Oposición al reinicio de la Unidad 1 de Three Mile Island II - Últimas Noticias: El Chubut

Carta del Lector

Oposición al reinicio de la Unidad 1 de Three Mile Island II

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Hay una oposición organizada, sus principales argumentos son la falta de agua para enfriamiento del reactor y el almacenamiento de los combustibles gastados. 

Los opositores sostienen que la necesidad de agua para refrigeración del TMI-1 incrementará la presión sobre los recursos hídricos de la zona.

 

Eric Epstein de Three Mile Island Alert (TMIA), ha afirmado que Constellation no dispone de agua suficiente para la refrigeración del reactor y que tendría que realizar modificaciones y nuevas instalaciones relacionadas con el manejo del agua y de los residuos.

 

El reinicio se presenta públicamente como una simple recuperación de un reactor existente. Pero un reactor que estuvo operando hasta 2019, no es exactamente el mismo cuando se pretende devolverlo a operación después de siete años.

 

La NRC informó que el combustible gastado existente fue trasladado a almacenamiento en seco durante el proceso de cierre, por tanto, si el reactor vuelve a funcionar, generará más combustible gastado, es decir más residuos de alta actividad que permanecerán en el emplazamiento.

 

Los opositores han planteado precisamente que el reinicio incrementaría la cantidad de residuos nucleares almacenados en Three Mile Island. Epstein llegó a afirmar que el tonelaje podría multiplicarse significativamente si se prolonga nuevamente la operación.

 

¿Cómo puede considerarse ambientalmente insignificante, reanudar la generación de residuos radiactivos en una instalación que ya había dejado de producirlos? La NRC tendrá que responderlo en su evaluación ambiental.

 

La conclusión preliminar de la NRC fue que las acciones federales necesarias para autorizar el reinicio no producirían impactos ambientales significativos, por lo que, preliminarmente, considera que no es necesario elaborar un Estudio de Impacto Ambiental.

 

Si la oposición consigue demostrar que existen cuestiones ambientales que no han sido adecuadamente analizadas, podría intentar forzar una evaluación ambiental mucho más profunda.

 

Constellation insiste en que TMI-1 no fue afectada por el accidente de TMI-2 de 1979 y que funcionó durante más de cuatro décadas con buenos indicadores de seguridad y confiabilidad.

 

Pero los opositores plantean otra pregunta: ¿Es suficiente demostrar que TMI-1 funcionaba bien cuando se apagó en 2019 para demostrar que es apropiado devolverla a operación en 2028?

 

La NRC no está aceptando automáticamente esa premisa. Ha creado expresamente un Panel de Reinicio para supervisar el proceso.

 

La NRC manifiesta que para reiniciarlo hay que restaurar la base de licencia operacional, devolver componentes a una condición compatible con la operación, realizar las actualizaciones necesarias, inspeccionar los componentes restaurados y demostrar que los sistemas de la planta pueden funcionar de manera segura. Hasta completar esas tareas no existe todavía autorización para volver a producir electricidad.

 

En una reunión pública de julio de 2026 apareció una crítica particularmente seria. Dave Allard, antiguo director del Bureau of Radiation Protection de Pensilvania, no manifestó preocupación fundamental por la capacidad de Constellation o de las autoridades estatales y locales, pero sí expresó preocupación por los niveles de personal de la NRC.

 

Y el propio director regional de seguridad de la NRC, Ray McKinley, reconoció que la agencia está más reducida que un año antes, aunque afirmó que podrá realizar las inspecciones necesarias.

 

El reinicio de TMI-1 es extraordinario desde el punto de vista regulatorio. No existe en la historia estadounidense un precedente reciente de una central que haya pasado por un proceso de cierre y desmantelamiento y después haya vuelto a la operación comercial en estas condiciones.

 

La defensa del proyecto se basa fundamentalmente en que produciría una revitalización económica zonal.

 

En la reunión pública de julio de 2026, el comisionado del condado de Dauphin, Mike Pries, defendió el proyecto y habló de más de 3.400 empleos directos e indirectos y más de 600 empleos permanentes en el condado.

 

La interesada, Microsoft, no está construyendo un reactor nuclear, está comprando durante 20 años la electricidad producida por el reactor. Eso transforma la naturaleza económica del proyecto.

 

TMI-1 dejó de funcionar porque no era rentable, ahora aparece un cliente tecnológico dispuesto a garantizar durante dos décadas la compra de su electricidad. Eso explica por qué Three Mile Island se ha convertido en un caso emblemático.    

 

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