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Carta del Lector

Qué le pasa a una central nuclear cuando se queda sin abastecimiento de electricidad

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Durante la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, las fuerzas de Rusia ocuparon la zona de la central de Chernóbil, que ya estaba fuera de operación desde el accidente de 1986, pero sigue siendo un sitio crítico por el combustible gastado almacenado. Rusia dejó sin electricidad a la CN un hecho importante que suele simplificarse demasiado.


El 9 de marzo de 2022, la central quedó totalmente desconectada de la red eléctrica externa debido a daños en las líneas de alta tensión causados por los combates. 

La alimentación externa es necesaria para la seguridad, por ello entraron en funcionamiento los generadores diesel de emergencia, (lo que no pudo suceder en Fukushima porque el sunami los inundó). Había combustible para esos generadores solo por unos días. 

No había reactores activos, por lo que no podía ocurrir un accidente tipo 1986. El famoso “sarcófago” (nuevo confinamiento) no depende críticamente de energía continua. 

Preocupaba que el sitio alberga combustible nuclear gastado, que necesita control térmico y monitoreo. 

 En Chernóbil, el combustible gastado lleva años enfriándose, por lo que genera mucho menos calor que el combustible reciente. Expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica indicaron que la pérdida de energía no implicaba un riesgo inmediato de liberación radiactiva. 

El mayor problema era la pérdida de monitoreo y condiciones de seguridad degradadas. Técnicos ucranianos lograron reparar parcialmente las líneas eléctricas días después. 

También hubo otros momentos en que la planta volvió a quedar sin energía y luego se restableció. Finalmente, a fines de marzo de 2022, las tropas rusas se retiraron de la zona. 

No fue un “apagón que casi causa una catástrofe nuclear”, pero tampoco fue trivial. Fue una situación peligrosa creada por la guerra. Mostró que incluso instalaciones nucleares apagadas siguen dependiendo de infraestructura crítica.

 

Este episodio deja una enseñanza fuerte. Incluso décadas después, un sitio nuclear sigue necesitando energía, vigilancia y estabilidad política. El riesgo persiste en el tiempo, incluso cuando ya no hay generación eléctrica.

 

En la Central Nuclear de Zaporiyia, el riesgo fue mucho más serio y sigue siendo, porque ahí sí hay reactores operativos.

 

Vamos a destacar las diferencias de situación, muy distintas entre las dos centrales.

 

En Chernóbil los reactores estaban apagados desde 2000, el combustible gastado ya estaba bastante enfriado, entonces el riesgo real era moderado. Si faltaba abastecimiento externo de electricidad y fallaban los generadores no había sobrecalentamiento rápido. El riesgo era más bien pérdida de control y monitoreo

 

En cambio, en Zaporicia, los reactores estaban activos, luego parados en frío, pero recientes. El combustible gastado estaba mucho más caliente. Era zona de combate, los cortes de energía eran múltiples, significaba riesgo real alto.

 

Cuando se corta el abastecimiento externo se pierde la refrigeración durante tiempo prologado, horas o días, y hay riesgo de fusión del núcleo. La conclusión es clara: una central nuclear no está diseñada para estar en guerra, basta perder líneas eléctricas para entrar en zona de riesgo grave.

 

La energía nuclear no termina cuando se apaga el reactor. El problema continúa durante décadas o siglos, y depende de condiciones que no siempre se pueden garantizar (guerra, crisis, abandono).

 

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