Carta del Lector

Francia: De sueño nuclear a pesadilla financiera II

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Décadas de negligencia, costos en espiral y negación política han convertido el otrora programa nuclear francés en una historia que sirve para aprender cómo no se debe administrar. A esta realidad se suma la inconsciencia de Macrón que supone que los recursos de Francia son inagotables.

El anuncio de Macrón de 2022, de construir seis reactores EPR2 inicialmente y ocho más para reforzar el parque nuclear, todavía está en “veremos”.

 

Se apuntaba a que la construcción comenzaría en 2028 y que el primer reactor entraría en operación alrededor de 2035. Se puede pronosticar sin temor a error, que este plan no se concretará.

 

En su reporte financiero de junio 2024, Electricité de France (EDF) dijo que está avanzando con el diseño: en la primera mitad de 2024, se aprobaron los componentes primarios y se lanzó la producción de algunos grandes componentes.

 

En marzo de 2025, se informó que el Estado francés acordó dar a EDF un préstamo preferencial para cubrir al menos la mitad del costo de construcción de los seis EPR2. Como siempre en materia nuclear, las inversiones las tienen que soportar las espaldas del estado.

 

Aún hay dependencias: el plan debe pasar por la Comisión Europea para aprobación de ayudas estatales.

 

El costo estimado originalmente para los 6 EPR2 era de 51.700 millones de euros, pero ya se ha revisado al alza: según algunas fuentes, llegaría a 67.400 millones de euros.

 

El Tribunal de Cuentas ha expresado preocupación: dice que el país “está lejos de estar preparado” para un programa de esta escala.

 

La continuidad del proyecto depende mucho de cómo se cierre el esquema de financiación. La rentabilidad del programa dependerá, en gran medida, de las condiciones financieras que logre EDF con el Estado y de los contratos futuros de venta de electricidad.

 

La construcción empezaría en 2027 y la puesta en marcha del primer par de reactores sería hacia 2038.

 

El programa exige una gran movilización de la cadena de suministro nuclear y el Tribunal de Cuentas advierte que el sector no está del todo preparado para eso.

 

El cambio reciente en la cúpula de EDF también añade incertidumbre: el CEO Luc Rémont fue reemplazado, y parte de la tensión gira en torno al proyecto EPR2.

 

La situación económica financiera es algo más que preocupante. El sector nuclear se encuentra en graves dificultades técnicas y financieras (camino a la imposible quiebra por ser organismo del estado).

 

Si bien formalmente se trataba de una fuente de energía barata, no se han contabilizado los costos implícitos.

 

A lo largo de las décadas se ha producido una drástica pérdida de personal calificado, lo que ha impedido el mantenimiento eficaz de las centrales existentes y ha convertido la construcción del entonces reactor más potente de Francia, en Flamanville, en la costa de Normandía, en una pesadilla.

 

Así se manifiestan los habitantes del pueblito de Bure. (80 habitantes)

Los desafíos tecnológicos y de recursos se han intensificado, incluyendo la disponibilidad de agua ante el cambio climático. El plan para enterrar los residuos altamente radiactivos acumulados en Bure, a 250 kilómetros al este de París, sigue estancado. Y la clase política vive en la negación…

 

Según estimación de mayo de 2025, el cementerio nuclear de Bure podría costar ahora entre 26.100 y 37.500 millones de euros, muy por encima de los 25.000 millones de euros previstos inicialmente.

 

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