Uranio: importar o producir II
En nota anterior empezamos a analizar esta cuestión: ¿es preferible importar a explotar nuestras minas de uranio? Y mi conclusión es que lo mejor sería dejar progresivamente de utilizar la energía atómica, o reducirla a la mínima expresión, fundamentalmente por la contaminación de la minería y por la producción de residuos y explotar los inmensos recursos energéticos disponibles: renovables eólica y solar con almacenamiento.
Indudablemente mi deducción expresada en la nota anterior, es coherente, la minería de uranio ha sido contaminante, ha dejado pasivos de muy larga duración y tiene baja aceptación social.
Dirán que el procedimiento de extracción mediante lixiviación in situ (ISR) resuelve esos problemas. Hay que reconocer que tiene ventajas frente a la minería convencional, pero eso no lo convierte en inocuo.
No se remueve estéril, no hay cráter, no hay escombreras gigantes y las presas de cola generalmente son más chicas. Eso reduce enormemente el impacto paisajístico y el volumen de residuos sólidos en superficie.
Además, no hay túneles, no hay explosivos, no hay flotas pesadas y la infraestructura superficial es mínima.
Los yacimientos de Kazajistán están en areniscas profundas saturadas de agua, condiciones perfectas para ISR, no obstante, no ha podido certificar que no ha habido contaminación de acuíferos.
En ISR el uranio se disuelve directamente en el acuífero mineralizado. Solo se bombea solución cargada, no hay trituración ni molienda. De ahí que el volumen de residuos sólidos radiactivos es muchísimo menor.
Los trabajadores no están dentro del cuerpo mineralizado. Operan pozos y plantas en superficie. Desde el punto de vista de salud ocupacional, es objetivamente más seguro.
Requiere, en comparación con las explotaciones tradicionales, menos terreno, produce menos polvo y tiene menor impacto visual. Para colmo de tentador el ISR es hoy el método más barato para producir uranio. El cierre de los yacimientos explotados por este procedimiento es más simple. No hay que rellenar galerías, estabilizar taludes y la gestión de las presas de relaves es más sencilla por su menor magnitud.
El cierre consiste en restauración química del acuífero, lo más difícil sino imposible, sellado de pozos y monitoreo hidrogeológico posterior por décadas.
En lugar de montañas de residuos, lo malo es la segura alteración química del acuífero, la movilidad de metales y la migración de las soluciones lixiviantes.
Reitero es un cambio de tipo de riesgo, no su eliminación. El ISR solo funciona si se cumplen condiciones muy específicas: Acuífero confinado, baja permeabilidad lateral, sin conexión con agua potable y buena caracterización hidrogeológica
Si esas condiciones no se dan, no se puede utilizar este procedimiento.
Las excelentes condiciones geológicas en Kazajistán le han permitido dominar el mercado mundial, a costa de contaminar sus acuíferos.
Si bien Francia no prohibió la minería de uranio en su territorio, en los hechos ha dejado de explotar minas, aún le queda una importante que no la explota y ha seguido la política de importar de Níger (África) Kazajistán, Canadá y Australia.
Níger ha sido el punto más controvertido, especialmente por denuncias históricas sobre impactos ambientales y desigualdad económica.
Francia no exige estándares ambientales equivalentes a los suyos en los contratos con este país africano. Tan es así que son ya proverbiales los reclamos del país, así la congetura de hipocresía gana fuerza..
Si se beneficia de regulaciones más débiles o de contextos políticos frágiles, entonces sí puede hablarse de externalización de riesgos.
Francia explotó minas uranio de Níger, digamos, comodamente, hasta que llegó el golpe de estado que cambio en gobierno.
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