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CENTRAL NUCLEAR EN SIERRA GRANDE

Señor Director:
Según noticias del 14 de junio último, Miguel Angel Pichetto insiste en la idea de construir una central nuclear en Sierra Grande, provincia de Río Negro. 

Por REDACCIÓN CHUBUT

Un reloj que atrasa. Pareciera que el senador y ahora precandidato a vicepresidente, no se ha actualizado de noticias. Pareciera que no quiere recordar, que el 1º de septiembre del 2017, la Legislatura Provincial sancionó la ley que prohíbe la instalación de plantas nucleares en Río Negro. 
No sabe o no quiere recordar, que el Superior Tribunal de Justicia desestimó el pedido de inconstitucionalidad de la ley antinuclear, presentado por el municipio de Sierra Grande. 
Si bien una obra de 8.000 millones de dólares, impulsaría una formidable reactivación que sacaría a la ciudad de su actual depresión, no sabe o no quiere admitir que, además de comprometer el futuro de la ciudad por miles de años con una «bomba de tiempo» y sus residuos, la Nación avasallaría la soberanía provincial. Los tres poderes provinciales se expresaron, el legislativo sancionando la Ley, el Ejecutivo promulgándola y el judicial desestimando su inconstitucionalidad. 
No sabe, como nadie sabe, cuál será el importe final de la inversión ni el tiempo que demandará su construcción, pues en todos los casos los supuestos originales son asaz superados por la realidad.  
No reconoce el grado de dependencia de China que significará el crédito que otorgan, que seguramente no alcanzará y habrá que hipotecar el país para completar la inversión.                                                           
No sabe o no quiere recordar que el gobierno y la ciudadanía de la Provincia del Chubut se manifestaron rotunda y públicamente en contra de la instalación del reactor que ofrecen los chinos. 
Ignora de motu propio que en febrero de 2018, su compañero de fórmula, fundado en razones técnicas y políticas, desistió en el intento de instalar la quinta central nuclear del país en territorio rionegrino. Desconoce que Macri dio directivas concretas promoviendo su instalación en Lima, junto a los reactores existentes en Atucha. 
No sabe que a la fecha no hay estudio de factibilidad técnica económica que fundamente la radicación en su provincia, ubicación que, por otra parte, no está debidamente definida. 
No sabe o no quiere admitir que promover la construcción de nuevos reactores nucleares en la Argentina es ir en contra del almanaque, pues las políticas energéticas que llevan adelante prácticamente todos los países pacifistas del mundo, tienden a la generación limpia con recursos renovables. Dicen que «la tecnología no tiene ideología», pero está claro que impulsan la nuclear países como Rusia, China, EEUU, y otros puramente por intereses corporativos, militares e ideológicos. 
No se ha enterado que, por ejemplo, Australia ya tiene en sus azoteas paneles fotovoltáicos con una potencia total instalada de 9.000 MW; ocho veces la potencia del reactor que nos quieren vender los chinos. 
No se ha enterado o no quiere saber que Austria, Dinamarca, Portugal, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Filipinas, Suiza, Italia, España, Irlanda, Tailandia, Malasia, Japón y otros países han modificado sus políticas energéticas. Unos desistieron y otros contuvieron la expansión nuclear. Incluso Francia tiene como objetivo reducir la participación de la energía nuclear en la producción de electricidad y no la abandona solo por razones de política internacional. 
Por supuesto no sabe qué hará Argentina con los residuos nucleares de alta radiactividad.  
No sabe o no quiere saber que más reactores significan más riesgos de accidentes, más riesgo de proliferación nuclear, más producción de residuos nucleares y, lo que es peor, más objetivos accesibles para el terrorismo internacional.
Por último, no advierte que menudo favor le hace a su causa política en la Patagonia, insistiendo tercamente en instalar un reactor nuclear en Sierra Grande. No se da cuenta que los votos que pueda ganar en su ciudad, los perderá en la Patagonia, acérrima enemiga de plantas nucleares en su suelo. 

