Regionales

En honor a la generosidad

Para poder comunicar algo sobre la generosidad es necesario contar con aquellos sujetos que obran con ánimo dadivoso, franco, que obran con magnanimidad y nobleza, según la definición de la Real Academia. Seguramente podemos contar en nuestra comunidad con una cantidad de aquellos, en diversos actos de la vida comunitaria.
 

Es por eso que le quiero rendir un homenaje a un ingeniero, especialista en temas hídricos, conocido en algunos ámbitos y especialmente en sectores etarios de antigua data. Pero lo que fue su generosa actividad profesional tuvo directa relación con un estudio sobre un acueducto que le podría haber llevado el agua a Comodoro Rivadavia, y a otras poblaciones de la Provincia de Santa Cruz, y que, dada la actual situación respecto del acueducto que le provee agua a Comodoro Rivadavia, le brinda actualidad. 

 

Todos sabemos que la obra de ese acueducto, que tiene que sortear una serie de obstáculos para llegar a su destino y se rompe continuamente, también tenía los mismos problemas en la década del 80 lo que llevó a trabajar sobre una alternativa. En esa alternativa aparece con toda su generosidad el Ingeniero Néstor Pérez. 

 

Poniendo sus conocimientos francamente, y con ánimo dadivoso y sin recibir estipendio alguno ni privado ni público, efectuamos un estudio de campo desde el sector denominado la curva de Los Monos del Río Senguer hacia el sur para, pasando por localidades de Santa Cruz, arribar a Comodoro Rivadavia y llegando a la conclusión que por declive natural y transportando agua cruda, previendo la potabilización en el ingreso a cada una de las poblaciones, como también su uso para la explotación petrolera se podía construir un acueducto seguro. 

 

Ese estudio y anteproyecto lo denominamos «anillo hídrico», dado que la ciudad petrolera seguía, si así se pretendía y permitía su solución, rodeada por la posibilidad de contar con el agua necesaria para su consumo y utilización. Lamentablemente pese a la difusión y la puesta en valor en el ámbito público la posible obra quedó en meras intenciones hasta que, por decisión del ámbito privado, tal traza fue acorde a las necesidades de las actividades petroleras.

 

Frente a esta generosidad que honro, y que la anécdota seguramente nomina a muchos, lamentablemente nos encontramos con otras actividades que pese a entregar tiempo y dinero, con seguridad no propio, nada tienen que ver con la generosidad. Todo lo contrario. Nuestra provincia tiene muchos ejemplos de esa situación que, en vez de dejar una idea para el análisis, dejó atrás gasto improductivo y endeudamiento.

 

El caso Ingentis es un ejemplo. Nunca mereció el análisis en la justicia, como tampoco la responsabilidad que podría haber generado en muchos de los funcionarios que con «generosidad» no solamente capitalizaron a Petrominera para intervenir en una empresa que ya estaba en liquidación, sino que se olvidaron en los Estados Unidos de Norteamérica una turbina de gran porte. Como lo reflexionamos en alguna oportunidad, ésta podría haber colaborado en la generación de agua potable para la ciudad petrolera. En esta columna teníamos la esperanza que en el último viaje de nuestro gobernador al país del norte se pudiera haber conseguido información para poder sostener con claridad, entre otras cosas, que se pretendía dejar una provincia en orden al próximo gobierno. Pero nada de eso ha ocurrido. Es de esperar que en el futuro nada fácil que nos espera podamos haber aprendido de las experiencias anteriores donde acciones como la del ingeniero Pérez u otras similares nos honren a todos los chubutenses.
 

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?