Grupo de senderismo llegó a la tumba de la curandera María Epul
Seis senderistas del grupo de trékking "Yaten" de Gobernador Costa vivieron una experiencia enriquecedora, cuando llegaron a Cerro Negro y pudieron conocer la tumba de la camaruquera machi y curandera, María Epul.
por REDACCIÓN CHUBUT 24/10/2023 - 10.23.hs
El grupo nació poco después de la pandemia, creado por Mariela Míguens, quien decidió armar circuitos para caminantes dentro de los lugares más cercanos de Gobernador Costa.
Llegaron a lugares remotos y con mucha historia. Ya habían estado en Cerro Negro, el lugar en donde vivió la legendaria curandera de la se dice fue "la curandera de Perón", que llegaba en helicóptero a consultarla.
La historia de la curandera y camaruquera machi, María Epul, ha sido contado en reiteradas oportunidades y fue escrita. Aún hoy vive en Paso de Indios una de las nietas de María, Luisa Cañuqueo, quien tiene 80 años, y recuerda historias de su abuela. Luisa es hija de Antonio Cañuqueo, hijo de María Epul.
La curandera vivió en Cerro Negro hasta el año 1960. Se la recuerda porque curaba, fundó una escuela, organizaba los camarucos y llegaba gente de todos lados a verla.
LA TUMBA
Seis integrantes del grupo de trekking estuvieron el último sábado en ese lugar. Caminaron 18 kilómetros entre ascenso u descenso hasta ese lugar, siendo recibidos por Miguel Fernández, encargado de la estancia Cerro Negro.
La tumba está a 1666 metros sobre nivel del mar.
Uno de los participantes fue Miguel Larrauri, dirigente de Gobernador Costa, ex intendente, jubilado del Banco del Chubut y un gran comunicador de las historias de su pueblo, además de trabajar incansablemente por la cultura del Valle de Genoa.
Compartió con Suplemento "Meseta & Pueblos" de diario EL CHUBUT lo vivido.
"Fue un día sorprendente, de admiración, respeto y de cosas inentendibles o sobrenaturales. Cuando llegamos los 6 al al cementerio donde descansa doña Maria Epul la curandera y camaruquera de Cerro, nos sorprendió desde el lado de unas planicies un sonido a silbatos o trompetas, nos mirábamos y nos preguntábamos, si todos esuchábamos lo mismo.
"Era un sonido ameno, tranquilizador, agradable... Creo que será éste uno de los días que no nos olvidaremos mientras vivamos. Si hubiese ido sóoo y me pasa, me costaría contarlo, porque iban a pensar que estoy loco o tomado".
"Después de hacer cumbre en el Cerro Negro, vimos la inmensidad, los mojones, 1666 metros sobre nivel de mar y casi 18 kilómetros entre ascenso y descenso.
"Un gran apoyo nos dio Miguel Fernández, del establecimiento rural Cerro Negro, que nos guió por el lugar más accesible para hacer cumbre, un conocedor afectuoso y atento, que tenía un asadito para compartir, mates y tortas fritas".
Después "pasamos a charlar 5 minutos y a saludar, a Pebete Gonzalez y Ramona, tan atentos y buena gente. Ya era de noche", describió Larrauri, dejando un expreso agradecimiento a Mariela Míguens y al grupo de trékking por todo lo que hacen por el deporte en el pueblo.
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