Carta del Lector
ENVENENARON EL PLANETA
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Los ensayos nucleares atmosféricos se prohibieron para la mayoría de las potencias nucleares con el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares de 1963, firmado por Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido. Desde entonces, esos países realizaron sus ensayos exclusivamente bajo tierra. Sin embargo, otros dos países no firmaron ese tratado y continuaron con pruebas atmosféricas mucho después.
Ing. Juan Vernieri
23/07/2026 - 15.39.hs
Francia realizó su último ensayo atmosférico en 1974, en Polinesia Francesa (Mururoa/Fangataufa), antes de pasar también a pruebas subterráneas y China fue el último país en realizar ensayos atmosféricos, hasta 1980, en el polígono de Lop Nur.
Después de 1980 no se volvieron a realizar pruebas nucleares en la atmósfera por ningún país. Posteriormente, el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT, 1996) buscó prohibir todo tipo de ensayo nuclear, aunque aún no ha entrado en vigor formalmente por falta de ratificaciones de ciertos países clave.
Corea del Norte no ha realizado ningún ensayo nuclear atmosférico. Todos sus ensayos nucleares, desde el primero en 2006 hasta el sexto y último confirmado en 2017, se han llevado a cabo bajo tierra, en el complejo de pruebas de Punggye-ri.
En 2017, tras el último ensayo coreano, el más potente, con una detonación termonuclear estimada en cientos de kilotones, hubo declaraciones de funcionarios norcoreanos sobre la posibilidad de realizar un ensayo atmosférico sobre el océano Pacífico. Esto generó alarma internacional, pero nunca se llevó a cabo; Corea del Norte se ha mantenido con pruebas subterráneas exclusivamente.
Los ensayos nucleares atmosféricos se realizaron principalmente entre 1945 y 1980, aunque la gran mayoría cesó mucho antes.
En 1945 Estados Unidos realizó la prueba Trinity en Nuevo México, la primera explosión nuclear de la historia.
El período de mayor intensidad fue entre 1945 y 1963. Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido efectuaron centenares de explosiones en la atmósfera, sobre torres, en globos o en islas del Pacífico.
Se estima que entre 1945 y 1980 se realizaron aproximadamente 530 ensayos atmosféricos, 150 submarinos y más de 1500 subterráneos. En total, el mundo llevó a cabo más de 2.000 ensayos nucleares antes de que los principales programas de pruebas concluyeran.
Dejaron de hacerse por la dispersión mundial de radionucleidos, especialmente cesio-137, estroncio-90 y carbono-14; por el aumento de la radiactividad en el aire, el suelo, el agua y los alimentos; por la detección de estroncio-90 en dientes de leche y huesos de niños, que generó gran preocupación pública; y por la presión científica y diplomática que culminó en el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos de 1963.
Los efectos de los ensayos nucleares atmosféricos todavía pueden detectarse hoy, pero, por supuesto, no todos tienen la misma importancia ni afectan por igual a la población.
Algunos radionucleidos liberados por las explosiones tienen vidas medias muy largas. El cesio 137, diecisiete años; el estroncio 90, ocho años; el plutonio 239, cien años; el carbono 14, treinta años. Hay otros de vida corta que, por desintegración, ya han desaparecido.
Los ensayos atmosféricos distribuyeron material radiactivo por todo el planeta, quedando depositado en suelos, sedimentos marinos, glaciares, lagos, bosques e incluso en algunas cadenas alimentarias.
En determinadas regiones aún puede medirse claramente el origen de esa contaminación histórica.
Por ejemplo, en algunas zonas de montaña de Europa, en áreas del Ártico, en atolones del Pacífico, en el antiguo polígono de ensayos de Semipalatinsk, Kazajistán y en el Nevada Test Site, Estados Unidos.
La exposición derivada del polvillo radiactivo global ha disminuido. Actualmente representa sólo una pequeña fracción de la radiación natural que recibe una persona cada año. No obstante, la dosis colectiva recibida por miles de millones de personas durante las décadas de 1950 y 1960 fue objeto de numerosos estudios epidemiológicos.
Para las poblaciones cercanas a los sitios de ensayo los efectos pueden seguir siendo importantes. Existen poblaciones con exceso documentado de cáncer de tiroides, leucemias, algunos tumores sólidos y problemas reproductivos en determinadas cohortes.
Actualmente no sigue aumentando el número de cánceres debido a aquellas pruebas. Los cánceres atribuibles a las exposiciones de las décadas de 1950 y 1960 ya se habrían manifestado en gran medida, considerando los períodos habituales de latencia para los cánceres inducidos por radiación.
Sin embargo, las personas que recibieron dosis elevadas pueden seguir desarrollando enfermedades relacionadas con aquella exposición y todavía hay zonas muy contaminadas que continúan requiriendo vigilancia ambiental.
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