Los pibes necesitan adultos despiertos, disponibles y lúcidos: las pintadas son un mensaje a nosotros - Últimas Noticias: El Chubut

Puerto Madryn

Los pibes necesitan adultos despiertos, disponibles y lúcidos: las pintadas son un mensaje a nosotros

Por Dra Vanina Botta. Médica MP 2536. Especialista en Psiquiatría y en Medicina Legal.
 

por REDACCIÓN CHUBUT 18/04/2026 - 20.45.hs

Los adolescentes de hoy crecen con violencias, amenazas, ansiedad, soledad, exposición permanente, presión estética e incertidumbre. Están atravesando situaciones sumamente complejas, expuestos al estrés y a una hiperconexión que, paradójicamente, los deja muy solos. Y los adultos invalidamos su dolor y padecimiento diciendo que es solo una etapa y que ya pasará, minimizando e invisibilizando sus emociones cuando más necesitan ser escuchados.

 

Si bien no todas las amenazas implican una intención real y muchas son expresiones de malestar, intentos de obtener visibilidad, o producto de un efecto contagio o viralización, deben ser tomadas en serio. Lo que vemos hoy, como las pintadas en los baños de las instituciones, aunque surjan de retos de TikTok, son un mensaje directo para nosotros, los adultos.
No podemos subestimar estos actos; en una sociedad que fomenta la violencia y naturaliza la agresión desde las esferas más altas, cualquier adolescente que se siente mal puede pasar al acto.

 

La pregunta insiste: ¿Por qué un adolescente encuentra su lugar de pertenencia en grupos violentos por las redes?
Creo que la respuesta no es simple; hay que analizarlo en el contexto de una sociedad que naturaliza la violencia y legitima la exclusión social. Los pibes están desesperados por ser vistos y por pertenecer. Debemos comprender, además, que en esta etapa la corteza prefrontal —esa parte del cerebro encargada de la planificación, la toma de decisiones y la inhibición de impulsos primitivos— está aún en pleno desarrollo. Por eso, ante la falta de esa madurez biológica, las y los adultos tenemos que actuar de corteza prefrontal de los pibes y pibas, ayudándolos a procesar las consecuencias de sus actos.

 

¿Por qué adolescentes encuentran en ciertas comunidades un espacio donde no se sienten excluidos? Sobre todo en esta etapa, en la que el grupo de pares lo es todo.
Estos grupos de las redes digitales pueden ofrecer cierta pertenencia, potenciada por un algoritmo que, cada vez que detecta un interés o una huella digital, se encarga de reforzar ese contenido una y otra vez, funcionando como un peligro intrínseco que los encierra en círculos de violencia.

 

¿Por qué los y las adultas no vemos las señales ni la acumulación de indicadores? Estados de ánimo decaídos, aislamiento, deterioro académico, desinterés por el mundo y por los demás, pérdida de empatía, naturalización de la violencia.

 

Muchas veces los dejamos solos en el mundo digital bajo el mito de que son «nativos digitales» y que entienden todo, pero esa soledad es donde se gesta el riesgo.
Los dejamos solos, sin referentes,  sin guías, sin tutores que puedan decir que no.
La crianza ya terminó en la infancia; la adolescencia es para acompañarlos, para estar disponibles emocionalmente y validar lo que sienten.

 

Hay que reconocer que nuestro país está inmerso en una escalada de violencia. El deterioro es sistémico: crisis financiera, salarial, educativa, una sociedad que normaliza la agresividad, que mira para otro lado cuando ve bullying. Los datos son alarmantes: UNICEF informa que el 70% de los adolescentes argentinos ha sufrido discriminación y bullying en el año 2024. 

 

En este escenario, la escuela no puede contener sola lo que la sociedad produce.
Ya no podemos mirar para otro lado. Los pibes necesitan adultos despiertos, disponibles, lúcidos y sensibles al malestar. Necesitan adultos que entiendan que su presencia es vital para frenar esta soledad desesperada

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?