba con esta especie”, contó la becaria del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET) e integrante del Laboratorio de Reproducción y Biología Integrativa de Invertebrados Marinos (LARBIM).

 

A medida que fue avanzando con su investigación, la científica del CENPAT logró develar que solo el 8% de las hembras logra reproducirse, y el hallazgo es sorprendente: las crías se desarrollan íntegramente dentro del estómago y, tras completar la metamorfosis, emergen como juveniles completamente desarrollados a través de la boca de la madre.

 

Durante los cuatro meses que dura la incubación (de mayo a septiembre), las hembras dejan de alimentarse y esto significa un costo energético altísimo: “Este hallazgo sugiere que la población de Asterina fimbriata puede ser particularmente frágil y vulnerable. No solo tiene que juntar energía para mantenerse a ella misma, sino también para procurar el desarrollo de sus crías en el estómago”, señaló Alarcón.

 

Según indicó la becaria del IBIOMAR, Asterina fimbriata se alimenta principalmente de detritos, como pequeños restos de pinzas y caparazones de cangrejos muertos, lo que puede sugerir una estrategia de acumulación de energía lenta y continua. Sin embargo, a diferencia de otras estrellas de mar donde los órganos reproductores crecen 'vaciando ' las reservas de energía de otros órganos, en esta especie el proceso es distinto.

 

“Son sólo muy pocas las hembras que logran reunir la energía suficiente para llevar adelante la reproducción y el cuidado de las crías" explicó Alarcón.

 

La hipótesis de la energía sugiere que las hembras de tamaño pequeño no pueden producir grandes cantidades de descendencia debido a reservas de energía insuficientes. En consecuencia, la estrategia de incubación prevalece, donde una mayor inversión de energía en menos crías aumenta sus posibilidades de supervivencia. Asterina fimbriata puede incubar entre 5 y 99 crías, un rango que es consistente con esta estrategia.

 

En esta investigación que realizó junto a Martín Brogger, Gregorio Bigatti, ambos del IBIOMAR, y Sol Rebolledo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Ariana Alarcón logró identificar seis etapas de desarrollo de las crías, revelando una transición progresiva desde una incubación interna hacia una externa a medida que la descendencia madura.

 

Las dos primeras etapas ocurren en el estómago donde las crías son esféricas, de color amarillo brillante, y luego se alargan. En la tercera etapa asoman los primeros pies ambulacrales hasta que en la etapa cuatro las crías, ya con forma pentagonal, se vuelven visibles asomando por la boca de la madre. En la etapa cinco la masa de crías ya se encuentra fuera del cuerpo de la madre con una forma similar a la adulta, y en la última etapa ya tienen los brazos completamente desarrollados con cuatro pares de pies y espinas.

 

Aunque se han documentado varios modos de incubación en las estrellas de mar, la incubación gástrica nunca se había registrado hasta ahora. Este estudio del CENPAT establece a Asterina fimbriata como el primer caso documentado de incubación gástrica para la familia Asterinidae, marcando un avance significativo en la comprensión de su biología reproductiva y destacando las notables adaptaciones evolutivas que permiten la supervivencia en ambientes dinámicos.

 

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