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Carta del Lector

Una reflexión importante

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El problema ambiental más difícil de la minería del uranio no es la radiación inmediata sino los residuos que quedan y siguen siendo radiactivos durante miles de años. Eso obliga a pensar en control y vigilancia a largo plazo, algo que ninguna otra minería exige con tanta duración y algo que no siempre se realiza..

Cuando se habla de la minería del uranio, muchas veces se usan términos abstractos, pero los números ayudan a entender la escala. Veamos algunos números muy reveladores.

 

Uranio extraído en el mundo.

 

Desde que comenzó la industria nuclear, hace más de 80 años hasta hoy, se han extraído aproximadamente 3 millones de toneladas de uranio.

 

Los mayores productores históricos han sido: Kazajistán; Canadá; Australia; Estados Unidos; Rusia; URSS; Níger y Namibia

 

Hoy el mayor productor mundial es Kazajistán, que produce cerca del 40 % del uranio global.

 

Para extraer esa cantidad de uranio ¿Cuánta roca se ha removido? En general el mineral de uranio suele ser muy pobre. En muchas minas la concentración oscila entre 0,05 % y 0,2 % de uranio.

 

Eso significa que para obtener 1 tonelada de uranio hay que procesar aproximadamente:500 a 2.000 toneladas de roca.

 

Veamos cuánto residuos mineros se ha generado

 

Si multiplicamos esa relación por la producción mundial, 3 millones de toneladas de uranio extraído
implican aproximadamente 1.500 a 6.000 millones de toneladas de residuos mineros.

 

Estos residuos, llamados tailings, contienen: radio-226; torio; metales pesados; y residuos químicos del proceso.

 

Estos residuos se depositan normalmente en presas o diques de colas. (ver imagen)


Tremendas lagunas que pueden cubrir varios kilómetros cuadrados. Contienen material radiactivo de baja intensidad, pero que requieren vigilancia durante siglos.

 

El riesgo principal no es explosivo ni inmediato; suele ser por filtración al agua subterránea y normalmente emiten el gas radiactivo radón, cuando se secan, parcial o totalmente, se produce erosión y dispersión de polvo. (Caso mina Los Gigantes en Córdoba).

 

Por supuesto que hay otras minerías que producen más residuos, pero los residuos de uranio preocupan por su radiactividad, no por su volumen.

 

La minería de cobre genera decenas de miles de millones de toneladas de residuos y la minería de carbón ha movido cantidades mucho mayores.

 

La diferencia es que los residuos del uranio contienen radionúclidos, lo que obliga a controles más prolongados y permanentes.

 

La minería de uranio deja muchos residuos al inicio del ciclo nuclear, en cambio el carbón libera la mayor parte de sus residuos en la atmósfera, cuando se quema emite gas dióxido de carbono directamente.

 

Hoy la mayor parte del uranio se extrae con tres métodos, pero uno domina claramente.

 

En valores aproximados podemos decir que mediante Lixiviación in situ (ISR) se extrae del 55 al 60 %; a cielo abierto entre 25 y 30 % y minería subterránea de 10 a 15 %.

 

El crecimiento del método de lixiviación in situ se debe a que normalmente es más barato, no requiere grandes excavaciones y genera menos residuos sólidos, pero contamina inevitablemente los acuíferos.

 

Un ejemplo claro es Kazajistán, que produce cerca del 40 % del uranio mundial casi exclusivamente por el método de lixiviación in situ (ISR). En este país no hay un solo yacimiento en que luego de la explotación se haya logrado restituir el acuífero a su situación anterior a la explotación.

 

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) publica normas de seguridad para minería y procesamiento de uranio, pero hay que entender algo importante, este organismo no tiene poder directo para hacer cumplir esas normas.

 

Las responsabilidades recaen en reguladores nacionales y autoridades ambientales de cada país.

 

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