La casa que recuerda. Secretos y ausencias en la nueva novela de Selva Almada - Últimas Noticias: El Chubut

LECTURA DEL FIN DE SEMANA

La casa que recuerda. Secretos y ausencias en la nueva novela de Selva Almada

En “Una casa sola”, la escritora argentina Selva Almada construye una narración inquietante y poética donde una casa rural se convierte en la voz narradora y testigo de una desaparición. Con una prosa precisa, Almada retorna al paisaje del litoral para explorar la memoria, la propiedad, los silencios y la gente que habitan los lugares abandonados.

En el centro de “Una casa sola” hay una voz original, la voz de la misma casa. Desde ese punto de vista singular, la novela despliega una historia de vida rural marcada por el paso del tiempo, los recuerdos y una ausencia que nunca termina de explicarse. La casa, que antes fue un refugio, luego un rancho y por último una casa con paredes sólidas, fue erigida en medio del monte y observa, recuerda y narra lo que sucede dentro de sus paredes, pero también lo que deja de suceder cuando sus habitantes desaparecen. 

La historia comienza cuando un peón rural, Lucero, transforma un simple refugio de trabajo en un hogar para su familia. Poco a poco la casa se llena de vida, la mujer, los hijos, los objetos cotidianos que marcan el ritmo de los días. Pero algo ocurre. La familia se esfuma sin dejar rastros claros, y lo único que queda es la casa, convertida en testigo silencioso de una historia incompleta. 

Almada entrelaza esta voz con otra dimensión del relato, el monte entrerriano, que funciona como un territorio casi mítico, donde aparecen historias de personajes de distintas épocas, como si el paisaje guardara también su propia memoria. El resultado es una narración coral y atrapante, donde el tiempo se vuelve difuso y las historias se superponen. 

Uno de los temas que atraviesa la novela es la pregunta por la propiedad y la pertenencia. ¿De quién es una casa? ¿Del patrón que figura en los papeles o de quienes la habitan y la transforman con su vida cotidiana? En ese conflicto social y simbólico se filtra también una reflexión sobre las desigualdades rurales y las relaciones de poder que organizan el mundo del campo. 

De esta manera Almada construye una fábula sobre los lugares que habitamos y sobre aquello que queda cuando la vida se retira de ellos. Las paredes no sólo guardan recuerdos, también narran las historias que nadie terminó de contar.

Selva Almada nació en Entre Ríos en 1973 y es una de las voces más destacadas de la narrativa argentina contemporánea. Se dio a conocer con novelas como “El viento que arrasa”, “Ladrilleros” y “No es un río”, obras que exploran la vida rural del litoral argentino. También incursionó en la crónica con “Chicas muertas”. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y han consolidado su reconocimiento internacional; en 2024 fue finalista del International Booker Prize. 

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?