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Carta del Lector

Se planea reiniciar la explotación de Sierra Pintada

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El complejo de Sierra Pintada, cerca de San Rafael, Mendoza, es uno de los ejemplos más claros en Argentina de lo que hablábamos en nota anterior “Las minas de uranio solo, no existen”. Al extraer uranio, se moviliza toda una serie de radionúclidos que luego quedan en el ambiente, por bien que se gestionen los residuos que deja la minería.

Sierra Pintada se explotó por el sistema convencional, de cielo abierto, con la planta de tratamiento en el sitio para la producción de yellowcake, es decir el concentrado de uranio.

 

Se trituró el mineral, se efectuó la lixiviación química y se generaron grandes volúmenes de residuos. Quedaron principalmente radio-226; torio-230; plomo-210 y, lo más grave, quedó una generación continua de gas radiactivo radón-222.

 

La mayor parte de la radiactividad original NO se fue con el uranio producido. Quedó en el sitio.

 

Actualmente esos materiales están en dos formas, relaves, es decir diques de colas, y millones de toneladas de material molido que contienen radionúclidos de larga vida, que siguen emitiendo radón.              

 

Mina Sierra Pintada

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) lleva adelante un plan de cierre y remediación que ha iniciado, pero después de décadas, no ha finalizado.

 

Efectúa la reconfiguración de diques de colas, cubriendo con capas de arcilla y material inerte, reduciendo así la emisión de radón. Controla la infiltración de agua y realiza monitoreo ambiental continuo.

 

El objetivo de estas acciones es volver a “estabilizar” lo que la minería desestabilizó.

 

Teóricamente es posible reducir riesgos, pero no se puede eliminar completamente el problema, porque el torio-230 tiene vida media 75.000 años y el radio-226, 1.600 años.

 

Es decir, la estabilidad depende de que las obras de cierre funcionen durante tiempos muy largos. Es entonces preciso efectuar el monitoreo del sitio durante años, incluso a veces, décadas.

 

En San Rafael hubo y hay oposición a reactivar el sitio.

 

Las razones no son abstractas, hay desconfianza en controles a largo plazo, y se recuerda experiencia previa con pasivos ambientales. Queda también la incertidumbre sobre acuíferos.

 

Sierra Pintada en la práctica es la muestra perfecta de que la minería de uranio no termina cuando se deja de extraer. Normalmente la empresa concesionaria se va sin efectuar la remedición.

 

El verdadero desafío empieza después: gestionar lo que queda.

 

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