Ignacia abre frente al mar y apuesta a ser el café del vecino de todos los días
Hay esquinas que parecen estar esperando algo. La de Boulevard Brown y Alfonsina Storni, con el mar enfrente y la cola de ballena apuntando al cielo como un monumento a la identidad madrynense, era una de esas. Ahora tiene nombre: Ignacia. Y tiene responsables, tres socios que conocen la ciudad de memoria y decidieron apostar fuerte en uno de los rincones más hermosos que ofrece la rambla de la ciudad.
por REDACCIÓN CHUBUT 14/05/2026 - 18.59.hs
El local va a abrir hoy sus puertas, pero en la antesala de eso ya hace días se nota que algo distinto está pasando ahí. No es solo la vista privilegiada al Golfo Nuevo, ni el interiorismo cuidado hasta el último detalle. Es la sensación de que detrás de cada decisión hubo personas que amaron lo que estaban haciendo. Rodrigo Moreno, Marcos Conci y Rodrigo Lorenzo llevan años construyendo sus propios rincones gastronómicos en Madryn. Moreno hace ya varios años que está al frente de Havanna y de la primera sucursal de Ignacia, sobre Avenida Roca y Moreno, un local que ya se ganó su lugar entre los vecinos. Conci es el alma detrás de Cafeto, con todo lo que eso implica en términos de cultura del café en pleno centro. Y Lorenzo, el tercer socio, suma algo que no abunda: es arquitecto y chef profesional al mismo tiempo, una combinación que en este proyecto encontró su terreno ideal.
"La ubicación es privilegiada. La apuesta fue fuerte, enfocándonos en ese sentido, con la vista al mar, el monumento de la cola de ballena y el circuito madrynense con la vuelta obligada a pasar por acá. La verdad que fue una apuesta grande en la edificación y el interiorismo", contó uno de los socios. Y no exagera. Una histórica casa reconvertida en un nuevo espacio donde ahora respira amplitud. La luz entra de frente, desde el mar, y el diseño interior acompaña sin competir con lo que pasa afuera, donde la vista al mar siempre gana.
Pero Ignacia no llegó a esta nueva dirección para repetirse. Trae su sello más reconocible de la reconocida heladería con esa cremosidad y esa variedad de sabores que convirtió a la marca en un favorito de la ciudad. Sin embargo, el nuevo local busca ir más allá. Se propone una cafetería de especialidad más robusta, una pastelería en expansión y una carta que se animó a exigencias nuevas. Productos salados que hasta ahora no estaban, una línea de lingotes renovada, mini cakes que ya empiezan a generar su propio murmullo entre quienes los probaron.
"Estamos ampliando los productos de Ignacia, más que nada en la parte de pastelería y cafetería. Estamos agregando productos que no tenemos en la primera sucursal y proponiendo una carta nueva, con productos salados, una nueva línea de lingotes y una nueva línea de mini cakes", explicó Lorenzo con el entusiasmo de quien lleva meses imaginando lo que ahora finalmente existe.
Lo que más llama la atención, sin embargo, no es la carta ni la arquitectura ni siquiera la postal que regala la ventana. Es la declaración de intenciones que los tres socios repiten con convicción genuina. No abrieron este local pensando en la temporada alta ni en el turista de paso. Abrieron pensando en el vecino, en la persona que sale a caminar el domingo a la mañana, en quien necesita un café bueno un martes de lluvia, en el que vuelve del trabajo y quiere algo rico sin complicarse.
"A lo que aspiramos los tres es, realmente de todo corazón, a que nos elija la gente de todos los días, de lunes a lunes, no solamente el turismo. Los tres somos personas de Puerto Madryn, y apostamos en Madryn", dijo Lorenzo.
Hay algo poderoso en esa frase. Tres emprendedores con experiencia, con ganas y con la posibilidad de apuntar a cualquier segmento del mercado, y eligieron apostar a lo más difícil y lo más hermoso: ganarse la fidelidad cotidiana de su propia ciudad. En la esquina que siempre estuvo esperando algo, ahora hay un café con vista al mar, helado artesanal, pastelería de autor y tres vecinos que pusieron todo. El resto lo escriben los madrynenses.
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