Centrales nucleares sobre zonas de riesgo sísmico I
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Aunque parezca mentira, son innumerables los reactores nucleares construidos en zonas de riesgo sísmico. Japón, Irán, Turquía, Armenia, Estados Unidos e, incluso, Argentina, poseen centrales en esta situación, revelando la negligencia general en materia de seguridad que impera en la actividad nuclear y que ha saltado a primer plano desde el desastre de Fukushima.
En Argentina, la falla Sierra Chica es una estructura geológicamente activa situada a menos de un kilómetro de la Central Nuclear Embalse, en la provincia de Córdoba.
Nos proponemos aquí aclarar qué significa esa falla y cuales podrían ser los efectos sobre la central. La Central no está construida exactamente “sobre” la traza principal de la falla de Sierra Chica, como algunos técnicos comentan. Esto es fundamentalmente lo que queremos aclarar.
La construcción de Embalse comenzó en 1976 y la central entró en servicio comercial en 1984. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) realizó estudios específicos de emplazamiento. Hay un documento de 1977 titulado “Evaluación preoperacional de la ubicación de la Central Nuclear de Embalse, Córdoba Argentina”.
¿Qué sabían CNEA y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) sobre las fallas geológicas de Sierra Chica, Comechingones y Despeñaderos, cuando se eligió el emplazamiento de Embalse? ¿qué estudios sísmicos realizaron? La traza de alguna de estas fallas ¿pasa por debajo de la central? ¿O a qué distancia?
Se sabe que una estructura del sistema de fallas de Sierra Chica pasa a menos de un kilómetro de la central y fue considerada por la documentación oficial como una falla geológicamente activa. Además, existen evidencias de deformación cuaternaria en una falla secundaria situada entre la central y el Club Náutico Río Tercero (1.600 mts.).
CNEA y ARN sabían que la falla de Comechingones, se encuentra aproximadamente a 55 km al oeste del emplazamiento, que la falla de Sierra Chica, pasa a menos de un kilómetro de la Central y que el lineamiento de Despeñaderos, está a unos 25 km al este.
La documentación oficial clasifica la falla de Sierra Chica como “activa en sentido geológico”. La explicación técnica es que existen evidencias de movimiento, aunque muy lento. Tres de nueve ensayos sobre sedimentos fallados indicaron actividad durante los últimos 60.000 años.
El estudio geológico estimó para el segmento de Sierra Chica próximo a Embalse un período de recurrencia de un terremoto grande de aproximadamente 10.000 a 20.000 años, y una magnitud característica estimada entre 6,8 y 7,2. (Información oficial).
Geólogos argentinos publicaron un trabajo en la Revista de la Asociación Geológica Argentina. Estudiaron una sección de la falla en la propia zona del embalse, detectaron que existe un perfil geológico ubicado en la costa sur del embalse de Río Tercero, entre la Central Nuclear y el Club Náutico Río Tercero, precisamente sobre una sección de una falla secundaria de la Sierra Chica. Es decir, no se está hablando de una falla ubicada a decenas de kilómetros.
Hay una estructura tectónica estudiada en las inmediaciones de la central. Y los investigadores encontraron allí evidencias de deformación que afectan depósitos cuaternarios. Cuaternario significa, en términos geológicos, un período relativamente reciente: aproximadamente los últimos 2,6 millones de años.
Para evaluar una falla en relación con una instalación que debe funcionar durante décadas, las evidencias de actividad cuaternaria son mucho más relevantes que las de una falla que solamente se movió hace cientos de millones de años.
Con posterioridad a los estudios realizados previos a la construcción de la Central, se advirtió que el problema sísmico fue aumentando con el conocimiento. La central fue diseñada originalmente utilizando una aceleración sísmica de diseño de aproximadamente 0,15 g. (g aceleración de la gravedad). Posteriormente, los estudios sísmicos modificaron sustancialmente la evaluación. En 1982 se realizó una evaluación utilizando un terremoto con 0,35 g de aceleración máxima del terreno.
Después, en un estudio probabilístico realizado en 1983, se estableció para Embalse un nivel sísmico de 0,26 g, asociado a un período de recurrencia de unos 7.000 años.
Esto no significa que la central sea insegura. Significa que el conocimiento sobre el peligro sísmico del emplazamiento fue aumentando después de construido el reactor y obligó a reevaluar su capacidad.
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