ACUMULACION DE RESIDUOS NUCLEARES
Tiempo de lectura 5 minutos 45 segundos
A pesar de las advertencias de las organizaciones antinucleares, al público en general no le preocupa el constante aumento de la acumulación de desechos tóxicos altamente radiactivos. Ya hay en el mundo más de cuatrocientas mil toneladas sin destino. ¿Cuál es la razón de tal escepticismo? No hay duda, la falta de información a la que se le suma información falaz, información que, por interés, pondera a la energía nuclear.
Los residuos nucleares altamente radiactivos, como los combustibles gastados de los reactores, presentan riesgos reales, duraderos y complejos. Y aún, después de más de 80 años produciéndolos, no se sabe qué destino darles.
¿Es posible que la humanidad no tome cartas en el asunto y acepte que se sigan produciendo estos malignos residuos sin saber adónde irán a parar? La ONU ¿para qué está? En lugar de impulsar una solución, creó el AIEA (OIEA) organismo que impulsa el desarrollo nuclear.
Debiera, por lo pronto, promover que se reduzca hasta anular la producción de esos perniciosos residuos, si no se encuentra esa solución definitiva verdadera. Actualmente se producen al ritmo de 12 mil toneladas anuales.
Por ahora las centrales nucleares almacenan los combustibles gastados en las proximidades, en depósitos provisorios. Y los supuestamente “definitivos” ¿Para cuándo?
¿No será que esa hipotética y presunta solución no existe, ni existirá?
La solución denominada definitiva, es hipotética e incomprobable. Los residuos nucleares de alta radiactividad son perdurables por milenios, algunos superan el millón de años.
Hay que esperar esos tiempos pera que su toxicidad decaiga. No hay solución “definitiva”. Nadie puede asegurar que un almacenamiento será capaz de mantener esos residuos aislados tanto tiempo, sin que, en algún momento, contaminen el ambiente.
La era nuclear se inició el 16 de julio de 1945 con la detonación de la primera bomba nuclear, pero el primer residuo nuclear se produjo antes, como resultado directo de los primeros reactores nucleares experimentales. El reactor Chicago Pile-1, que fue el primer reactor nuclear del mundo, alcanzó la criticidad el 2 de diciembre de 1942, bajo la dirección de Enrico Fermi en la Universidad de Chicago.
Es decir que ya se cumplieron 83 años que la humanidad está produciendo estos residuos. ¿Y? ¿Hasta cuándo seguiremos así?
En un principio se decía “La tecnología proveerá la solución”.
Actualmente, a pesar de fortunas invertidas durante más de 8 décadas, se sigue diciendo lo mismo, “la tecnología resolverá la cuestión”
La exposición directa o las filtraciones al ambiente, causan daño celular, cáncer, mutaciones genéticas e incluso, causan la muerte en algunos casos.
Pero la tecnología no ha encontrado, y me permito augurar que no encontrará, la manera de anular o neutralizar la radiactividad.
Si los contenedores de los combustibles gastados se degradan con el tiempo, por catástrofes naturales o por conflictos armados, los residuos pueden librarse al ambiente y/o filtrarse a acuíferos o ríos, afectando ecosistemas enteros.
Una vez producida una fuga radiactiva, es extremadamente difícil, si no imposible, contener, limpiar y evitar la contaminación. En muchos casos, la zona se convierte en inhabitable por siglos.
Actualmente, la mayoría de los residuos están almacenados en piscinas de enfriamiento o contenedores secos en superficie, junto a las centrales, no son soluciones definitivas.
En las piscinas de enfriamiento quedan unos 5 a 10 años, aunque puede extenderse si es necesario. Se mantienen allí con el objetivo de disipar el calor residual generado por la desintegración radiactiva. Al salir del reactor, el combustible sigue generando mucho calor y radiación, el agua actúa como refrigerante y blindaje.
En los almacenamientos en seco, contenedores de hormigón o metálicos, permanecen de 20 a 60 años, dependiendo del diseño y normativa local. Quedan allí en espera de alguna solución “definitiva”. Los contenedores son robustos, a prueba de terremotos, impactos y fenómenos climáticos. Muchos están diseñados para durar más de 100 años, no obstante son soluciones intermedias, no finales.
Los elementos radiactivos siguen irradiando por el tiempo de desintegración de cada uno, cualquiera sea la forma de almacenamiento.
Se le llama falazmente “eliminación definitiva” al Almacenamiento Geológico Profundo (AGP), que se considera como la menos mala entre las malas, y más perdurable forma de aislación del ambiente de los residuos para que no afecten la vida.
No es ELIMINACIÓN es solo AISLACIÓN. Los residuos seguirán irradiando por miles de años.
Solo Finlandia posee un AGP para combustibles gastados todavía no en operación, y Estados Unidos uno para residuos de cualquier origen excepto los de generación de energía, pero sus capacidades son escasas frente a la ya existente cantidad, 400 mil toneladas, y a la producción anual, 12 mil toneladas.
Más Noticias