Cuatro personas fueron condenadas por una red de narcomenudeo que abastecía cocaína a Puerto Madryn desde Buenos Aires
Un tribunal condenó a cuatro personas por su participación en una organización dedicada al comercio de cocaína que operó entre junio de 2023 y octubre de 2024 con base en Buenos Aires y puntos de venta en Puerto Madryn. Las penas más altas recayeron sobre los proveedores porteños, identificados como Paco Rivero y Limaco, quienes fueron hallados responsables de comercio de estupefacientes. Sus dos contactos locales, Coro y Escobar, recibieron condenas menores por confabulación, ya que la evidencia no alcanzó para probarles la venta directa de droga.
por REDACCIÓN CHUBUT 19/05/2026 - 20.16.hs
El caso tuvo su punto de partida en 2023, cuando la Policía Federal de Puerto Madryn recibió una denuncia anónima contra Escobar. A partir de ahí, los investigadores identificaron sus dos domicilios en la ciudad e intervinieron sus comunicaciones durante cuatro meses. Lo que encontraron fue una trama de mensajes encriptados que revelaban vínculos con su vecino Coro y, a través de él, con los proveedores bonaerenses. Las conversaciones hablaban de "tirantes" y "cemento", preguntaban si "podía pasar" y referenciaban la mercadería como "carretilla". Nadie nombraba la droga. Todos sabían de qué se hablaba.
Coro era el eslabón que conectaba la red local con Rivera y Limaco, quienes operaban desde Villa Celina y Ciudad Evita. Los diálogos interceptados incluían referencias a cantidades, calidades, precios, deudas y envíos de dinero en pesos y dólares. Las vigilancias confirmaron los encuentros presenciales: en uno de ellos, a Rivera se lo vio llegar en ómnibus desde Buenos Aires a la terminal de Madryn y esperar hasta cuatro horas para juntarse con Coro. La cocaína llegaba desde la provincia de Buenos Aires y se distribuía en casas particulares, una ferretería y mediante delivery en un Renault Sandero.
El 5 de octubre de 2024, fuerzas federales ejecutaron allanamientos simultáneos en tres puntos: Puerto Madryn, Ciudad Evita y Caballito. Los resultados fueron elocuentes en los domicilios bonaerenses. En la casa de Limaco en Ciudad Evita se incautaron más de tres kilos de cocaína, una prensa hidráulica, una balanza, siete celulares, cuadernos con anotaciones, pesos y dólares, y un talonario de pagaré a nombre de Coro. En el domicilio de Rivera, en el mismo barrio, los investigadores encontraron diez paquetes encintados con aceite que contenían más de dos kilos y medio de cocaína, dos balanzas de precisión y un cuaderno con registros de cuentas, montos y pagos.
En Madryn el panorama fue diferente. A Escobar se le secuestró escasa cantidad de droga en sus dos domicilios, dos balanzas de precisión y seis celulares. A Coro no se le encontró cocaína, pero sí dos armas calibre 22, abundante dinero en efectivo y balanzas con rastros de sustancia. La ausencia de droga en poder de los contactos locales fue determinante para la calificación legal del fallo.
El tribunal concluyó que no existe evidencia de que Coro y Escobar hayan vendido cocaína directamente en Puerto Madryn, pero sí encontró en los diálogos intervenidos prueba suficiente de su participación en la organización. La sentencia los describe como portadores de "diálogos reveladores de la voluntad común de realizar acciones propias de comercio" que "denotan ese conocimiento y acuerdo en común acerca de sustancias prohibidas, que motivan el uso encriptado del lenguaje". Eso alcanzó para condenarlos por confabulación.
Para Rivera y Limaco, en cambio, el fallo fue contundente: "Ambos disponían de una cantidad sumamente importante de material estupefaciente, lo que de por sí genera convicción de una actividad lucrativa". Ellos pagaron con las penas más altas.
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