Uranio Importar o producir III
En nota anterior dijimos que, desde una ética ambiental estricta, la importación es coherente si el proveedor tiene estándares superiores; en cambio es hipócrita si se compra a países con controles laxos, como lo hacen algunos países europeos que no mencionamos. Por supuesto importar no es “limpio” solo es no contaminar el propio territorio.
Hoy mencionamos a Francia, el mayor consumidor de uranio importado, y proponemos dilucidar si la importación que hace, es coherente o hipócrita.
Desde mediados de la década del 80, la mayor fuente de electricidad de Francia ha sido, y actualmente es, la energía nuclear. En 2018, cubrió más del 70 por ciento de la demanda, el porcentaje más alto del mundo.
Francia llegó a la energía nuclear por necesidad estratégica. En 1973, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuadruplicó el precio del petróleo. Francia entonces dependía fuertemente del petróleo importado para generar electricidad. Quiso independizarse del petróleo importado y lo logró a través de la energía nuclear.
Creó un enorme parque nuclear y se dedicó a explotar sus yacimientos de uranio para abastecerlo, lo hizo intensamente, al punto que, en la actualidad, le queda solo una mina importante sin explotar, y debido a la falta de yacimientos y a la impopularidad de la contaminante minería, se dedicó a importar uranio. La resistencia de la comunidad a la contaminación minera tuvo mucho que ver en la decisión.
Conclusión, logró independizarse de la importación de petróleo y cayó, en la necesidad de importar uranio.
El abastecimiento histórico de la empresa minera estatal Orano, proviene sobre todo de Níger, Kazajistán, Canadá y Australia.
Canadá y Australia tienen marcos regulatorios estrictos, la importación de estos países la consideramos coherente. Kazajistán produce masivamente por ISR contaminando sus acuíferos. Aquí la cosa cambia y mucho más en Níger, la relación comercial con este país ha sido muy controvertida, especialmente por denuncias históricas sobre impactos ambientales y desigualdad económica.
Francia importó uranio de Níger durante aproximadamente 50 años, desde comienzos de los años 70 hasta 2023. La explotación comenzó en 1971 en la región de Arlit, con minas operadas por empresas francesas a través de Areva, antes COGEMA, hoy reorganizada como Orano.
Níger fue durante décadas uno de los principales proveedores del parque nuclear francés. Las principales minas fueron Arlit y Akouta. En algunos años esta importación llegó a representar el 40% del uranio natural utilizado por Francia.
En las últimas décadas Francia diversificó comprando a otros países. Tras el golpe de Estado en Níger en julio de 2023, se deterioraron gravemente las relaciones con Francia. El nuevo gobierno nigerino retiró permisos a empresas francesas. Orano perdió el control operativo de varias minas
En la práctica, el ciclo histórico de suministro preferente a Francia quedó interrumpido. La relación con Níger durante 52 años, 1971–2023, fue estratégica, económica y muy beneficiosa para el programa nuclear francés.
En cambio, en Níger muy discutida por regalías escasas y principalmente por impactos ambientales y desigualdad.
Por supuesto Francia no solo no exigió estándares ambientales protectores, sino que su empresa se convirtió en una gran contaminadora.
Níger es uno de los países más pobres del mundo. Exportó durante décadas un recurso estratégico. Francia es una potencia nuclear con enorme beneficio energético. Eso crea una asimetría estructural de poder.
Las acusaciones hacia Francia y Orano han sido principalmente regalías consideradas bajas en comparación con el valor estratégico del recurso; impactos ambientales, residuos mineros, polvo radiactivo, acuíferos; problemas sanitarios denunciados por trabajadores locales y dependencia económica unilateral.
No es necesario abundar. Los lectores podrán dar respuesta a la cuestión que al principio de la nota propusimos: ¿Coherente o hipócrita?
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