Juan Vernieri
DNI 6.877.982                          
 

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CENTRAL NUCLEAR EN SIERRA GRANDE

Señor Director:
Según noticias del 14 de junio último, Miguel Angel Pichetto insiste en la idea de construir una central nuclear en Sierra Grande, provincia de Río Negro. 

Un reloj que atrasa. Pareciera que el senador y ahora precandidato a vicepresidente, no se ha actualizado de noticias. Pareciera que no quiere recordar, que el 1º de septiembre del 2017, la Legislatura Provincial sancionó la ley que prohíbe la instalación de plantas nucleares en Río Negro. 
No sabe o no quiere recordar, que el Superior Tribunal de Justicia desestimó el pedido de inconstitucionalidad de la ley antinuclear, presentado por el municipio de Sierra Grande. 
Si bien una obra de 8.000 millones de dólares, impulsaría una formidable reactivación que sacaría a la ciudad de su actual depresión, no sabe o no quiere admitir que, además de comprometer el futuro de la ciudad por miles de años con una «bomba de tiempo» y sus residuos, la Nación avasallaría la soberanía provincial. Los tres poderes provinciales se expresaron, el legislativo sancionando la Ley, el Ejecutivo promulgándola y el judicial desestimando su inconstitucionalidad. 
No sabe, como nadie sabe, cuál será el importe final de la inversión ni el tiempo que demandará su construcción, pues en todos los casos los supuestos originales son asaz superados por la realidad.  
No reconoce el grado de dependencia de China que significará el crédito que otorgan, que seguramente no alcanzará y habrá que hipotecar el país para completar la inversión.                                                           
No sabe o no quiere recordar que el gobierno y la ciudadanía de la Provincia del Chubut se manifestaron rotunda y públicamente en contra de la instalación del reactor que ofrecen los chinos. 
Ignora de motu propio que en febrero de 2018, su compañero de fórmula, fundado en razones técnicas y políticas, desistió en el intento de instalar la quinta central nuclear del país en territorio rionegrino. Desconoce que Macri dio directivas concretas promoviendo su instalación en Lima, junto a los reactores existentes en Atucha. 
No sabe que a la fecha no hay estudio de factibilidad técnica económica que fundamente la radicación en su provincia, ubicación que, por otra parte, no está debidamente definida. 
No sabe o no quiere admitir que promover la construcción de nuevos reactores nucleares en la Argentina es ir en contra del almanaque, pues las políticas energéticas que llevan adelante prácticamente todos los países pacifistas del mundo, tienden a la generación limpia con recursos renovables. Dicen que «la tecnología no tiene ideología», pero está claro que impulsan la nuclear países como Rusia, China, EEUU, y otros puramente por intereses corporativos, militares e ideológicos. 
No se ha enterado que, por ejemplo, Australia ya tiene en sus azoteas paneles fotovoltáicos con una potencia total instalada de 9.000 MW; ocho veces la potencia del reactor que nos quieren vender los chinos. 
No se ha enterado o no quiere saber que Austria, Dinamarca, Portugal, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Filipinas, Suiza, Italia, España, Irlanda, Tailandia, Malasia, Japón y otros países han modificado sus políticas energéticas. Unos desistieron y otros contuvieron la expansión nuclear. Incluso Francia tiene como objetivo reducir la participación de la energía nuclear en la producción de electricidad y no la abandona solo por razones de política internacional. 
Por supuesto no sabe qué hará Argentina con los residuos nucleares de alta radiactividad.  
No sabe o no quiere saber que más reactores significan más riesgos de accidentes, más riesgo de proliferación nuclear, más producción de residuos nucleares y, lo que es peor, más objetivos accesibles para el terrorismo internacional.
Por último, no advierte que menudo favor le hace a su causa política en la Patagonia, insistiendo tercamente en instalar un reactor nuclear en Sierra Grande. No se da cuenta que los votos que pueda ganar en su ciudad, los perderá en la Patagonia, acérrima enemiga de plantas nucleares en su suelo. 

Juan Vernieri
DNI 6.877.982                          
 

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