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Puerto Madryn

Lagartijas entre la arena: Las pequeñas habitantes de los médanos de Madryn

En el Día Mundial de los Lagartos, especialistas del IPEEC-CONICET de Puerto Madryn ponen la mirada sobre cuatro especies de Liolaemus que habitan los médanos costeros, ecosistemas fundamentales para su supervivencia y refugio de una biodiversidad que pasa inadvertida para quienes recorren nuestras playas.

por REDACCIÓN CHUBUT 15/08/2026 - 21.19.hs

Con más de 280 especies descritas, Liolaemus es el segundo género de lagartijas más diverso del planeta. Sus especies se distribuyen desde Tierra del Fuego hasta el centro de Perú y ocupan ambientes tan diferentes como las altas montañas de los Andes y las costas patagónicas. En los médanos de Puerto Madryn viven, entre otras, cuatro especies de este género: Liolaemus darwinii, L. melanops, L. gracilis y L. bibronii. Cada una presenta adaptaciones particulares para sobrevivir en un ambiente donde la arena, el viento y las altas temperaturas plantean desafíos constantes.

 

L. darwinii, pequeña y ágil, suele buscar hormigas al acecho en la base de los arbustos y, ante una amenaza, se refugia en huecos bajo la vegetación. L. melanops , especialista en terrenos arenosos y dunas, puede alcanzar hasta 18 centímetros de longitud total y presenta un marcado dicromatismo sexual: los machos adultos tienen colores más llamativos que las hembras y los juveniles.

 

Por su parte, L. gracilis utiliza su particular patrón de líneas blancas como camuflaje entre la vegetación costera. Es una especie pequeña y estilizada que se alimenta principalmente de insectos y arañas. L. bibronii , en tanto, es una especie adaptable que ocupa parches de vegetación baja y se alimenta de una amplia variedad de artrópodos.

Estas dos últimas especies tienen, además, una particularidad que las convierte en protagonistas de investigaciones sobre evolución: a lo largo de su distribución existen zonas donde sus poblaciones entran en contacto y pueden hibridar. Es decir, individuos de ambas especies pueden reproducirse entre sí. El fenómeno permite estudiar cómo se mantienen —o se modifican— los límites entre especies.

 

La investigación sobre estos reptiles tiene una tradición consolidada en Madryn. En el IPEEC-CONICET funciona el Grupo de Herpetología Patagónica, dedicado al estudio de la diversidad, evolución, ecología y conservación de los reptiles de América del Sur austral, con especial énfasis en Patagonia. El laboratorio también gestiona colecciones científicas que reúnen especímenes, tejidos, extractos de ADN y registros fotográficos.

 

Pero conocer estas lagartijas también permite entender por qué es importante conservar su hábitat. Los médanos no son espacios vacíos: son ecosistemas dinámicos donde la vegetación contribuye a reducir la erosión y donde numerosas especies encuentran alimento, refugio y sitios de reproducción.

 

Para las lagartijas, la arena suelta es indispensable para enterrarse y regular su temperatura, mientras que las raíces y la vegetación ofrecen refugios y lugares donde depositar sus huevos. Cuando los médanos se fragmentan o degradan, también se afectan las comunidades que dependen de ellos.

Cuidar los médanos es, también, cuidar la biodiversidad que vive, muchas veces inadvertida, a nuestros pies.

 

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