Los rionegrinos y la energía nuclear II
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En nota anterior mencionamos que, además de la resistencia social a la posible instalación de una central nuclear en la costa atlántica próxima a Sierra Grande, hubo otros focos de protesta. En Rio Negro se produjo una de las resistencias antinucleares más fuertes de Argentina.
No fue un episodio menor, fue un caso de manual de cómo la movilización social puede modificar decisiones estratégicas del Estado.
El relanzamiento de la planta que la Comisión Nacional de la Energía Atómica (CNEA) tiene en la costa del río Pichileufu. Generó protestas en octubre de 2010.
Vecinos Autoconvocados de la zona volvieron a cuestionar la actividad. Advirtieron sobre los "riesgos" a la salud y la economía del lugar. Y resaltaron el "derecho" de cada pueblo a elegir, reclaman declarase como Municipio No Nuclear.
El eje de la polémica nació en mayo con el pedido de la CNEA de ampliar la toma de agua a 43 m3 por hora del río Pichileufu, para sus actividades en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu. Los vecinos y el propio intendente cuestionaron la medida alertando una posible afección en la toma de agua de pobladores.
Los vecinos de Pilcaniyeu, una comunidad de 700 habitantes a poco más de 40 kilómetros de Bariloche, en un duro comunicado detallaron todas las razones por las cuales primero se debería consultar a la comunidad sobre la actividad y las normativas vigentes.
Además, apuntaron a los riesgos que genera para la salud y los miedos que despierta. "Sabemos que hay intereses contrapuestos pero la mayoría están en contra de esta iniciativa, más allá de los interesados políticos que pueda traer”
Harían actividades de manera visible para expresar su repudio, algún corte o manifestación, explicó uno de los vecinos de Pilcaniyeu.
"Queremos dejar sentado que la posición es firme, no es solo nuestra comunidad sino también la gente que vive en todo lo que es orilla del Pichileufu, creemos que más allá de las cuestiones técnicas el punto está en que los pueblos en su condición tienen el derecho de elegir las actividades que se desarrollan en su territorio", agregaron.
Además, resaltaron que no sólo ellos como pobladores deberían estar preocupados, sino que deben hacerlo muchos otros lugares por donde se prevé pasar con la carga de uranio enriquecido. "Hasta llegar a las central de energía eléctrica de Atucha y Embalse, pueden ser muchos los perjudicados, son varias las cuestiones y hay organizaciones que nos alertan sobre los riesgos de los accidentes nucleares", indicaron los vecinos.
Y agregaron: "El temor más cercano es el cáncer y esto también nos afectará la poca actividad de pesca que tenemos sobre el río, que un espacio turístico que deja su dividendo y ya no lo hará". En este sentido, indicaron que el factor del "miedo" será también de impacto en la comunidad y el turismo que se acerca hasta la zona.
Los manifestantes hicieron especial hincapié en la existencia de legislación que los ampara. La Ley General del Ambiente en su artículo 19 estipula que "toda persona tiene derecho a ser consultada y a opinar en procedimientos administrativos que se relacionen con la preservación y protección del ambiente, que sean de incidencia general o particular, y de alcance general".
Además "las autoridades deberán institucionalizar procedimientos de consultas o audiencias públicas como instancias obligatorias para la autorización de aquellas actividades que puedan generar efectos negativos y significativos sobre el ambiente".
También hubo manifestaciones y oposición social al proyecto de uranio Amarillo Grande, pero este tema lo dejamos para otra nota.
Continúa...
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