El uranio I - Últimas Noticias: El Chubut

Carta del Lector

El uranio I

Tiempo de lectura 5 minutos 50 segundos

En diciembre de 2024, el presidente Javier Milei lanzó el nuevo Plan Nuclear Argentino (PNA), que planea desarrollar las reservas de uranio, que servirán para cubrir la demanda doméstica y posicionará al país como exportador de elementos combustibles de alto valor agregado.

Hablando del PNA cabe destacar que en su totalidad parece que no existe, al menos solo se han publicado orientaciones, ideas generales, etc. pero el Plan sigue sin publicarse.

 

De los 17 proyectos de uranio en la Argentina, 14 están en la región patagónica y 8 de ellos, en la provincia del Chubut. Ninguno está demasiado avanzado. La mayoría se encuentra en etapa de prospección y exploración inicial.

 

El uranio es un elemento químico natural, radiactivo y se halla en la naturaleza en forma de distintos isótopos; es decir, átomos que comparten propiedades químicas pero que difieren en cuanto a masa y propiedades físicas. El más abundante es el uranio-238, que representa el 99,3% del total, seguido por el uranio-235, con una proporción del 0,7%. 

 

La pequeña proporción del 235, es la fuente de generación de energía en los reactores nucleares.

 

Otra de las aplicaciones del uranio es la producción de radioisótopos en reactores de investigación para diferentes usos, como en medicina, industria y preservación de alimentos y, por supuesto, es la producción las bombas nucleares.

 

Las reservas de uranio en la Argentina y en el mundo

 

La actividad exploratoria de uranio en el territorio nacional es desarrollada principalmente por la Comisión Nacional de la Energía Atómica (CNEA). El primer depósito de uranio en la Argentina fue descubierto en 1946 donde se establecieron las minas Soberanía e Independencia, ubicadas en la provincia de Mendoza.

 

De 1952 a 1997, se extrajeron y procesaron aproximadamente 2.600 toneladas de uranio en el país. Después, se discontinuó la producción nacional debido, entre otras razones, a que el, precio internacional se había derrumbado.

 

Argentina empezó a importar. Según la CNEA, Argentina cuenta con 33.780 toneladas de uranio como recursos identificados recuperables en la categoría de costo de producción de US$ 130 por kilogramo de uranio, lo que equivale a un suministro energético para 150 años al ritmo del consumo actual. Si no preocupara el costo podría obtenerse más.

 

El país importa concentrados de uranio para cubrir la demanda local de unas 220 toneladas para combustible de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse.

 

Chubut, Mendoza y Río Negro son las provincias con mayores posibilidades de producir uranio en un futuro.

 

De acuerdo a datos de la Asociación Nuclear Mundial, 3 países representan el 50% de las reservas mundiales de uranio: Australia, Kazajistán y Canadá. 

 

¿Cómo se obtiene el uranio?

 

El ciclo minero comprende desde la exploración e identificación del uranio en distintas regiones hasta la gestión final de los residuos, luego de extraído el mineral.

 

En Argentina, según la CNEA, se han realizado las siguientes etapas clave de este ciclo: 

 

Prospección y exploración: se realizan mapeos geológicos, estudios radiométricos aéreos para detectar radiación en grandes áreas, estudios geofísicos y geoquímicos de suelos, sedimentos y cursos de agua. Luego, se llevan a cabo perforaciones en el terreno para medir la radiación mediante sondas y obtener muestras para su análisis. 

 

Extracción: una vez identificado el yacimiento, se lleva adelante la operación minera en las canteras, que son sitios especialmente diseñados para la extracción del mineral. Los métodos mineros utilizados en la Argentina son a cielo abierto, cuando el material se encuentra cerca de la superficie, y minería subterránea, si se requiere excavar túneles para acceder al mineral. 

 

Lixiviación: el mineral extraído es clasificado según su contenido de uranio. Luego, es triturado y sometido a un proceso denominado lixiviación, en el cual el uranio presente en la roca es disuelto con una solución ácida o alcalina. 

 

Concentración: el lixiviado resultante es canalizado hacia piletas colectoras y luego se lo dirige a una planta de concentración. En esta planta, el uranio es absorbido por esferas de resina. Una vez que estas se encuentran saturadas, son extraídas para preparar una nueva solución que permita recuperar el uranio.

 

Precipitación: esta solución es llevada a un tanque conocido como precipitador, donde se le agrega amoníaco. Esto produce la formación de la “yellow cake” o “torta amarilla”, que tiene un promedio del 70% de concentración de uranio. 

 

Filtrado y secado: después de filtrar el concentrado para eliminar las impurezas, se lo seca, muele y envasa en tambores para la fabricación de los combustibles nucleares.                                                       

 

Continúa...

 

¿Querés recibir notificaciones de alertas?