Alumnos de la Politécnica construirán un aerogenerador artesanal para llevar energía renovable a la reserva La Esperanza
Estudiantes y docentes de la Escuela de Educación Técnica y Profesional 703 «José Toschke» de Puerto Madryn tienen por delante una semana de trabajo concreto, físico y gran formativo. Este lunes 18 comenzarán los trabajos para participar de jornadas intensivas para fabricar, de forma completamente artesanal, un aerogenerador de 350 watts que será instalado en el paraje La Esperanza los días 23 y 24 de mayo. No es una práctica de laboratorio ni una simulación: el equipo que construyan estos días será el que efectivamente funcione en esa reserva.
por REDACCIÓN CHUBUT 17/05/2026 - 19.46.hs
El trabajo no es teórico: Durante cinco días consecutivos, los alumnos tallarán las aspas de madera, armarán el alternador, construirán la estructura metálica, la torre y el sistema eléctrico completo. Cada pieza, cada ajuste, cada decisión técnica pasará por sus manos. La fabricación sigue el diseño Piggott, el aerogenerador de autoconstrucción más difundido del mundo, una tecnología que la organización Fundación 500RPM introdujo en Argentina en 2010 y que desde entonces se replicó en distintos puntos del país y de la región. Para los estudiantes de la Politécnica, es la oportunidad de aprender haciendo algo que tiene una utilidad real e inmediata.
Una vez instalado en el paraje La Esperanza, ubicado en las coordenadas 42.16° latitud sur y 64.91° longitud oeste, el aerogenerador abastecerá la iluminación y la refrigeración del comedor de la fundación que opera en el lugar. También dará servicio al albergue estudiantil en Puerto Pirámides. El equipo no funcionará de manera aislada: se integrará con paneles solares ya existentes en el paraje, conformando un sistema híbrido de energías renovables que quedará operativo y a disposición de la comunidad de forma autónoma y sostenida.
La iniciativa se enmarca en el proyecto RedER Chubut: Transición energética justa e inclusiva de la agricultura familiar, cofinanciado por la Unión Europea e implementado por Fundación 500RPM en alianza con Fundación Patagonia Natural, el INTA Esquel y la Unión Iberoamericana de Municipalistas. Uno de sus ejes centrales es justamente este: formar a estudiantes y docentes de escuelas técnicas en energías renovables para que adquieran las capacidades necesarias de mantener y reparar sistemas eólicos y solares en zonas rurales aisladas. En la Patagonia, la falta de mano de obra local calificada para este tipo de equipos es un problema concreto que lleva años sin resolverse. RedER apunta directamente a ese punto ciego.
Pero la apuesta va bastante más allá del aprendizaje técnico. La filosofía detrás del proyecto sostiene que no alcanza con que una comunidad use tecnología renovable: es necesario que la comprenda, que pueda repararla, que no dependa de proveedores externos para mantenerla funcionando. Esa autonomía es la que garantiza que los proyectos locales no se interrumpan cuando algo falla. Para los alumnos de la Politécnica, construir ese aerogenerador pieza por pieza no es solo una actividad curricular. Es, en el fondo, aprender a sostener algo que otros van a necesitar. Y eso, en una región donde la energía en zonas aisladas sigue siendo un desafío pendiente, tiene un peso que va mucho más allá del aula.
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