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Cierre de las minas de uranio, cuestión peliaguda

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El problema ambiental más difícil de la minería del uranio no es la radiación inmediata, sino los residuos que siguen siendo radiactivos durante miles de años. Eso obliga a pensar en control y vigilancia a largo plazo, algo que ninguna otra minería exige con tanta duración.

Cuando se extrae mineral de uranio, en realidad no se está sacando “uranio puro”, sino una roca que contiene una cadena completa de elementos radiactivos que se han formado durante millones de años. 

La minería de uranio para “extraer un elemento”, desarma un sistema geológico estable y redistribuye una mezcla compleja de materiales radiactivos y tóxicos. Entender esto es clave, porque explica buena parte de los impactos ambientales y sanitarios de la minería del uranio.

Canadá y Australia son los dos países con el más fuerte control de la contaminación que producen estos yacimientos. Allí existen reguladores muy estrictos. En Kazajistán, Níger y algunas explotaciones en África central el control es discutido.

En Argentina la gran mayoría de los yacimientos se explotaron antes de 1995, cuando aún no estaba vigente la nueva legislación, por eso quedaron abandonados sin remediación. Cuando la sanción de la modificación del Código de Minería en 1995, habían solo dos minas de uranio en explotación: Sierra Pintada y Los Gigantes, por eso la CNEA ahora está obligada a efectuar la remediación de estos dos yacimientos. 

En las minas modernas se deben controlar tres cosas, radón en el aire, radiación externa y contaminación interna, polvo.

Los trabajadores deben usar dosímetros personales, debe realizarse monitoreo continuo de aire y respetar los límites anuales de dosis.

En algunos países se están efectuando el cierre de las minas correctamente, hay ejemplos muy instructivos.

Caso 1 — Ranger (Australia)


La mina Ranger Uranium Mine operó entre 1980 y 2021. Está dentro del área del Kakadu National Park. Después del cierre el terreno quedó similar al paisaje original.

El costo estimado del cierre: es de más de 1.000 millones de dólares australianos. Es uno de los programas de restauración más estrictos del mundo.

Caso 2 — Wismut (Alemania)

El enorme complejo soviético de minería de uranio en Alemania Oriental fue cerrado tras la caída del bloque soviético. El programa de restauración que es gestionado por Wismut GmbH, tiene un costo acumulado de más de 7.000 millones de euros.

En el caso de yacimientos explotados por el sistema ISR, es decir, de lixiviación in situ, las restauraciones son aún más onerosas y prácticamente imposibles, las aguas subterráneas quedan contaminadas.  

En algunas minas ISR de Estados Unidos y Kazajistán se ha visto que restaurar completamente un acuífero es difícil, quedan concentraciones elevadas de sulfatos o metales.

Los reguladores permiten cerrar los sitios cuando el agua alcanza “niveles aceptables”, aunque no necesariamente iguales al estado original. Llegar al estado original es prácticamente imposible.

Si bien hoy la minería del uranio está mucho más regulada que en el pasado, la realidad es que funciona bien solo en países con instituciones fuertes como Canadá y Australia.

En regiones donde los reguladores son débiles, donde hay presiones económicas o la transparencia es limitada, el cierre no cumple las debidas exigencias.

Los enormes costos de las tareas de remediación llevan a las empresas a esquivar su ejecución. 
 

 

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