Un humor madrynense que nunca envejece: el reencuentro de Bustos, Chiaramonte y Petrucci - Últimas Noticias: El Chubut

Espectaculos

Un humor madrynense que nunca envejece: el reencuentro de Bustos, Chiaramonte y Petrucci

Hay momentos en los que el teatro se siente como un abrazo. Como un reencuentro con algo familiar, pero con nuevas historias para contar.

por REDACCIÓN CHUBUT 13/02/2025 - 11.23.hs

Eso es exactamente lo que sucede con ¿Qué hacés acá? (Lo mismo pero más viejos), la obra que marcó el regreso de Andrea Bustos, José María Chiaramonte y Rubén Petrucci a los escenarios después de más de una década. Una obra que verdaderamente busca la risa y complicidad del vecino madrynense. Pero también no es solo un espectáculo de humor, es una celebración del tiempo, de la química intacta entre tres artistas que parecen no haber dejado nunca de compartir escena.

 

En la Sala Dos del Auditórium explotan las risas. Y los aplausos. Desde el primer momento, el público se entregó a la complicidad de estos tres gigantes del humor madrynense. Andrea Bustos abrió el juego con su monólogo sobre las mujeres y la edad. Un texto afilado, directo, con el que las carcajadas de las señoras surgían sin esfuerzo. No era solo el guion, era ella, con su presencia imponente, su gestualidad precisa y esa capacidad de convertir lo cotidiano en una escena brillante. Y a todo eso le fue sumando su voz para cantar entre escenas,
A su turno, Chiaramonte se sumó al escenario para un segundo sketch con Andrea. Dos amigas de barrio, Pipoca y Tutuca, que no le tienen miedo al éxito ni a la riqueza que se reencuentran con sus temas. Sus diálogos rápidos, sus miradas cómplices y ese humor que mezcla lo absurdo con lo cotidiano, mantuvieron al público en un ida y vuelta constante. Risas, pausas, más risas.
Rubén Petrucci, o mejor dicho, 'Fentucci', llegó después con su monólogo sobre los avistajes de lobos marinos. Y ahí la obra empezó a tomar un giro especial. Porque no solo se trataba del humor, sino de la forma en que cada historia tenía referencias a la ciudad, a personajes y lugares que todos conocemos. Ese tipo de humor que te hace sentir parte, que te pone en la butaca y te mete de lleno en un universo donde todo suena cercano, propio.
Pero lo mejor, lo realmente mágico, fue lo que sucedió con el guión. O mejor dicho, con la forma en que se desarmaba y volvía a armarse en el momento. Porque sí, hay un libreto, pero hay algo más fuerte: la naturalidad con la que los tres fluyen en escena, improvisando, reaccionando, sorprendiéndose mutuamente y haciendo que cada función sea única. Como si la obra estuviera viva.
Así el último sketch pone a un Chiaramonte como turista queriendo disfrutar de la playa, y a una Andrea Bustos y Rubén Petrucci como dos policías de cruceros, que custodian cualquier tipo de seguridad. La química entre ellos es de esas que no se pueden fabricar, que solo se logran con años de conocerse, de compartir escenario y amistad. 
Y para quien no terminó de entender eso, el cierre de la obra se lo explicó: en la pantalla, un collage de imágenes de aquellos primeros espectáculos juntos, allá por 2001. Mismas escenas, solo que un poco mucho más jóvenes. Como dicen, "los mismos pero más viejos". 
Aplausos de pie, risas mezcladas con emoción. Porque el tiempo pasa, pero algunas cosas no cambian: el talento, la complicidad y la capacidad de hacer reír siguen intactas.

 

Próxima función

 

Si te lo perdiste, o si querés volver a reír, hay otra oportunidad: los viernes de febrero a las 22:30 en la Sala Dos. Las entradas están a la venta en el Cine Auditorium o podés reservarlas al 2804662452.

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?