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Centros de «Encuentro»... ¡De eso se trata!

Por el Arq. Frankin Jhon Humphreys 
 

por REDACCIÓN CHUBUT 17/05/2024 - 00.00.hs

Por estos días, la comunidad ha tomado conocimiento, por medio de la prensa local de la decisión del Poder Ejecutivo Provincial de cambiar el destino del Centro de Encuentro de la Laguna Chiquichano, para convertirlo en un «Polo Judicial».

 

Acerca de esta iniciativa ya se han expresado en contra las Asociaciones Vecinales y parte del Concejo Deliberante. Es por ello que resulta absolutamente necesario esclarecer a los funcionarios del Gobierno Provincial y a la opinión pública, acerca de la historia, el sentido y destino original de los «Centros de Encuentro» construidos en toda la Provincia.

 

Por los años ’90 se desarrollaban en Buenos Aires, las «Bienales Internacionales de Arquitectura», inspiradas por el Arq. Jorge Glusberg y organizadas por el CAYC, de las cuales llegaron a realizarse trece de ellas. En estas Bienales participaban los arquitectos más prominentes del mundo, que durante una semana, exponían y mostraban sus grandes y significativos proyectos. Es así como asistimos a las presentaciones de los Arquitectos Norman Foster, César Pelli (argentino), Renzo Piano etc.

 

En una de esas oportunidades y representando a Colombia, se presentó el Arq. Restrepo, que más que de arquitectura presentó un programa, socio-urbanístico, desarrollado en la ciudad de Medellín (Colombia), territorio del conocido zar de la droga a nivel mundial, Pablo Escobar Gaviria, y destinado a disminuir la tasa de criminalidad que asolaba a esa comunidad. Decidieron desde el Estado, abordar el complejo problema, a partir de paradigmas distintos a los abordajes clásicos policíaco / judiciales desde el Estado.

 

La ciudad de Medellín se desarrolla a lo largo del Río Aburra y sus barrios, «chabolas», «favelas», tapizan las laderas a ambor lados del río.

 

El acceso a esas viviendas, después de las largas horas de trabajo, desde la base a la cima, que debían realizarse por senderos poco o nada iluminados, demandaba un gran esfuerzo a sus habitantes y no de ser víctimas de pillajes, asesinatos, violaciones etc.

 

Ante este panorama, el Arq. Restrepo propone al gobierno local la implementación de un programa superador, interdisciplinario, síntesis de urbanismo, arquitectura, ingeniería, sicólogos sociales, docentes, especialistas en salubridad, médicos, deportólogos, etc.

 

Contrariamente al abordaje de las problemáticas socio-urbanísticas desde los Estados, es decir que, desde oficinas centrales de diseño, se «bajaban al territorio» obras, las más de las veces no deseadas por sus habitantes, el Arq. Restrepo, invierte la relación y comienza el programa consultando a los distintos grupos etarios de la comunidad. 

 

Es así que define esos grupos en: a) Niños y púberes b) Adolescentes y jóvenes, c) Adultos mayores. A partir de estas definiciones, los equipos interdisciplinarios se constituyen en el territorio y reúnen con cada grupo etario. Cada grupo expresa sus necesidades, anhelos, deseos, que son debidamente receptados por los especialistas, para luego regresar a sus gabinetes a proponer las soluciones a los requerimientos formulados. Una vez formulados los proyectos en cada área, regresaban a reunirse nuevamente para presentar su propuesta, en un proceso de ida y vuelta, donde la propia comunidad aportaba sus opiniones. Esa fue la metodología con cada grupo etario. Una vez perfeccionado el programa urbanístico y arquitectónico, recién se abordaba su construcción.

 

Así fue como el problema del acceso a las viviendas, se resolvió mediante un moderno sistema de cable-carril, con modernas cabinas, que ascendían las laderas de la montaña, con paradas cada doscientos metros de recorrido, de modo tal que los pasajeros solo debían subir o bajar una cuadra para llegar a sus viviendas. Se pavimentaron e iluminaron los senderos. Se eliminaron los basurales, chatarra, matorrales etc.

 

Otra decisión importante fue eliminar los muros y troneras de las torres de vigilancia de los retenes policiales (comisarías) y abrirlos a la comunidad. Por la configuración del terreno y los senderos los recorridos de la policía se realizaban «a caballo», y toda vez que se incorporaba un animal nuevo, se convocaba a los niños para elegirles un nombre. Esta fue la forma como se resolvió el divorcio entre vecinos y policías. Se volvió una relación «amigable» y edificante.

 

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