por REDACCIÓN CHUBUT 12/05/2025 - 00.00.hs
En el año 1970, según cifras del censo nacional, Puerto Madryn contaba con 6.115 habitantes, en tanto Esquel sumaba 13.771, o sea un poco mas del doble. En tanto, el departamento Futaleufú, sumaba 20.158 habitantes, muy por arriba de los 6.981 del Departamento Biedma. En una década, entre este año 1970 y el año 1980, el crecimiento intercensal de la ciudad de Puerto Madryn fue del 239 %, y paso a tener 20.709 habitantes.
No voy a profundizar en la demografía y algunos índices puntuales, deseo señalar algunos aspectos y consecuencias del impacto que causo la construcción y puesta en marcha del complejo Futaleufú, la línea de transmisión de extra alta tensión y el puerto de agua profundas en el Golfo Nuevo, que le abrió a Puerto Madryn la puerta del desarrollo y bienestar sostenido hasta el día de hoy, sumando luego otras actividades a partir del crecimiento poblacional, como el puerto, su aeropuerto, el turismo y otras actividades que han creado condiciones continuas, que hoy le permiten rivalizar en todo sentido con Trelew, la otrora más progresista de la Patagonia.
Después del plan industrial textil que lo llevara a Trelew a ese lugar, vino este plan que, en realidad, fue pensado solamente en torno a una sola empresa y un solo objetivo, pero que, en definitiva y colateralmente, despertó y motorizó en Puerto Madryn, las demás fuerzas potenciales que los chubutenses bien conocemos.
En tanto, desde aquellos años hasta hoy, Esquel, Trevelin y la región precordillerana y cordillerana del noroeste en su totalidad, prácticamente ruegan, por un buen sistema de provisión eléctrica, un buen aeropuerto y las finalizaciones de algunos tramos de rutas, obras prometidas hace más de treinta y cuarenta años.
Por esto y mucho más, es de esperar que estas obras fundamentales como las mencionadas, que bien conocen las autoridades, se concreten de una vez, ya que la entrega prodiga y aprovechamiento del recurso de esta región, debe por fin, volcarse en parte aquí, terminando por ejemplo la interconexión sur y línea 132 KV proyectada e incluida tantas veces, en esos planes pomposos de desarrollo estratégico y declamaciones de ocasión, de proyectos frustrantes. Hace tiempo, por ejemplo, ante el crecimiento de las explotaciones de fruta fina, se perdieron inversiones porque no se podía sostener la oferta de energía para cámaras de frio. Por estos días, la historia se repite en la comarca y en el valle 16 de octubre. Hace cuarenta años -asegura una vieja pobladora de Los Cipreses- pasaron las autoridades por su casa y le dijeron, que en un par de años tendría el asfalto hasta la frontera. Ni hablar del asfalto a Corcovado y la 71 del Parque Nacional. Debería haber una promesa irrompible de no iniciar ninguna obra hasta no finalizar las iniciadas, que al abandonarse causan un perjuicio, que va mucho más allá de lo económico.
Hace 47 años se construyo la represa Futaleufú, y durante todos estos años ha habido una sola y principal beneficiada, no solo con la inconmensurable transferencia de recursos y de obras, sino también, con una tarifa extraordinaria que, en este casi medio siglo, solo le sirvieron a una sola causa privada, nada más, e indirectamente al crecimiento y desarrollo de Puerto Madryn. Esas obras se construyeron con fondos públicos, con el esfuerzo y aporte de los argentinos, y se tuvo que sacrificar para siempre, una maravillosa escena natural y paisajística de la Patagonia.
Es de esperar que la letra del proyecto provincial hecho ley, del mercado mayorista eléctrico regional y la empresa provincial de energía, particularmente en lo que a objetivos y principios se refiere, cumplan con su cometido para todos los chubutenses, pero en cuanto a inequidad y asimetrías, en primer lugar, se haga justicia con esta región que, hasta ahora, entrego la principal materia prima sin haber recibido, un razonable trato, a la hora de fijar tarifas y obtener las obras indispensables para desarrollarse de forma sostenida.
Ahora de nuevo, con la finalización de la concesión de la represa y la aprobación de estos proyectos, que pretenden cambiar el sector eléctrico provincial, las circunstancias ponen una vez más a prueba, a todo Chubut, frente a este modelo absolutamente inequitativo que distorsiono, con decisiones centralistas, los objetivos de esta generación de energía renovable que en abundancia, se produce para apalancar el desarrollo a cientos de kilómetros, postergando a esta región que continua demandando las mismas posibilidades y no andar reclamando por décadas, una buena tarifa eléctrica y estas obras, incluidas en cuanto plan estratégico y otros títulos marketineros existentes pero que, hasta ahora, no han sido terminadas. La región oeste y cordillerana, vive una crisis de postergación, que ha aplazado excesivamente sus posibilidades y aspiraciones, de desarrollo y bienestar.
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