Cooperativa Eléctrica: La tarifa no puede seguir premiando la ineficiencia
La situación de nuestra Cooperativa Eléctrica hace tiempo dejó de ser solamente un problema administrativo o financiero. Hoy es una preocupación social, política y económica que golpea directamente la vida cotidiana de miles de familias de Trelew. Cada aumento tarifario, cada discusión sobre costos y cada nueva incertidumbre terminan impactando sobre vecinos que ya no tienen margen para seguir sosteniendo los errores de otros.
por REDACCIÓN CHUBUT 10/05/2026 - 21.21.hs
Durante décadas se repitió exactamente el mismo mecanismo. El llamado MEC, presentado siempre como una herramienta técnica y necesaria, terminó convirtiéndose en una práctica automática donde gestión tras gestión se trasladaron costos crecientes directamente a la tarifa. Cambiaron las composiciones del Concejo Deliberante, hubo más o menos manos levantadas según el momento político, pero el esquema siempre funcionó igual: aprobar aumentos para cubrir desequilibrios sin discutir seriamente las causas profundas del problema.
A la par de ese sistema también llegaron intervenciones, promesas de ordenamiento, anuncios de saneamiento y supuestas soluciones definitivas que nunca terminaron de aparecer. Cambiaron los nombres, cambiaron los discursos y las administraciones, pero el resultado fue siempre el mismo: una Cooperativa cada vez más endeudada, más alejada del vecino y atrapada en estructuras costosas que muchas veces parecen funcionar mejor para algunos sectores que para los propios usuarios.
Por eso hoy no puede hablarse de sorpresa ni de emergencia repentina. Lo que ocurre es la consecuencia de muchos años de sostener un modelo donde el vecino terminó financiando permanentemente la falta de eficiencia, los errores administrativos y la ausencia de controles reales. Mientras tanto, nunca se avanzó verdaderamente en discutir una Cooperativa moderna, transparente y pensada como prestadora de servicios para la comunidad, y no como una estructura atravesada por intereses políticos, económicos y negocios que poco tienen que ver con el espíritu cooperativo original.
La sociedad ya comenzó a cansarse de un esquema donde las malas administraciones, los desmanejos y las decisiones políticas equivocadas terminan descargándose automáticamente sobre la factura de la luz. Porque mientras algunos hicieron de la Cooperativa un espacio de privilegios, gastos difíciles de explicar y negocios millonarios, el vecino común siguió siendo el único obligado a cumplir siempre. El comerciante que abre todos los días. El jubilado que ajusta cada gasto. El trabajador que hace esfuerzos enormes para sostener a su familia. Todos ellos pagan, mientras las soluciones estructurales siguen sin aparecer.
No puede naturalizarse que cada crisis se resuelva pidiéndole un nuevo sacrificio al ciudadano. No se puede seguir utilizando al bolsillo de los usuarios como variable permanente para cubrir años de improvisación, ineficiencia o falta de responsabilidad política y administrativa.
La verdadera discusión no pasa solamente por cuánto debe aumentar la tarifa. La discusión de fondo es qué Cooperativa queremos para Trelew. Si queremos seguir sosteniendo un esquema que premia el déficit y la falta de control, o si finalmente vamos a recuperar una institución transparente, austera y verdaderamente puesta al servicio de la comunidad.
Existe además una herramienta concreta que durante años fue ignorada o subutilizada: la ordenanza vigente que obliga al Omresp a establecer una empresa modelo para calcular las tarifas sobre parámetros de eficiencia y calidad. Ese mecanismo cambia la lógica histórica del sistema: la tarifa no debe definirse según cuánto gasta una administración, sino según cuánto debería costar brindar el servicio de manera eficiente, responsable y transparente.
Eso significa algo muy simple pero profundamente importante: si existen gastos excesivos por mala administración, estructuras sobredimensionadas o decisiones equivocadas, esos costos no deberían trasladarse automáticamente al usuario. Por primera vez, además, la calidad del servicio debe formar parte central de la discusión tarifaria. Porque la tarifa no puede convertirse en un premio a la ineficiencia ni en un cheque en blanco para seguir sosteniendo errores.
Trelew necesita salir definitivamente de la lógica de los parches permanentes. Necesita planificación, austeridad, controles reales y dirigentes capaces de asumir responsabilidades sin trasladar siempre las consecuencias a los vecinos. Ninguna comunidad puede desarrollarse cuando el costo de la desidia termina siendo financiado eternamente por los mismos de siempre.
Todavía estamos a tiempo de recuperar el verdadero espíritu cooperativo: el de una institución cercana al vecino, transparente en el manejo de los recursos y comprometida con brindar servicios de calidad. Pero para lograrlo hace falta decisión política, honestidad en el diagnóstico y valentía para terminar de una vez con un sistema que durante demasiados años benefició más a ciertos intereses que a los propios asociados.
Atentamente,
Una vecina preocupada por el presente
y el futuro de Trelew.
Alejandra Vázquez.
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